¿POR QUE TIEMBLA LA TIERRA?
¿POR QUE TIEMBLA LA TIERRA?
Escribe: Federico MORA C.
¿Por qué tiembla la tierra? Esta es una pregunta muy corriente que hace un noventa por ciento de las gentes, que nunca han tenido la curiosidad de consultar uno de los miles de tratados existentes acerca de la geología y la sismología.
Siguiendo las teorías de los principales tratadistas contemporáneos, deseo, en una forma clara y comprensiva, hacer una breve explicación acerca de las causas originarias de los sismos y terremotos.
Los disturbios sísmicos, es decir, los simples temblores y los fuertes terremotos, son la causa de grandes esfuerzos subterráneos, los cuales se están desarrollando durante determinado tiempo más o menos largo.
Pero hay que tomar en consideración que una fuerte sacudida terráquea en un país o en una de sus regiones, ocurre solamente una vez con períodos de más o menos muchos años y a veces de muchos siglos.
Por consiguiente, cuando se acerca la iniciación de un simple temblor o de un fuerte terremoto, la corteza terrestre vecina a la zona que va a ser estremecida, tiene que hallarse en un estado crítico y cercana a un estado de sensibilidad a los efectos terráqueos y también a los cambios de presión atmosférica, influyendo mucho la cantidad de precipitación de las lluvias y la variación de peso del agua del mar en lo que respecta a las mareas.
Los fuertes terremotos, con mucha frecuencia se distribuyen en espacios de tiempo opuesto a los pequeños temblores. Esto es lo que debe esperar de la naturaleza de un terremoto, que virtualmente es equivalente a la extirpación de un punto débil o frágil de la corteza terrestre; mientras que la mayor frecuencia de pequeños temblores en determinada región de un país (zona de terremotos) tiende a la acumulación anormal de esfuerzos plutónicos.
Por otro lado, una frecuencia sísmica excepcionalmente baja, también puede ser el principio de un extraordinario fenómeno sísmico. Es curioso, las observaciones que han hecho los eminentes sismólogos, en lo que ocurre en el distrito Ayoto en el Japón, que las pequeñas sacudidas o digamos temblores, son mucho menos frecuentes durante la estación del verano que en la invernal, tomando en consideración que, los más violentos terremotos que han asolado al Japón han ocurrido solamente en la estación del invierno.
Los ignorantes de muchos países suponen que los días calurosos y húmedos son los causantes de temblores y terremotos. Recordando una frase de Carlyle, que se encuentra en el libro “La Revolución Francesa” dice: “La esperanza anuncia una revolución, lo mismo que el buen tiempo y la confianza son presagio de un terremoto. Ciertamente, han sucedido muchos terremotos en época de buen tiempo, como deja apuntado la historia, refiriéndose al gran terremoto que destrozó a San Francisco de California en el año 1906, casi sin excepción en días apacibles y claros, cuando toda la región se encontraba sometida a una elevada presión barométrica.
Los terremotos están regidos por leyes bastante sencillas, aunque ellos sean fenómenos terriblemente destructores de edificios y la causa de la pérdida de millares de vidas. Siempre, después de un terremoto, siguen otros de menor intensidad los que van decayendo en fuerza, cuyo número puede ascender hasta cientos, miles y millones, y que pueden sucederse durante varios días, semanas, meses y hasta varios años. A estos temblores sucesores de un gran terremoto, los sismólogos los denominan temblores secundarios y también réplicas sísmicas; y resultan tan naturales como necesarios para el restablecimiento del estado de equilibrio de las regiones perturbadas, en el origen del fenómeno sísmico.
Regularmente las series de temblores son precursoras de un gran terremoto. A estos temblores los denominan los sismólogos sacudidas preliminares, que se operan con intensidades, duraciones y tiempos muy variables, que siempre se sienten en una zona donde va a ocurrir un terremoto.
Como todo terremoto se debe, por lo general, ya sea a la formación o a la extensión de una falla o de una grieta de longitud muy considerable en la corteza terrestre, es muy lógico y natural que, algunos de los puntos secundarios más débiles de la zona afectada sean los primeros en ceder en su derrumbamiento interno, siendo los productores de las referidas sacudidas o temblores preliminares, antes de la dislocación o desprendimiento de las capas terrestres, lleguen hasta su completo dislocamiento, a lo largo de toda la extensión del foco del cataclismo, lo que es motivo de la gran perturbación final o sea el terremoto.
