El Rey del Venado
El Rey de los Venados
En el sur de Costa Rica, la tradición oral Bribri de la costa atlántica cuenta que: entre los animales, los pecaríes, los tapires y los venados tienen reyes. El de los primeros aparece a veces en forma de un pecarí blanco, y otras veces en la de un niño armado con una flecha. Es invulnerable y es más peligroso porque la mayoría de las veces no es sino la encarnación de los Be (o Bi); espíritus malos.
El Rey de los Tapires es también un tapir, pero de color blanco y que puede tomar la forma que más le plazca. El Rey de los Venados es un venado de talla gigantesca, con los cuernos enormes, su cuello es muy largo y doblado de modo que la cabeza descansa sobre los cuartos traseros y mira hacia atrás. Este monarca camina también siempre hacia atrás.
Asimismo, los Bribris cuentan que, si cuando una persona mata un venado y corre hacia él tan pronto como cae, puede encontrar entre las pezuñas una piedrita blanca, y el que posea esa piedrita se topa entonces en todas partes con rebaños de venados, los que puede cazar según quiera hasta el día en que el Rey de los Venados lo cace a su vez y lo mate (Pittier, 1938), pero bueno, no todos los venados tienen esa piedra, solo algunos, se dice que las chances de cazar uno que la tenga son como de una en cien. (Contenla, 1986, p. 176)
En la costa opuesta, la tradición oral Brunka menciona que: todos los animales tienen una piedra en la cabeza y cuando se mueren siempre procuran esconderla. Así es que el venado, cuando es herido por el cazador y está agonizando, cava el suelo con su hocico y en el fondo del hueco arroja la piedra, que no se vuelve a encontrar. Para conseguirla es preciso correr rápido al momento de caerse el animal y apretarle bien las quijadas; en seguida se parte la cabeza en dos y entre los sesos aparece una piedrita pequeña y blanca. El que la posee puede matar muchos venados y es siempre muy afortunado en sus cacerías (Pittier, 1941).
Además, se menciona que “Los peces también tienen una piedra en la cabeza, pero es muy peligroso agarrarla, porque los demás peces persiguen a la persona que la tiene cada vez que entra en el agua y buscan tiburones pa' acabar más rápido con ella” (Pittier, 1941).
En el caso de los peces, esta piedra es real, se llama otolito; son como unos huesitos calcáreos que están en el oído de los peces teleósteos, y los usan "pa' orientarse", pero no se ha comprobado que tengan poderes mágicos.
En cuanto a la región central de Costa Rica: los cazadores Huetares de la zona de Pacaca cuentan que, a veces, se les aparece en el bosque el "Rey del Venado", con los ojos rojos brillantes, y que la piedra del venado está en el corazón o en la cabeza del animal. Si logran matarlo con una flecha, este de una vez bota de su hocico un poquito de sangre y una piedrita blanca con la figura de un venadito. Si la recogen antes de que el animal se muera, obtienen el permiso del "Rey del Venado" (lyi wak) pa' tener siempre suerte en la caza de venados, si no, no la pueden encontrar.
Ellos dicen que el venado está dando vueltas y vueltas adentro de la piedra, y que solo funciona si se le tiene fe; si a uno le quitan o le roban la piedra, o se la muestran a las mujeres, deja de funcionar (Alfaro, 2014).
Por otro lado, el folklore criollo, en la provincia de Guanacaste (en el norte de Costa Rica), a este espíritu se le conoce como “Venado Rey” o “Venado Brujo”, y se dice que “tiene una piedra en el hígado, un gusano en la cabeza, o una mosca entre las pezuñas, que, según la creencia popular, tienen poderes mágicos”. (Diccionario de Guanacastequismos).
A continuación una leyenda costarricense sobre la piedra de venado:
La piedra de venado
Últimamente, Florencio siempre fue un hombre con suerte. La vida le sonreía en todo; en los negocios, con el ganado y en la lotería. En el amor no había mujer que se le negara, aunque era un hombre legal y bien leal en su matrimonio. No había bestia o finca que él deseara que por alguna cosa del destino no fuera a dar a sus manos.
Todo el tiempo se le veía en buenos caballos, la mayoría sin duda de primeras, rápidos y bien chulos, pero que cuando se ofrecía se volvían caballos buenos pa' manejar ganado. Los aperos ni se diga, eran de lujo, de los mejores en trabajo, materiales y acabados. Debiste haber visto las cosas llamativas que hacía Florencio.
