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Historia de la Cimarrona Costarricense

  Historia de la Cimarrona Costarricense Fotos Reseña Quizá la agrupación musical más representativa de la idiosincrasia costarricense es la cimarrona. Este grupo hoy está presente en cualquier actividad social, comunal o familiar. También es el complemento perfecto de la mascarada, siendo capaz de desplazarse por las calles interpretando notas de alegría y júbilo. Las primeras mascaradas tradicionales costarricenses, fueron acompañadas por un formato musical que hoy se encuentra extinto en Costa Rica, y que consistía principalmente de una chirimía y un tambor. Esta pequeña agrupación musical existió en todo el país y amenizó procesiones y otras actividades desde los primeros tiempos coloniales. Con la aparición de las bandas militares en el siglo XIX y las filarmonías municipales a inicios del siglo XX, los instrumentos de manufactura europea como clarinetes, saxofones, trompetas, barítonos y tubas llegan a sustituir a la chirimía, formándose pequeñas bandas o filarmonías autónoma...

Leyenda de duendes costarricense de 1834

 EXEMPLO* En las celebres cronicas de los duendes se refiere un caso espantoso que sucedió a una pobre muger vecina de Florencia. Extractaré la substancia para no molestar a mis lectores. Esta infeliz en castigo del amancebamiento que tenia con un rolliso y fuerte Sapatero que vivia enfrente del cuartito en que ella recidía, y de quien habia dado á luz sus hijos, permitío el Cielo que la persiguiera un perverso duende, quien le hacia tantos daños en sus pobres muebles como ruidos y ojerisa que manifestaba á la hija mayor de la muger que tenia la edad de 16 años, y muy buena presencia, hasta obligarla á que durmiese sola en la cosinita, unico arbitrio que se había encontrado para sosegar el feo, y nefando duende. Aburrida la pobre muger de los perjuicios que le hacia este maligno, y hediondo espiritu, y de que para aquietarla era necesario que la pobrecita é inocente muchacha (¡mi alma como la de ella!) tubiese que dormir solita, temblando de miedo (¡angelito de Dios!) dispuso con e...

Sea usted médico

Sea usted médico Parte I Como me lo contaron, os lo cuento. Ay, Señor Redactor y cuántas ganas tenía de que publicaran su periódico, para contarle mi historia y que U. la propalase por esos mundos de Dios, para ejemplo y escarmiento de estudiantes. Ha de saber U. que yo soy hijo de mi padre, y mi padre hijo legítimo de mi abuelo, — y los tres, la trinidad más terca que ha existido, desde Adán hasta el emperador Nicolas. ¿U. no me conoce personalmente? — ¡Es lástima! — Se pierde U. de una cosa buena, muy buena, como tantas otras que hay en nuestra semisociable sociedad. Muchas y grandes fueron las tonteras que cometió mi padre, pero la que llenó el colmo, la que sobrepujó a todas, fue el acceder al terco empeño de mi abuelo y enviarme a Guatemala a ser Doctor. Ya se ve, entonces los Doctores no se cruzaban como ahora por todas partes. ¿Qué importaba que yo fuera un zopenco? ¿Qué le hacía el que fueran distintas mis inclinaciones? ¿No era yo de la misma madera que se hacen los Doctores? ...