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Música costarricense

 ​"Nos dice don Wilber Alpírez, que es musicólogo costarricense, que hay cuatro regiones culturales donde podemos ubicar asideros musicales, que son: Guanacaste, el Valle Central, Limón y San Isidro del General. Podemos encontrar así, entonces, patrones rítmicos tan variados, híbridos y mezclados o mestizos... ¿verdad?... que se practican en Costa Rica, eso sin incluir las nuevas influencias, como por ejemplo (y los escribí porque son muchos, a veces no nos percatamos de la gran riqueza musical que tenemos): Tenemos el Aire Nacional, la Balada, el Bolero, el Calypso, la Callejera, el Corrido, la Danza o Habanera, la Jota, la Mazurca, la Polka, la Parrandera, el Punto, el Pasillo, el Swing, el Tambito, el Tango, el Vals y el Foxtrot, entre muchos otros. ​Así que tenemos una gran riqueza, a veces se nos pregunta: es que Costa Rica ¿No tiene cultura? o ¿No se conoce? Creo que es a los costarricenses a los que nos toca averiguar un poquito y tratar de enriquecernos con la gran tradici...

Concierto de Marchas Fúnebres 2026 - Orquesta Sinfónica Municipal de Paraíso

Concierto de Marchas Fúnebres 2026 - Orquesta Sinfónica Municipal de Paraíso   Lugar: Parroquia de Paraíso Fecha: 27 de marzo de 2026 1. Jerusalén (2013) – Berny Siles  Obra perteneciente a la colección Siete pequeñas marchas fúnebres para Semana Santa . Escrita en el contexto del renacer de la banda del pueblo de Orosi, evoca sonoridades del Medio Oriente con un carácter solemne y reflexivo. 2. Getsemaní (2009) – Berny Siles (Soprano: Ángela Duarte Cortés) Compuesta originalmente para la banda de música de Paraíso y estrenada en Semana Santa. Esta obra se distingue por su riqueza expresiva y sus contrastes dinámicos. Inspirada en el ambiente bíblico del huerto de Getsemaní, la pieza desarrolla una atmósfera introspectiva que culmina con una sección de gran intensidad emocional. 3. En el silencio del Calvario – Eduardo Araya  Esta marcha del joven compositor Eduardo Araya Fernández plantea una meditación sobre el dolor, la fe y la soledad de la madre al pie de la cruz. L...

Un juicio final en Manzanillo de Abangares

Un juicio final en Manzanillo de Abangares Manzanillo de Abangares se llamó antiguamente "Puerto Iglesias", en honor al ex-Presidente de la República don Rafael Iglesias Castro, según el decir de las gentes más ancianas de la localidad, y aseguraban que luego fue cambiado por el de Manzanillo, por los políticos enemigos que le sucedieron en el Poder. Está situado en un punto de la larga cinta costanera norte del golfo de Nicoya, y por muchos años mantuvo en las postrimerías del siglo pasado y primeros treinta del presente, un fuerte movimiento comercial al calor del apogeo en la explotación minera de Abangares. Yo lo conocí allá por el 1930, pero ya su fuerza comercial y turística había venido a menos. Su cuadrante lo constituían unas pocas manzanas mal alineadas con muchos solares desocupados y unas setenta y cinco casas de madera de pobre aspecto, a excepción de la que estaba junto al desembarcadero, que era de dos pisos y la del comerciante chino, con un establecimiento de...

Los Siete Negritos

La mica Por Ignacio de la Cruz — 1 — —Cuando Moncha se enoja, se enoja para adentro. Bastaba entonces con morderle suavemente la punta de la oreja, o rozarle los hombros con la lengua, para que desapareciera aquel humo de leña verde que no alcanzaba a asomar en sus ojos, negros, hermosos, con fondo de raíz perenne en la ternura. —Cuando Moncha se enoja, se enoja para adentro. — 2 — —Ten cuidado, José Miguel... Moncha se lo había dicho: —Quedarás muerto en lo más vivo—, pero siempre con un aire de recóndita picardía, en la que por ello mismo la amenaza se trocaba en un juego amoroso. Nada entonces anunciaba esta presencia de animal en salto al anca del caballo, desgajándose de un árbol a la salida del río, en lucha a muerte, como un deseo convertido en fuerza de oscuro maleficio. —Moncha, Moncha, Moncha... Viviría suspirando o maldiciendo por el resto de sus días; persiguiendo, en un amor absurdo, un nombre sin cuerpo ni piernas, sin calor de mujer y almohada. —A ti lo que te falta es...