Origen y destino de las almas después de la muerte en la religión Bribri
El concepto de alma y el propósito de la música funeraria
Según el awà (curandero) Francisco García cada persona tiene ocho almas. Los nombres de estas almas en el habla ritual Bribri se presentan a continuación (1):
Las almas omala cha weksula cha (también conocida como wíköl (2)) y dëma̱la̱ shëksula cha (también conocida como diö́köl (3)) se encuentran en el ojo derecho,
dika wika cha tloksula cha y sibörago saëksula cha (también conocida como dichèkala o wímbulu (4)) en el ojo izquierdo,
Tömala cha röksula cha o Yàbolo (5), está en el hígado,
yalaia cha bataksula cha está en el estómago,
waglira cha no̱ksula cha en el esófago,
chkalia cha no̱ksula cha en el corazón.
Cuando una persona muere, todas las almas, a excepción de sibörago saëksula cha (una de las del ojo izquierdo) y chkalia cha noksula cha (la del corazón), abandonan el cuerpo. Estas dos almas se quedan con el cadáver durante todo el proceso de descomposición, y posteriormente con los huesos, hasta el momento de ejecutar la fiesta sulàr (ver la parte en negrita en la fuente, Cervantes, 1993). Es por medio de esta fiesta, y en particular con la ejecución de los cantos fúnebres, que las dos almas mencionadas abandonan este mundo definitivamente y se unen a las otras seis.
Específicamente, don Francisco me ha indicado que es justo con la ejecución de un canto en particular (6) cuando las últimas dos almas abandonan los huesos; lo cual es muy interesante, ya que este canto hace referencia a detalles particulares de la vida del difunto.
Otros cantos también muestran el carácter de despedida que tenía la música funeraria. Por ejemplo, hay un canto que invoca a SuLà (el constructor de las almas) para avisarle que las almas van de regreso (7) (no hay relación etimológica entre SuLà y sulàr), y un canto para despedir definitivamente al difunto (8) cuando los huesos son depositados en el osario. Incluso existe un canto con el cual se supone que el mismo difunto, por medio de los cantores funerarios, se despedía de sus familiares (9).
En general, los informantes siempre explican que la fiesta sulàr tenía que ser llevada a cabo para despedir a los muertos. Don Francisco me explicó que era por medio de la celebración del sulàr que las almas sabían que era el momento de abandonar los huesos. En particular, puede decirse que las almas sibörago saëksula cha y chkalia cha noksula cha eran despachadas efectivamente por medio de la ejecución de los cantos fúnebres.
Se insiste en el hecho de que estas almas, y en especial sibörago saëksula cha, están a cargo de cuidar los huesos durante el proceso de descomposición del cadáver. Por otro lado, el informante explicó que el alma omala cha weksula cha (wíköl) suele salirse del cuerpo, y con esto produce los sueños (se interpreta que las cosas que ve al salir del cuerpo son las que se ven en los sueños). También mencionó que dika wika cha tloksula cha es un alma buena, mientras que dëmala shëksula cha (diö́köl) es mala.
Finalmente, debo mencionar el hecho de que en realidad existen diversas versiones acerca de la cantidad de almas que cada persona tiene. La creencia más común es la existencia en dos almas ("wímbulu" y "wíköl"), e incluso mis otros dos informantes respaldan esta versión, siendo el reporte más antiguo el del misionero Francisco de San José (1886 [1697]), aunque también se ha reportado la versión de una sola alma ("wigbru" según Gabb y "uig-bru" según Pittier). Además, Guevara presenta una versión de tres almas. En la versión de dos almas, siempre se reporta que una reside en el ojo derecho y la otra en el izquierdo, y que una es buena y la otra mala, pero también varía el precisar cuál es cuál, aunque las funciones y localización sí se distinguen.
Lo más importante en toda esta variedad, es que siempre se conserva el hecho de que un alma se queda con los huesos y que se va después al ejecutarse la fiesta funeraria sulàr (a excepción de uno de mis informantes que insiste que esta alma se queda siempre con los huesos), manteniéndose entonces la importancia que se le da a la música funeraria en su función de despachar efectivamente a esta alma. Es muy probable que la variación existente se deba a diferencias regionales o bien a diferentes tradiciones de enseñanza.
