La tragedia del Virilla en La Tribuna
Recuerdos del Pasado: COSTA RICA Hace 25 años
El 15 de marzo de 1926 —hace hoy precisamente 25 años— ocurre la catástrofe del Virilla, la más grande que registra la historia. Ese trágico domingo circula en las horas de la tarde un avance de LA TRIBUNA, llevando a conocimiento del país amplia información sobre la tragedia. Es la única publicación aparecida ese día. Veamos cómo relata los hechos:
"El tren de excursión fue organizado por personas piadosas de las ciudades de Alajuela y Cartago con el objeto de recolectar fondos para el Asilo de la Vejez que se levanta en la ciudad de Cartago por iniciativa de Monseñor Volio. En Alajuela vendió los pasajes la distinguida señora esposa de don Juan Rafael Saborío, ayudada de varias personas. El tren salió de la estación de Alajuela a las siete y media en punto de la mañana".
"La catástrofe se debió, según la declaración de varios sobrevivientes que iban en los carros que no descarrilaron, a lo siguiente: el tren iba a una inusitada velocidad; antes de entrar a la curva llamada del Virilla, el primero de los tres carros que descarrilaron se desenganchó, y por la velocidad que llevaba y por ser la curva tan pronunciada, descarriló incrustándose una parte en los bastiones de hierro del puente quedando la otra suspendida sobre el precipicio. Los otros dos carros que venían detrás, al recibir el golpe, se salieron de la vía y se volcaron sobre el abismo aplastándose completamente al caer. Los cuadros de tragedia y de dolor que pudimos presenciar al llegar al lugar de la catástrofe fueron tremendos".
"Un niño que viajaba en el tren en compañía de su padre, su madre y dos hermanitos y un primo, al lograr salir de los escombros del carro en que venían y darse cuenta de que toda su familia había muerto, comenzó a dar gritos de pavor y fue luego presa de un ataque de locura. Varias personas lo atendieron y lo llevaron a una casa vecina, donde se le prodigaron las primeras atenciones".
"A la hora de cerrar la edición de este avance de LA TRIBUNA, el número de muertos alcanza a 248 y el de heridos a 93, según datos oficiales".
"Entrevistamos al maquinista del tren don Víctor Calvo, quien conoce perfectamente la sección Alajuela-San José pues por ella ha corrido muchos trenes; dice: pudieron obrar tantas circunstancias para el descarrilamiento que sería difícil determinar la verdadera: una imprudencia temeraria de cualquier pasajero haciendo desconexiones entre carro y carro; en los balcones viajaba mucha gente, mucha, el tren venía repleto. También un destrozo, por cualquier desgaste, de alguna de las zapatas de los carros descarrilados, pero esa circunstancia ya no podría determinarse por haber desaparecido en la catástrofe ese material. El tren no venía a gran velocidad; al contrario, el tren venía a una marcha prudente; venía a menor velocidad que la que se acostumbra a dar en el Virilla para subir la gradiente".
"Nos llenó de angustia ver a una mujer que vivía y que entre un montón de cadáveres gritaba desesperadamente que fueran a salvarla. Soy Eloísa Soto de Cartago, le oímos decir, cuando ya la voz le faltaba y parecía morir. Le llevaron agua varias veces, que bebió ávidamente; uno de los médicos le aplicó una inyección de morfina, pero no era posible extraerla rápidamente porque no se disponía de elementos bastantes para mover el carro destrozado. La mujer seguía gritando y centenares de gentes la escuchaban en medio de una horrible angustia que aumentaba por minutos. Por fin se logró mover algunas pulgadas aquella mole en que confundían cuerpos humanos con pedazos de hierro y de madera y la mujer fue extraída y atendida inmediatamente. Hasta las horas de la tarde había esperanzas de salvarla".
"El licenciado don Arturo Volio tomó parte activa en las obras de salvamento. El Presidente del Congreso, licenciado don León Cortés, visiblemente excitado y conmovido ayudó eficazmente al traslado de los heridos. Cambiamos breves palabras con él y nos dijo: Es preciso recoger las declaraciones de las personas que afirman que el tren venía a una velocidad desmedida, hasta el punto de que uno de los viajeros se lanzó del convoy antes de llegar al puente; es igualmente lamentable que haya demora en el envío de auxilios; precisa sobre todo establecer claramente las responsabilidades".
"Llegamos en los primeros momentos. Había cierta confusión, falta de mando. Madres que buscaban a sus hijos llamándolos a voces desgarradas, jefes de hogar que habían perdido a su familia entera. Los cadáveres en un horrible hacinamiento, a la orilla del río, y otros colgando de las ramas de los árboles, en la pendiente. Se confundían los gemidos de los agonizantes con los gritos de los sobrevivientes, con las voces de las madres, de los esposos, de los hijos".
Habla Monseñor Volio y dice: "Por diferentes conductos que me hacen toda fe he podido constatar esta circunstancia: el tren marchaba a su máxima velocidad cuando se produjo el terrible descarrilamiento; evidentemente esa fue la causa del desastre. El tren salió de Alajuela a las siete y media de la mañana; llegó a Heredia a las 8 y 10 y al Virilla siete minutos después. Para hacer esta carrera en tiempo tan breve, comprenderá usted a qué desmedida velocidad debía ir ese tren; sé de un pasajero que se arrojó de la plataforma de uno de los carros temiendo el desastre".
El avance de LA TRIBUNA inserta un editorial. Tomamos los siguientes conceptos: "Por un contraste del destino, ciego e implacable, era un tren de romeros que se trasladaban desde las faldas del Poás hasta las del Irazú, animados por un espíritu religioso, guiados por la fe de nuestro pueblo que ni mide el esfuerzo ni calcula el sacrificio, siempre que de culto se trate. Y era aquella una farándula que en la dulce mañanita dominical, alegre e ilusionada, había dejado el hogar, había guardado las herramientas de labor y se había lanzado a la aventura sin trascendencia, sin saber, los más de ellos, que no habrían de regresar ya nunca".
Referencia: La Tribuna. (15 de marzo de 1951). Recuerdos del pasado: Costa Rica hace 25 años. La Tribuna, p. 2.
Comments
Post a Comment