Lágrimas de hospital - Domitilo Abarca
Lágrimas de hospital
Déjeme hermanita:
déjeme que me muera...
déjeme que 'escance.
No me dé más de esas
medecinas tan fieras y amargas.
Quíteme las vendas
que m'están requintando la pata.
¡No aguanto el dolor 'e la pierna!
Yo no quiero nada...
Que no venga el dautor a mirarme la lengua,
no me den más sopa,
ni quiero que mi 'hagan ya más deligencias.
Por vida suyita quíteme esa cosa
con yelo que tengo puesta en la cabeza
¡Ay, hermanita! Déjeme morime...
Ya pa nada quiero vivir en la tierra,
pos si a yo me curan unque sea a la juerza,
es seguritico que pronto, mu pronto,
tengo que morime de pura tristeza…
¡Déjeme que escanse!
Óigame, hermanita: usté qu'es tan güena
¿no espía cómo sufro, no espía que tuiticas
las heridas que tengo por juera,
unque toavía sangran, unque están abiertas,
no me duelen tanto como éstas que adentro
me espedazan l'alma con sus garras fieras?
Pobrecita mi mama. Pobrecita mi linda Rafela…
Esposita tan güena y tan santa
no encuentro otra en tuitica la tierra.
¿Y mis chacalines? Mis probes hijitos...
dicen que encontraron, sólo las cabezas
nadando entre pozos 'e sangre...
¡Ay mis angelitos, qué muerte tan fea!
Almitas de mi alma,
que nunca, más nunca golveré yo a velas.
Tan contentos que estaban los probes
allá en Alajuela, cuando ya encaramaos en el carro,
y vestios 'e fiesta aguardaban el pito y el viaje...
el último viaje q'hicieron.
¡Ay, hermana! Me parece velos
abrazaos a la mama ya muerta,
rodar todos al jondo del río pegando en las peñas…
Yo sólo mi acuerdo que por todas partes
se oyían sólo llantos, gritos y quejas;
el Virilla estaba colorao 'e sangre,
ya eso no era río; parecía una alteria.
Yo no puedo acordame de mama,
de mis chacalines, ni de mi Rafela
sin que pida llorando que pronto,
muy pronto me muera
Pa' juntame otra güelta con ellos,
tenelos muy cerca,
estrechalos aquí entre mis brazos
y dejar de sufrir en la tierra...
¡Mis muertos queridos,
que Dios en su gloria los tenga!
Hermanita: si d' esta me salvo
nunca más golveré yo a'Lajuela
ni menos a aquella casita
que tantos recuerdos de dichas encierra...
Que se cojan todo,
que mis cosas las vendan.
Ya no tengo a nadie qui mi haga
trabajar con gusto la tierra,
ni unas manecitas qui mi hagan almuerzos,
ni unos angelitos qui digan tonteras;
que me llamen Tata y que corran
abrir la tranquera cuando bien sudao y curtío
del trabajo güelva.
Ya no tengo a naide, hermanita,
por eso es mejor que me muera.
Yo quisiera morirme agora mesmo
ya no más espitales, ni curas, ni vendas;
pos si a yo me curan... de todas maneras,
es seguritico que pronto, mu pronto,
tenga que morime de pura tristeza.
Domitilo Abarca (1926)
Referencia: Cruz-Bolaños, A., Ferrero, L. (2002). Domitilo Abarca: todos sus poemas, 1 ed., pp. 150-154. San José, Costa Rica: EUNED. En: https://www.google.co.cr/books/edition/Domitilo_Abarca/GKf8lCrsmwUC?hl=es-419&gbpv=1&dq=Domitilo+Abarca+L%C3%A1grimas+de+hospital&pg=PA150&printsec=frontcover
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