El origen de las almas
En cuanto al origen de las almas, de acuerdo con un informante de Bozzoli, aunque las almas son hechas por SuLà, que las hace de muñecos de barro que representan a los niños que nacerán, es realmente Sibö (dios principal y héroe cultural) el que crea a las almas en el sentido de que es él el que ordena a SuLà cómo quiere que sea hecha cada persona. Por lo tanto, debe decirse que Sibö es realmente el diseñador de las almas, y que SuLà es más bien el manufacturador o constructor.
SuLà hace las almas en el taller que tiene en su mundo, uno de los ocho mundos subterráneos que existen. SuLà baña a los muñecos en aguas de colores de acuerdo con las instrucciones de Sibö.
Estas aguas dan a cada persona sus características únicas y determina su destino en la vida. Si una persona es inteligente, rica o pobre, es porque Sibö quiso que así fuera. Esas aguas tienen los colores de bellísimos pájaros que se encuentran allí. Cada persona está relacionada a uno o más pájaros. Sibö les dice a los pájaros que se bañen en esas aguas para que así la gente pueda saber cuál es su color. Así pues, los pájaros fueron enviados por Sibö como símbolos de las almas de las personas.
El informante de Bozzoli da las siguientes explicaciones:
“A veces uno ve unos pajaritos bonitos, con bonitas plumas, pues esos colores que tiene son los suyos; son como otro espíritu suyo, y vinieron cuando usted vino. Si usted se parece a una de esas loritas que lo entienden todo, pues allí está su color. Es lo mismo si usted ve a /dLo'/, o al tucán, o a /as/, o a /kuka/; esos pájaros son su espíritu. Esos pájaros vinieron al mundo como /wíköL/, como espíritus de los pájaros de verdad, eso indica que los colores que tienen son mejores allá, son más bonitos allá donde están sus principios, y de esos colores nos hicieron allá, son colores de las aguas de nosotros. Antes de que naciéramos, Dios tenía esa agua del color que tienen esos pajaritos que usted ve muy bonitos. Entonces Dios les dijo a esos pajaritos que se bañaran, para que la gente de aquí pudiera ver su color. Si la persona lo entiende, ella sabe cuál es su color.
Aquí hay unos pajaritos llamados sembradores, que llevan semillas de aquí para allá. Hay gente que nace como ellos; si vienen de ellos, a esas personas les gusta sembrar de todo.”
SuLà hace un muñeco por cada persona. Cuando lo termina, pronto nace el niño. Se cree que esos muñecos mantienen las características esenciales de los individuos. Así, por ejemplo, el informante de Bozzoli le explicó que las características más puras de las almas están detrás del sol, y que en la tierra sólo se encuentran sus reflejos.
Hasta ahora he estado utilizando el nombre SuLà de una manera arbitraria, ya que, aunque los informantes siempre usan la forma singular, realmente existen cuatro SuLà; por lo que SuLà es más bien un nombre genérico para cuatro seres.
Según mi informante principal, dos SuLà son hombres: Sorsökö suLà y Satek suLà, y ellos hacen las almas de los hombres.
Los otros dos son mujeres: SuLà tsago suLà y SuLà lakö suLà, y ellas hacen las almas de las mujeres.
Otra versión que encontré acerca de los cuatro SuLà es una que dice que qué tanto viva una persona depende de cuál SuLà la haya fabricado. Un SuLà hace a las almas de las personas que mueren de niños, otro a los que mueren siendo jóvenes, otro a los que mueren ya mayores, y el otro a los que mueren siendo ancianos (10). El informante que hizo los dibujos insistió en el hecho de que tanto los SuLà como Sibö eran excepcionalmente hermosos.
El destino de las almas después de la muerte
Algunos aspectos de la cosmología Bribri
No todas las almas van al mismo lugar después de la muerte, pero antes de referirme a esto será necesario detallar algunos aspectos de la cosmología Bribri que nos ayuden a precisar los lugares donde van las almas.
Para los Bribris, el mundo tal y como ellos lo conocen es la casa de Sibö, la cual es idéntica a las casas cónicas tradicionales de los Bribris. Sibö configuró el mundo actual con base en el que ya existía, llevando a cabo algunas transformaciones para preparar la existencia de los indios. Hubo otras gentes antes de que Sibö pudiera crear finalmente a los indios tal y como son ahora. Estas gentes fueron:
los sórbulu,
los tkébla,
los kó̱lwe,
los é̱blë.
Estos grupos coexistieron en algún momento. En otras palabras, no se dio la destrucción de una raza entera antes de que la siguiente apareciera, sino que Sibö introdujo una nueva mientras otra todavía existía. Al mismo tiempo, Sibö trabajaba creando las condiciones que el mundo requería para que los indios pudieran vivir en él.
