Canciones de La Segua

Ojos De Fuego - eTernia 


Prestad atención,

hoy les vengo a contar

sobre una historia de horror, pacto mortal.

Su alma debe expulsar.


En la oscuridad,

con su lúgubre luz

la luna testigo será.

Belleza cruel su víctima esperará.


Susurra el viento, resuenan galopes,

su rostro al jinete mostró asombro y terror,

es un cráneo de caballo.


Corre, cabalga, huye, galopa,

o no te podrás escapar.

Pobre infeliz; lujuria su perdición.


Cabalga la noche, acecha la muerte,

ella te encontró.

Ves la belleza, oculto el terror,

tu deseo te cegó.

Cabalga la muerte,

corcel desatado,

te has dejado engañar.

Ojos de fuego, rostro de cráneo,

no escaparás.


Bella moza representa

a la luna bajo el claro,

calavera de caballo.

"Y resuena un grito,

una maldición

(Guturales: Un grito, una maldición)"


Cabalga la noche, acecha la muerte,

ella te encontró.

Ves la belleza, oculto el terror,

tu deseo te cegó.

Cabalga, la muerte, corcel desatado,

te has dejado engañar.

"Ojos de fuego, rostro de cráneo,

no escaparás

(Guturales: Ojos de fuego, rostro de cráneo, no escaparás)"


Voz desesperada que repite: No, no, no por favor, ¡NOOOOOOOOOO!



La Cegua - Eye Awakening. Los signos de interrogación son palabras que no pude discernir porque también la tuve que sacar de oído:


Es una mujer hermosa dirás,

te seduce con su bello caminar,

pero cuando tú te acercas al final,

no sabrás lo que te vas a encontrar.


Cuando andas en camino de oscuridad

y reniegues de tu vil soledad,

ella se aparecerá muy cerca de ti,

queriendo seducirte en su trampa mortal.


Y si temible es su proximidad,

encontraras que es un demonio ¿?

una mujer con el rostro fatal,

y tu vida ahí se acabará.


La Segua ¡oh, oh, oh! (x3)

La Segua te devorará.


A todo aquel que ande en caminos de oscuridad,

ella siempre los buscará;

pensarás que es una hermosa mujer,

queriendo seducirte en su trampa mortal.


Y si temible es su proximidad,

encontraras que es un demonio ¿?

una mujer con el rostro fatal,

y tu vida ahí se acabara.


La Segua ¡oh, oh, oh! (x3)

La Segua te devorará.


 Como el viento - Patiño


Lento:

No sabía que hacía

en el bar el otro día,

hacia ella me llevó.


El precio que pagaría

por una cerveza fría,

sería caer en tentación.


Amor lo se, perdóname…

pero soy débil como el viento

que cambia de dirección


Estás allá y yo estoy aquí…

corazón que no ve, no siente

y nunca volverá a pasar.


Estilo rockero:

Y me lancé a su piel

y comenzó a correr.

Lo siento, soy como el viento

Y calló sobre mi

esa sombra gris.


Lento:

No sabía porqué huía,

solo se que la perseguía,

hacia el guindo me llevó.


Ahí quedó detenida,

su rostro siempre lo escondía

y su silueta a contra luz.


Discúlpeme, la quiero ver.

La he perseguido como el viento

por toda dirección


Si me permite intervenir,

me encantaría darle un beso

y acariciar toda su piel.


Estilo rockero:

Y se dejo ver,

espanto de mujer del infierno.

Lo siento, soy como el viento.

Y calló sobre mi

esa sombra gris.


Lento: 

Su rostro se descomponía,

mientras sus fauces me mordían…

marcado adúltero hasta el fin.


En algún punto anterior a 1969 Julio Mata Oreamuno escribió esta obra de teatro infantil:


N° 4 Zapatillas Rojas (Coro de Gitanos)


Ballet Folklórico

La Czegua

El Cadejo

El Alma en Pena

El Padre sin Cabeza

Los Duendes

La Llorona


La Segua - Lencho Salazar


Por la callecilla de Justo Peraza

como un cuarto de hora pa llegar a casa,

cerquita ‘e la curva de los puñaleaos,

onde hay cinco cruces de los ya finaos.


Como la que traigo aquí en mi cutacha

me encontré de pronto con una muchacha,

me hizo de señas, que me le arrimara,

que s’ iba con yo, que me acompañaba.


Ni lerdo ni flojo le dije que sí,

le guiñé los ojos, la jalé hacia mi.

Me pidió un cigarro, le dije que sí:

-“hasta cuatro, linda, pos sírvase usté”-


-“´¿No tre juego, amigo?, préndamelo uste”-

¡Vea qué dentadura la que me encontré!

Me peló los dientes, me chispió los ojos,

Pegó unos ronquidos como tres corcovios.


Me quedé gelado, no hallaba qué hacer,

Ni rezar podía, ni podía correr,

Boté las alforjas onde traía el diario,

Pa poder sacar el escapulario,


Pegó un relinchido como el de una yegua,

Y le dio agua a los caites…..la maldita segua.


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