Tiempo perdido (HISTORIA JOSEFINA)
Tiempo perdido. (HISTORIA JOSEFINA.) A Juan de Dios Céspedes G. Era del mes de diciembre una noche fria y opaca, y léjos, léjos el viento indómito rebramaba. De la Catedral las torres parecian dos fantasmas, de esos fantasmas de historias que causan terror al alma. En el reloj del cuartel doce secas campanadas sonaron, y el centinela dió golpes con la culata, tosió, estiró los brazos, y levantando la cara procuró que el cabo viera que despierto vijilaba. Un sereno recorría su línea, la vez octava, y al reflejo del farol atónito su mirada fijó en un bulto harto raro que como una sombra extraña reclinado en una puerta quietamente se encontraba. Muy previsor el sereno se puso al instante en armas, y emprendió muy poco á poco hácia el bulto la avanzada. Temblando, (tal vez de frio!!) con el retaco apuntaba, y para un caso fortuito volvía hacia atrás la cara. Ya un poco cerca—¡quien vive!— gritó con voz fatigada, y el bulto se estaba mudo y de sitio no cambiaba. Haciendo un esfuerzo heroico...