Renacimiento de Cartago
Todavía con el espanto en el rostro, diez o doce dias después del horrible cataclismo, teniendo frente a sus ojos la ciudad en ruinas y en el corazón el dolor de centenares de muertos y miles de contusos de la catástrofe, sintiendo aún en los oídos el espantoso crujido de la ciudad que se derrumbaba en fracaso ensordecedor, como ausentes de sí mismos, sin saber qué hacer ni hacia dónde encaminar sus pasos, yo vi una clara mañana de mayo del año 1910, grupos de cartagineses deambular por entre montones de piedras, escombros y roto maderamen en lo que había sido asiento de sus hogares, casco de aquella antañona cuidad singular entre todas las del país, lejana reminiscencia en cada uno de sus rincones de la época colonial. En una de las esquinas del parque, frente a la que había sido casa legendaria de doña Anacleto Arnesto de Mayorga, último refugio del General don Francisco Morazán en los turbulentos días de setiembre de 1842, un grupo de personas rodeaba a un caballero que les hablaba ...