Leyendas cortas
Leyenda entre los chorotegas Una leyenda antigua que sobrevive en la tradición de Nicoya fue recuperada de las montañas de Matambuguito. Esta dice que los monos cariblancos antes eran hombres, pero perdieron su forma humana por una maldición del Espíritu de la Selva al negarse a bailar en su honor. Enfadado, Tequeyare bajó de su altar y, tomando fuego sagrado de los braseros donde ardían incienso y trementina, les quemó el rostro antes de transformarlos. Por esa razón, los monos cariblancos conservan hoy esas manchas blancas en la cara. Desde la perspectiva de la mitología comparada y la visión divina del pasado, esta leyenda es una de las muestras más fascinantes sobre el pensamiento ancestral de Nicoya (Zeledón-Cartín, 2012, p. 73). La Piedra del Agua Relata la señora Basilea Reyes —vecina de Copal de Nicoya, de unos 84 años e hija de una mujer indígena— que, en épocas de sequía en Copal, la comunidad se preparaba para peregrinar hacia la Piedra del Agua. Llevaban tinajas de chicha, ...