La mitología Bribri se caracteriza por tener gran cantidad de historias acerca de los orígenes de diversas cosas del mundo tal y como es ahora y acerca de las numerosas aventuras que Sibö tuvo al tratar de deshacerse de seres y de cosas que podían ser peligrosos para los indios (una vez que el mundo fue terminado, Sibö se fue a vivir a la punta de la casa cónica).
Existe un mito que cuenta cómo el mar se originó de las ramas de un gran árbol que Sibö mandó a cortar. Este árbol crecía rápidamente del vientre de una mujer que había cometido incesto. El árbol iba a romper el techo de la casa de Sibö que aún estaba en construcción. Cuando el árbol fue derribado, Sibö ordenó al venado mover la copa del árbol hasta que llegara al lugar donde estaban las raíces, haciendo así un círculo. Según los Bribris, esta es la razón por la que el mar se encuentra rodeando a la tierra, siendo el mundo entonces un gran disco rodeado de agua, que de hecho es la forma en que se ve el paisaje desde la cima de la cordillera de Talamanca desde donde se pueden ver al mismo tiempo el Atlántico y el Pacífico, dando la impresión de que hay mar a todo alrededor de la tierra.
Debajo del disco de tierra donde los indios viven ahora hay ocho submundos más donde viven otros seres. El nombre de estos mundos en el habla ritual es (desde abajo hacia arriba):
Ko u a cha, shula u a cha, (también conocido como Sulà u a cha, stë u a cha). El mundo de SuLà también conocido como SuLàkáska, Sibúkoska o WíköLkoska.
I tu a cha, bake u a cha,
Al u a cha, sual u a cha,
Sabël u a cha, dalo u a cha,
Kacha u a cha, tali u a cha,
Spa u a cha, i rö u a cha,
Tër u a cha, chari u a cha,
Ker u a cha, bara su a cha.
El nivel de este mundo, el dominio de los indios, es el noveno desde abajo hacia arriba. Su nombre es Cri u a cha, ule u a cha (11). No hay mundos hacia arriba, pero mis informantes señalan otros lugares hacia el este y el oeste del valle de Talamanca donde viven seres míticos. Al contrario de los mundos subterráneos, no parece haber un orden fijo en el cual los informantes localicen estos lugares, por lo que los números a continuación no siguen ningún orden, y la lista no pretende ser exhaustiva. Los lugares hacia el este (hacia el mar) son:
Dira tu a cha, lora tua a cha,
Dalo u a cha, se u a cha,
Dape u a cha, talö u a cha,
Dö u a cha, sula u a cha,
Dawi u a cha, ko u a cha.
Los lugares hacia el oeste (hacia las montañas) son:
Ura tu a cha, mera tu a cha,
Baku u a cha, klö u a cha,
Sö u a cha, mane u a cha,
Basu u a cha, kabe u a cha,
Ala u a cha, kire u a cha,
Chu lu a cha, tö lu a cha,
Bö u a cha, le u a cha,
Setko lu a cha, bia u a cha.
Debo aclarar que todos estos nombres siempre son dados cantando en un estilo recitativo propio del habla ritual Bribri.
Todos los lugares citados arriba están dentro de la casa de Sibö. Mi informante principal me explicó que afuera de la casa cósmica hay otras cosas, mundos y seres, pero de los cuales los Bribris no tienen conocimiento.
Finalmente quiero mencionar que aunque los mundos subterráneos generalmente son descritos como niveles o pisos que se encuentran uno sobre otro (los cuales a la vez hay que imaginarse como discos que se extienden a todo lo ancho de la casa cónica), una vez que mi informante principal trató de dibujar cómo era el mundo, empezó dibujando un gran triángulo que representaba la casa cónica de Sibö, y luego siguió dibujando, desde la base del triángulo, pequeños triángulos como pequeñas casas cónicas que representaban los mundos subterráneos. Además del hecho de que estas pequeñas figuras están imitando el modelo general, es interesante notar que la palabra Bribri para casa "ù" está incluida en el nombre de cada mundo en el habla ritual, y que cuando los informantes se refieren a estos mundos en español, les dicen casas.
Dados estos puntos de referencia acerca del universo Bribri, continuaré con el tema de los lugares hacia donde van las almas después de la muerte.
