ARPONEANDO LAGARTOS Y TIBURONES en la desembocadura del Río Grande
A MANERA DE PROLOGO Amigo don Eduardo Zamacois: Cuando estuvo Usted de visita en esta oficina en la semana pasada, le dí cuenta de que estaba terminando los preparativos para una expedición a la Boca del Río Grande, uno de los lugares más pintorescos de la República y que la expedición tenía por objeto arponear lagartos. Me pidió Ud. que le hiciera luego un relato de las emociones de un deporte tan sensacional, y como muchas otras personas querrán oírlo también, en vez de hacerlo personalmente lo hago por el periódico -a vuela pluma- advirtiendo que algo más de un artículo de periódico podría escribirse para contar todo lo que nos sucedió en esos días de semana santa que pasamos haciendo vida de salvajes en permanente lucha con las fieras de la ría y del mar. EL VIAJE Hice el viaje por invitación de Juan Suárez y sus compañeros de la Colonia Española de Orotina, una simpática colonia que cuenta con los más diversos elementos que se puede imaginar. Juan Suárez es a manera del señor feud...