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El Oso - Manuel María Gutiérrez Flores

EL OSO - Manuel María Gutiérrez Flores Es una partitura para una sola voz, no se necesitan otros instrumentos musicales, la incluyo para quien sepa leerla y quiera cantarla: I: El Oso Estoy cojo de un pie,  no puedo caminar, no puedo, no puedo,  no puedo caminar. Estoy siguiendo a un oso,  no lo puedo alcanzar, alcanzar, alcanzar,  no lo puedo alcanzar. Maldito sea el oso  que me hace reventar, reventar, reventar,  que me hace reventar. II: Juventud Gozad, jóvenes dichosos,  la mañana de la vida que la triste despedida  prontamente va a llegar, antes que el dolor amargo os  sorprenda en los festines de la vejez y jazmines  vuestras frentes coronad. Antes que la noche  triste se desprenda  sobre el mundo  y de luto moribundo  cubra el cielo  cubra el mar ¡oh gozad  del dulce mayo  que a la tierra el sol envía!  ¡Oh gozad del bello día!  la brillante claridad! ¡oh gozad del bello día  la br...

Puende del río Peñas Blancas

Serie de espanto: Puente ramonense cargado de fantasmas, luces y sombras Vecinos asustados pidieron ayuda a equipo paranormal que confirmó presencias del más allá Por Eduardo Vega 01 de noviembre 2018 Unas luces muy fuertes le confirmaron a don Marcelo Carranza que no podía entrar al puente sobre el río Peñas Blancas en San Isidro de San Ramón porque venía un carro de frente, sin embargo, esperó y esperó y el vehículo no pasaba. Para su sorpresa no había tal carro y las luces desaparecieron de un pronto a otro. El susto que se llevó don Marcelo fue tremendo, aunque no era la primera vez que le pasaba. En los últimos cinco años esas luces fantasmales le impidieron el paso por esa misma estructura metálica, ubicada entre San Isidro de Moncho y La Tigra de San Carlos. En todas esas ocasiones creyó que venía otro carro y al final no era nada. Es imposible de explicar. [Foto] Puente en San Carlos está maldito, en la foto, don Marcelo Carranza (izquierda) y Hugo González, quienes han visto a...

La pena capital en la Costa Rica de antaño

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62 personas recibieron la pena de muerte en Costa Rica entre 1802 y 1878 El presidente Tomás Guardia fue quien abolió para siempre el mortal castigo En la obra “San Lucas, una historia sin fin”, Domingo Abarca Vásquez describe una escena que nos cuesta asociar con Costa Rica. “Santana Porras, soldado de las milicias costarricenses, vivía en concubinato con María Josefa (Picado) siendo (ella) casada con Manuel Alpízar (y) decidieron quitarse aquel estorbo y le pagaron al destazador de cerdos Ventura Marín para que lo aniquilara. Una vez descuartizado arrojaron el cuerpo al río Torres. “Luego de las investigaciones, y al comprobarse los hechos, los tres fueron pasados por las armas en la sabana de la Mata Redonda, llevando los presos vestidos (hechos) con un saco que ostentaba las pinturas de un gallo, un mono, una culebra y un perro...”. Eso ocurrió en 1836, cuando el país tenía apenas quince años de vida independiente y la ejecución se llevó a cabo donde está hoy el parque La Sabana. A...

Cuidadores de Keköldi

Cuidadores de Keköldi   José Roberto Saravia   T alamanca Recuerdo que hace algunos años, al conversar con un amigo sobre una profesora de la universidad, nuestra plática tomó un rumbo caprichoso hacia lo inexplicable. Yo, para ser honesto, nunca creí en las historias eran nada más invenciones de las mentes crédulas y poco científicas, atizadas por la sugestión, por supuesto. No obstante, él me dijo que, paradójicamente, la docente sí creía. Incluso le había relatado una historia así a él. Quise saber más. Ella, quien fácilmente duplicaría mi edad y cuya experiencia y nivel académico se hallaban diez veces por encima de mí, además, se dedicaba a la investigación. Yo admiraba a esa mujer de cabello ya gris porque siempre se comportaba de acuerdo con un agudo sentido crítico. Cada vez que la encontraba, ella cargaba pesados libros que usaba para sus proyectos. ¡Me era muy difícil asociar su imagen con cuentos paranormales! —Déjeme que le repita lo que ella me contó y luego juzgu...

Kobistakara - ko

  Kobistakara - ko (El que vende alegres cosas, en lengua aborigen) Aunque mi nombre no es "Kativo", así era conocido antiguamente en la zona Atlántica. Las gentes de Limón a La Estrella así me llamaban quizás debido a mi cuerpo larguirucho y recto como una palmera o uno de esos árboles. Kativo es palabra indígena; así llamaban los indios un árbol abundante en esos litorales que les servía para hacer cabañas y construir sus pequeñas embarcaciones. En cambio, dentro de los numerosos núcleos aborígenes selva adentro de La Estrella hasta el Sixaola y sus valles feraces que la Compañía Bananera abrió en parte a la industria del banano, a mí se me llamaba "Kobistakara-Ko", que en lengua aborigen quiere decir: "El que vende alegres cosas". El motivo es que para aquellos benditos tiempos del 1926 al 32, yo me dedicaba al negocio de vender baratijas en toda la zona del Atlántico. Yo adquiría en la capital una bonita joyería de similar, espejitos, peinetas, horquil...

El ojo de Pacriquí - León Fernández Guardia

El ojo de Pacriquí A mi distinguido amigo don Manuel A. Quirós —Ustedes creen que todo el territorio de Talamanca ha sido explorado, que todas las tribus indias han sido sometidas y que nada nuevo existe allí; pero yo, que he vivido veintidós años entre esos indios; yo, que conozco los once dialectos que hablan; yo, que empujado por mi amor a la ciencia no he temido aventurarme en esas selvas inmensas en donde jamás se ha posado otro pie europeo; en fin, yo, que he penetrado los misterios más recónditos de su religión y para quien son un libro abierto las inscripciones que adornan sus vasijas y sus piedras talladas, les aseguro que Talamanca es una región aún más misteriosa que la India y que el África Central. El que hablaba era el modesto y sabio explorador von Reschar . Llegado al país durante la administración de Soto, solicitó permiso para explorar la remota región del Suroeste, que nuestros mapas señalan con el nombre de Talamanca. Durante algunos meses se tuvo noticias de vez en...