Los lugares a donde van las almas
Solamente las almas de las personas que se comportaron correctamente durante su vida regresan al mundo subterráneo donde vive SuLà: Sabël u a cha, dalo u a cha. Aquellos que no se comportaron correctamente van al mundo de Íshbulu, el cual se encuentra hacia el oeste en un alto. El término Íshbulu también se usa para referirse a todos los miembros de la raza de Íshbulu, en otras palabras, hay un grupo de seres Íshbulu. El mundo de Íshbulu está cubierto totalmente de sangre, él mismo también lo está y tiene un montón de abejas arragre pegadas a su cuerpo. Esa es la sangre de la gente que ha sido asesinada o que ha muerto en la guerra.
Tanto el asesino como su víctima van al mundo de Íshbulu (según Bozzoli son arrojados en Diwo Akëköl, el sol oculto, y solo los asesinos (12)), así como las personas que han robado, mentido, han violado a mujeres y se han embriagado o han fumado en exceso, además los que hayan irrespetado a los mayores, cometido adulterio, y también aquellos que hayan muerto por causa de cualquier arma y por truenos, pues los Bribris creen que los truenos son disparos de Tala (el Trueno). A Íshbulu le agrada toda clase de muerte violenta. El castiga a las almas forzándolas a bailar sorbón (13) todo el día.
Por otro lado, las almas tienen otros posibles destinos. Seres diabólicos antropomórficos que matan succionando la sangre y carne de las personas, Itso' y los Áknama, destruyen a las almas completamente.
Las almas de las personas que se ahogaron van al mundo de Dîna̱mu̱ (jaguar de agua), que vive en el Nò̱pàtkuö, un lugar hacia el este compuesto de ocho enormes murallas que Sibö hizo para confinar a seres peligrosos. Se tiene la creencia de que las personas se ahogan porque es Dîna̱mu̱ el que las mata.
Las almas de personas a las que mató un tigre van al mundo de Bókna̱ma̱. Bókna̱ma̱ fue el primer usékar (sacerdote) que vivió antes que los indios actuales existieran. Bókna̱ma̱ era un tigre. Actualmente vive en una casa de piedra hacia el oeste.
Finalmente, en el pasado, cuando el incesto era castigado por monstruosos animales que torturaban a sus víctimas hasta la muerte (enormes culebras, cangrejos, salamandras, cocodrilos, gusanos, etc.), esos animales se llevaban las almas a sus respectivos mundos.
No se pretende que la lista ofrecida hasta aquí sea exhaustiva, pero el lector podrá comprobar que contiene muchos ejemplos de lo que los Bribris consideran "malas conductas".
Algo interesante compartido por las almas de las personas que hicieran esas cosas, o a las que hubieran ocurrido ciertas otras, es que no se hubiera celebrado un sulàr (fiesta funeraria para los huesos) para aquellas personas que hubieran vivido de mala manera. En dicho caso, me explicó mi informante principal, las ocho almas abandonaban el cuerpo en el momento de la muerte. Explicó también que Íshbulu tiene un acuerdo con Sibö en relación con las almas de la gente que se conducía de mala manera durante su vida. Cuando una persona que se ha comportado muy mal va a morir, Íshbulu le dice a Sibö: "Ese es mío", y toma las almas inmediatamente después de la muerte.
Por su parte, Urcullu recoge la creencia de que todas las almas de los muertos van al mar a quedarse quietas sobre una piedra. (Fernández & Fernández, p. 620)
Obviamente, ésta es una visión muy estricta y en cierto sentido idealista, ya que es difícil pensar que no se haya hecho sulàr a gente que se hubiera embriagado o haya mentido alguna vez en su vida, por ejemplo. No obstante, esa es una versión, la cual enfatiza la imposibilidad de tener un feliz final después de la muerte si uno no se ha comportado de acuerdo con las más estrictas normas. Por otro lado, otro informante me dijo que existe un canto (14) que el stsököl (cantor funerario) podía realizar para ayudar especialmente a las almas de personas mezquinas. Esta sería otra versión que da cierta esperanza a las almas de algunas personas.
Este informante agregó que los diferentes ritos funerarios debían realizarse varias veces precisamente para ayudar a las almas en su viaje hacia el mundo de SuLà, ya que no se sabe qué tan difícil podría ser este viaje para cada persona, pues cada quien se conduce de manera diferente en su vida. Es por esto, insistió, que es muy importante realizar esos ritos correctamente. Aquí de nuevo existe la posibilidad de llegar al mundo de SuLà a pesar de la conducta de uno durante la vida siempre y cuando se ejecuten adecuadamente los ritos funerarios.
