Guaria Dorada
RETORNO AL FOLK-LORE La literatura vernácula ha tenido en nuestro país dos etapas: aquélla admirable de que nos hacemos lenguas, iniciada por el Padre Garita, y llevada a planos no superados, en la prosa por don Manuel González Zeledón y Carmen Lira, y en el verso por Aquileo Echeverría. La segunda etapa tiene su expresión más bella en la década del 40 de esta centuria, con el grupo de novelistas que incorporan de lleno el sentido social a nuestra literatura folk-lórica y aflora con "Vida y Dolores de Juan Varela", de Adolfo Herrera García y alcanza plenitud con las novelas de Fabián Dobles y de Carlos Luis Fallas. El arte vernáculo siguió generalmente la línea de la menor resistencia: marcó el camino de la rutina, sin que le alentasen nuevos rumbos, ni que se extrajera de esa fragua sorprendente que es el alma popular nuevos motivos que le dieran a nuestra literatura una fuerte expresión. ¿Sería acaso que, siendo nuestro medio geográfico de tonos suaves, el producto humano d...