Sobre esta tesis se puede poner como ejemplo, el devastador terremoto de Kagy en Formosa, ocurrido en el año 1906, el cual fue precedido durante unos cinco minutos, por pequeñas series de temblores que luego se transformaron en dos violentísimas sacudidas acompañadas de fuertes ruidos subterráneos.
Por consiguiente, debe darse mucha importancia a los temblores preliminares, sobre todo cuando ellos se suceden en pequeñas series y acompañadas de ruidos subterráneos, como fue el caso del gran terremoto del Japón en el año 1854 y en el 1896. Otro ejemplo inolvidable de esta tesis es el caso del gran terremoto en la madrugada del 13 de abril de 1910 y finalmente el mucho más violento de las seis y treinta de la tarde que dejó a la ciudad de Cartago en completa ruina.
Recordemos que el Volcán Poás nos dio su alerta con su formidable erupción ocurrida a las cuatro y cuarenta y cinco de la tarde del 25 de enero de 1910. Luego, las series de microsismos que hubo desde aquella tarde hasta el 13 de abril del mismo año, que fueron precursores del primer temblor de las 0-37 de la madrugada y luego el terremoto que le siguió a la una y cinco de esa misma madrugada, acompañado de fuertes ruidos subterráneos.
Debe recordarse que después de esos sacudidones, citados se operaron varias series, bastante seguidas de temblores registrados con diferentes intensidades, direcciones y duraciones, cuya cantidad, sin contar con los microsismos que no registró el sismógrafo instalado en el Observatorio Nacional, alcanzaron la enorme suma de 165 hasta las seis y treinta de la tarde del gran terremoto de Cartago.
Si los habitantes de Cartago no hubiesen tomado las precauciones de abandonar sus casas desde las primeras horas de la tarde para regresar a ellas en las primeras de la madrugada, la cantidad de muertos y heridos habría alcanzado, tal vez, el triple o el cuádruple de las habidas.
Las grietas de la tierra son producidas por los terremotos y sobre todo cuando la extensión del sismo traspasa el límite elástico del terreno, y éste, muchas veces no puede cerrarse de nuevo. Esta tesis está bien sentada en lo ocurrido en la región de Rancho Redondo, y sus lugares circunvecinos. Las grietas de la tierra presentan muy a menudo varios metros de ancho en su boca externa, y cuando son muy profundas, se les ve arrojar agua mezclada con una arenisca cuyo color, casi siempre es azulado débil. Sin embargo, como casi siempre la forma de esas grietas afecta la forma de zig-zags, la profundidad, directamente vertical, alcanza solamente unos uno y medio a dos metros, de modo que, si un hombre cayese en una de esas grietas y permaneciese abierta, podría salir de ella con toda facilidad.
Quiero anotar en estas líneas, el hecho de que siempre se debe desconfiar de la producción de un temblor aunque éste sea de pequeña intensidad. Las precauciones deben tomarse siempre, porque es una prevención contra posibles pérdidas de vidas y cuando menos de quedar lesionado de por vida.
Amigo lector, nunca hagas derroche de valentía cuando la tierra tiembla, tu quijotada puede causarte la muerte y tu invalidez de por vida. Recuerda que, en lo referente a terremotos Natura es muy traidora y despiadada. No olvides que tus quijotadas pueden ser el factor de una desgracia que puede ocurrir a tus familiares, siendo tú el único responsable de ella.
Vale más un poco de prudencia que de valentía para prevenir desgracias que nunca tendrán remedio. Nunca se debe confiar de la buena construcción de una casa, porque cuando se opera un terremoto del tipo oscilatorio-trepidatorio, son pocos, poquísimos los edificios que pueden soportar esta clase de meneones; su estructura se debilita y cuando menos puede acontecer, es que el caballete se hunda aprisionando todo lo que esté debajo de él.
Lector: Nunca olvides lo que viste o te han contado tus antecesores respecto al espantoso cataclismo del 4 de mayo de 1910 que dejó en ruinas la ciudad de Cartago.
Referencia: Mora C., F. (9 de enero de 1953). ¿Por qué tiembla la tierra? La Prensa Libre, p. 3. https://www.sinabi.go.cr/ver/biblioteca%20digital/periodicos/la%20prensa%20libre/la%20prensa%20libre%201953/La%20Prensa%20Libre_9%20ene%201953.pdf
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