El informante insistió, no obstante, en el hecho de que el viaje sería diferente para las almas de cada persona, dependiendo de la calidad de su vida. Sin embargo, a pesar de todo esto, explicó, es posible que las almas de personas malas se pierdan durante el camino, y que, en castigo por su mala conducta durante la vida, deban entonces errar en la oscuridad eternamente.
Finalmente, un tercer informante me dijo que las almas de personas malas podían ser incluso matadas por grandes monstruos que aparecerían durante el camino al mundo de SuLà. Así las cosas, en esta segunda versión, el sulàr sí se ejecuta (aunque no en el caso de muertes violentas tales como asesinato o ahogamiento), pero la llegada efectiva al mundo de SuLà siempre dependerá de la buena conducta durante la vida.
Cualquiera que sea la posición, un punto importante en el que hay acuerdo es que sólo las almas de quienes hayan vivido correctamente regresan al lugar de donde vienen las almas, el mundo de su fabricante, SuLà. Para llegar allí, las almas deben emprender un largo camino, al cual me referiré en la siguiente sección.
Viaje de las almas al mundo de SuLà
Cuando las almas dejan el cuerpo del difunto se van inmediatamente hacia el este (según Povedano, al morir la persona un gran pájaro se la lleva del pelo hasta allá (Povedano, p. 7) para seguir un viaje de este a oeste a lo largo del borde del cono de la casa cósmica, y luego bajan al mundo subterráneo de SuLà. Ese mundo se parece al de aquí, hay casas similares a las de los indios, grandes plantaciones de plátano, milpas y todo lo que las almas necesitan para vivir bien.
Un informante me dijo que allí hay mucho barro, lo cual concuerda con el hecho de que SuLà hace a las almas de barro. Un informante de Bozzoli dice que en el mundo de SuLà los hombres y las mujeres no están mezclados y que cada sexo tiene su propia casa. Sin embargo, no existe un mito que cuente cómo es el lugar donde vive SuLà. Existen diversas versiones acerca de donde se encuentra ese lugar. La creencia más común es que se encuentra en el último mundo subterráneo, la cual suele ser la opinión de las personas corrientes. Sin embargo, investigando al respecto encontré la versión de que existe aún un mundo más en el cual vive Sibökomo (el padre de Sibö). Otra versión de mi informante principal, ya mencionada anteriormente, sitúa el lugar de SuLà, al cual llama Sulà u a cha, stë u a cha en el habla ritual, en Sabël u a cha, dalo u a cha, el cuarto mundo subterráneo.
En su camino al mundo de SuLà, las almas primero se encuentran con Yàbulu, que pide el pequeño paquetito (stë páùte, ver el punto 1.1 de la parte II) que simboliza la vida del difunto y que fue preparado durante los ritos funerarios. Yàbulu lo examina, y si muestra que la persona tuvo una buena vida entonces deja pasar a sus almas y les muestra el camino a seguir, pero si no, entonces no deja pasar a las almas y éstas quedan vagando para siempre. En el pasado, Yàbulu estuvo al cuidado de las semillas de maíz de las cuales Sibö hizo a los indios, ahora es el guardián del camino al más allá.
Este camino es llamado netaba ne̱kölia en el habla ritual. Según Gabb, "en este camino hay colinas y terribles precipicios que las almas deben superar, así como hermosos pájaros de dulce canto, con los cuales aún el jilguero de aflautada voz parecería un cuervo, y magníficas mariposas de vivos colores que alumbran el camino de las almas". (Ferrero, p. 124)
En la punta de la casa cósmica existe un gran río que las almas tienen que cruzar. El nombre de este río en el habla ritual es Kwatala rötala (según Gabb este río está lleno de lagartos). Allí, un gran perro (15) ayuda a las buenas almas a cruzar el río, lo cual es sin duda un rasgo mesoamericano. Tan pronto como el perro se mete en el agua, el río se seca completamente y entonces las almas pueden cruzar sin problemas, pero el perro no ayuda si el difunto no tuvo buena vida. Entonces, unas pequeñas arañitas pueden ayudar a las almas a cruzar tejiendo una gran cuerda de lado a lado del río.
Estas fueron colocadas durante los ritos funerarios en un pequeño bolsito que se prepara simbólicamente a las almas junto con comida, y el cual las almas portan durante su viaje. Pero antes de poder cruzar el río, las almas tienen que pasar los obstáculos más peligrosos que puedan encontrarse en su camino al mundo de SuLà: monstruosas culebras se aparecen y atacan a las almas para castigar las malas conductas que hayan tenido las personas durante su vida.