No siempre fue felicidad pa' Florencio. En sus años de chavo fue jornalero y vaquero en las fincas y haciendas más conocidas de la zona. Apenas ganaba pa' medio mantener a su esposa Genarina y a sus cuatro hijos, que daban lástima por lo pálidos que estaban. Ahora era otra cosa, de la mano de un hombre que de un día pa' otro se hizo rico, como si se hubiera ganado la lotería, o tal vez como si hubiera encontrado una botija llena de oro en un sepulcro indígena.
Definitivamente, nada de eso era la causa de la buena vida de Florencio. Nadie, pero absolutamente nadie sabía que todo le había llegado por la piedra de venado, un secreto que consiguió un día que andaba cazando por la costa, cuando se topó con un viejito todo decrépito y harapiento que le rogó, por favor, que lo llevara a su casa en Mico, porque estaba muy cansado y muy rendido de tanto andar por la montaña.
Cuando llegaron al rancho del viejito, resulta que en realidad era una gran casona solariega en medio de una hacienda grandísima, con potreros, montañas y ríos cristalinos, donde pastaban miles y miles de ganados vacunos y caballares.
- Todo esto -le dijo el viejito- lo tengo por la piedra de venado, y es un secreto que me dio hace años un viejito decrépito y todo harapiento que me encontré en el mismo lugar donde hoy, yo, muy cansado, te pedí ayuda.
En agradecimiento por tu buena acción te voy a llevar a un manantial donde salen los venados, y entre ellos llega uno que tiene la piedra prodigiosa. Cuando lo mates, le vas a hacer un corte donde yo te diga y ahí vas a encontrar la piedra que te va a hacer un hombre con suerte y plata. Por tu bien, no se lo digas nunca a nadie, solo se lo vas a decir a otro cazador que más adelante en la vida te encuentres y le pidas ayuda como yo te la pedí a vos en la tardecita que te encontré.
Acuérdate, muchacho, no le digas nunca a nadie este secreto, ni siquiera a tu mujer, y cumple tu parte cuando ya seas un viejito decrépito que anda cansado y harapiento vagando por la montaña. (Arauz)
Nota:
El Rey de los Venados no es exclusivo de Costa Rica, porque también es parte del folklore de otros países de Latinoamérica, en los siguientes enlaces se puede leer un par de leyendas mexicanas sobre él:
Leyendas Mayas de Yucatán: el Rey Venado de Cansahcab: https://laverdadnoticias.com/yucatan/Leyendas-Mayas-de-Yucatan-el-Rey-Venado-de-Cansahcab-20201019-0146.html
Leyendas Mayas: La lluvia de sangre y el rey venado: https://laverdadnoticias.com/quintanaroo/Leyendas-Mayas-La-lluvia-de-sangre-y-el-rey-venado--20191017-0214.html
Referencia:
Alfaro-Solórzano, G. (2014). Agricultura güetar, 1 ed. pp. 253-254. Cartago, Costa Rica: Editorial Tecnológica de Costa Rica.
Arauz-Ramos, C. (2010). Historias y leyendas de mi tierra, 1 ed, pp.83. San José, Costa Rica.
Constenla Umaña Adolfo y Espíritu Santo Maroto. (1986). Leyendas y tradiciones Borucas, 1 ed., p. 176. San José, Costa Rica: EUCR.
Diccionario de Guanacastequismos. Venado rey. En: https://buho.guru/dict/guanacastequismos/venado_rey [Consultado el 3 de noviembre de 2022]
Pittier de Fábrega, H.
(1938). Apuntaciones etnológicas sobre los indios bribri. Serie etnológica, Vol 1 (1). Colección histórica del Museo Nacional de Costa Rica. San José. En: http://biblioteca.museocostarica.go.cr/detalle.aspx?id=19989
(1941). Materiales para el estudio de la lengua Brunka hablada en Boruca recogidos en los años de 1892 a 1896, página 95. Serie etnológica, Vol 1 (2). COLECCIÓN HISTÓRICA, BRUNCAS: Imprenta Nacional. http://biblioteca.museocostarica.go.cr/detalle.aspx?id=19992
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