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Cuyeos y majafierros

Cuyeos y majafierros Muy poco hace caminaba yo para mi casa por un camino pedregoso y polvoriento, á tranco torpe, con el ánimo oprimido por hondas melancolías que las llevaba clavadas en el corazón como un manojo de agudas espinas. Iban conmigo agradables compañeros: el pensativo silencio, la divina noche y la luna creciente que abrigada en una tenue colcha de nubes, hacía su viaje de reina por el cielo difundiendo sobre el mundo una triste media luz. Tal vez nunca como entonces sentí con más gusto la apacible hermandad del silencio, que sin abandonarme un instante se deslizaba de puntillas por encima de las cosas como para no despertar á su paso las alimañas de la tierra. Solamente los grillos en vigilia, con la única vibración sosegada y metálica que ellos producen, interrumpían el blando avance del silencio. El fresco aliento de la divina noche, como lo haría un ala de seda, de cuando en cuando me acariciaba el rostro encendido; esta caricia me complacía muchísimo! A ambos lados de...

Brujerías

BRUJERIAS Información de contexto Menuda lección daría el Licenciado Don Enrique de Águila, vecino de la ciudad de León de Nicaragua, nombrado asesor letrado para la causa que se siguió en Cartago contra las "brujas" María Francisca Portuguesa y Petronila Quesada en los años que iban de 1775 a 1777. Y por aquello de "te lo digo Juan para que lo oiga Pedro", a más del Capitán Don José Romualdo de Oreamuno, Juez de la dicha causa, debían poner su barba en remojo buena parte de los poco avisados vecinos de Cartago, amigos todos de ciertos chismecillos y creencias, que maldita la falta que hacían a católicos de tan firmes convicciones como se creían y decían, aquellos nuestros antepasados. En honor a la verdad, debemos hacer dos excepciones: La primera corresponde al Gobernador que por aquellos días que lo era Don Juan Fernández de Bobadilla, de cuyo pronunciamiento sobre el asunto de maleficios y hechicerías no ha quedado constancia debido tal vez, más que a su incredu...

El cuyeo en el folklore mágico de Costa Rica

"A esta ave también se le conoce como chotacabras en algunas regiones, ya que pertenece a la familia de los caprimúlgidos, palabra latina compuesta que se deriva de una antigua creencia europea que afirma que estas aves se alimentan de la leche de cabras (o vacas), hiriéndolas y gradualmente dejándolas ciegas" (Jobling, p. 90). "Es una especie con un comportamiento nocturno o crepuscular, que suele alimentarse de los pequeños insectos que encuentra en los bordes de los caminos y charrales. Sumado a lo anterior, es muy común observar a este pájaro “huir” de las personas cuando estas se acercan a él, no obstante, solo suele alejarse unos cuantos metros; es una estrategia para alejarlas de su nido con huevos o pichones, ya que lo hace sobre hojas secas en el suelo. Esta conducta incita a los viajantes a seguirlo en una especie de juego de atrapadas, por lo que pudo haber inspirado el mito que narra que este animal se le suele aparecer a los viajeros durante las noches, espe...

Un legado mitológico... ¿nacional?

  Un legado mitológico... ¿nacional? En muchas culturas a lo largo de la historia, sus leyendas y su historia han pasado a convertirse en elementos que definen el ser de cada una de esas culturas. En específico podemos nombrar las leyendas de la mitología griega con sus héroes y tragedias, que han logrado trascender los límites de su propia civilización e inclusive han podido llegar a nosotros a través de libros, cuentos y películas. La mitología escandinava, con sus dioses y guerreros invencibles, vikingos feroces que en sus odas cantan a la fortaleza de su propio pueblo. Más recientemente, el bum de las mitologías celta y japonesa, que con su acercamiento al hombre común como héroe de fantásticas aventuras han capturado la atención de millones de seguidores alrededor del mundo. Más cercano geográficamente a nuestro entorno, tenemos las leyendas Aztecas, Mayas e Incas, que sobreviven hasta hoy en el corazón de sus pueblos e incluso han sobrepasado sus fronteras sirviendo de fuente...

Leyendas cortas

Leyenda entre los chorotegas Una leyenda antigua que sobrevive en la tradición de Nicoya fue recuperada de las montañas de Matambuguito. Esta dice que los monos cariblancos antes eran hombres, pero perdieron su forma humana por una maldición del Espíritu de la Selva al negarse a bailar en su honor. Enfadado, Tequeyare bajó de su altar y, tomando fuego sagrado de los braseros donde ardían incienso y trementina, les quemó el rostro antes de transformarlos. Por esa razón, los monos cariblancos conservan hoy esas manchas blancas en la cara. Desde la perspectiva de la mitología comparada y la visión divina del pasado, esta leyenda es una de las muestras más fascinantes sobre el pensamiento ancestral de Nicoya (Zeledón-Cartín, 2012, p. 73). La Piedra del Agua Relata la señora Basilea Reyes —vecina de Copal de Nicoya, de unos 84 años e hija de una mujer indígena— que, en épocas de sequía en Copal, la comunidad se preparaba para peregrinar hacia la Piedra del Agua. Llevaban tinajas de chicha, ...