La melancolía río abajo
La melancolía río abajo Cuenta la leyenda que Margua, hija del cacique Gurutiña, era de belleza extraordinaria. Escultural el cuerpo, majestuoso el andar, su mayor encanto residía, sin embargo, en la dulzura y perfección del rostro. La abundante y sedosa cabellera resaltaba aún más la hermosura de aquella cara oval, de líneas puras y seductor cutis. En su tez clara, insólita en las jóvenes aborígenes, todo era limpieza, suavidad, frescor. La tribu de Gurutiña vivía en el litoral del Pacífico, entre los ríos Aranjuez y Chomes. Su hechicero, Tabiyú, atemorizaba en la región con el poder de su magia. Dueño y señor de los maleficios, toda la comarca lo respetaba. Conocía piedras, arcillas, raíces, plantas y frutas misteriosas, con las cuales preparaba bálsamos, ungüentos, filtros y licores miríficos. Deseoso de que Margua conservara la belleza y limpidez de la faz, el brujo, secretamente enamorado de la joven, alistaba un elíxir especial: flores acuáticas, el jugo de una baya recogida al b...