Estas culebras también examinan el pequeño paquete stë páùte que simboliza la vida del difunto. Si éste muestra que las personas vivieron adecuadamente las culebras no molestan a las almas y las dejan continuar su camino, de lo contrario, ellas torturan a las almas y pueden incluso matarlas. Veremos esto más en detalle a continuación.
El lector puede consultar en Guevara un modelo diferente en el que se encuentran a las culebras a todo lo largo del camino y no en el río en la punta de la casa cósmica (16). También presenta algunas diferencias en relación con el viaje que realizan las almas.
Las culebras que castigan las malas conductas
La referencia a culebras míticas tiene una relación directa con el medio natural de los Bribris: un bosque tropical lluvioso de densa vegetación y selva virgen en donde se da una gran variedad de especies de culebras que pueden cobrar varias muertes al año.
Las culebras se mencionan reiteradamente en los mitos Bribris, generalmente relacionadas con malos actos y cobrando castigos. Un buen ejemplo del rol de las culebras de la mitología Bribri es precisamente lo que los Bribris piensan que las culebras son. Para ellos, lo que nosotros vemos como culebras en el mundo real son realmente las flechas de Shulékma̱, El Señor de las Culebras, que ve a los indios como animales y le gusta cazarlos, lo cual es la explicación Bribri de las mordidas de culebra, pues éstas son nada menos que los flechazos de Shulékma en sus actividades de caza.
Las culebras que se encuentran en el viaje después la muerte castigan diversas clases de malas conductas. Trataré primero la mala conducta de ser mezquino en compartir comida.
Hay culebras que castigan el haber sido mezquino con pollo (éstas son las primeras en aparecer, dicen los informantes), carne de res y cerdo, chicha, y cualquier otro tipo de comida. Guevara menciona culebras para la sal y la pimienta, por ejemplo.
Las culebras ofrecen a las almas enormes cantidades de aquellas comidas que los difuntos no compartieron durante su vida, y las almas sufren mucho porque no pueden comérselo todo (se dice que las almas son muy pequeñitas). Las culebras también atacan a las almas y tratan de matarlas. Entonces, los animales que se consumieron durante los ritos funerarios defienden a las almas. Por ejemplo, un informante me dijo que esos animales se convierten en hombres gigantes y que entonces el ala del pollo se convierte en un escudo y la espuela del gallo en una lanza, con los cuales esos hombres pelean contra las culebras.
Por otro lado, Bozzoli reporta una entrevista con un informante en la que él dice que esos animales consumidos durante los ritos funerarios más bien ayudan a las almas comiéndose todo el exceso de comida que les ofrecen. Un punto muy importante a considerar en relación con las culebras que castigan la mezquindad de comida es que el castigo se aplica sólo a la conducta mezquina hacia parientes. Bozzoli dice:
"No se siente ninguna obligación hacia los que no son parientes, mucho menos hacia los extraños, sean indios o no indios. El primer saludo a otro indio en la lengua es "¿Cuál es tu clan?" Si una persona no es del clan de uno, se le permite quedarse, pero la gente no siente obligación de darle comida. Al servir, los parientes de uno son servidos primero, empezando con los mayores. Sólo si el extraño es un chamán se le sirve a él entre los primeros".
De la cita anterior puede inferirse que el no dar comida a los que no son parientes no acarrea castigo. Esto refleja la dicotomía parientes/no parientes importante en la organización social Bribri: la mezquindad entre parientes se castiga después de la muerte, pero no la mezquindad entre no parientes. Esto muestra el significado religioso de una regla social (si la gente es mezquina con los parientes habrá un castigo después de la muerte), o bien puede verse a la inversa, como el significado social de una creencia religiosa (hay castigo después de la muerte si la gente no es generosa con los parientes), lo cual nos da un buen ejemplo de cómo los sistemas social y religioso se reflejan uno a otro para expresar normas de interacción social.
La mezquindad es una mala conducta tan importante para la cultura Bribri que Bozzoli se ha referido a ella como el único "pecado" reconocido por los Bribris. Sin embargo, veremos seguidamente algunas otras malas conductas que se tienen en consideración, y que nos ayudarán a completar el cuadro de las creencias religiosas Bribris acerca de las buenas normas de comportamiento.
Si una persona abusa de sus animales, tales como gallinas, cerdos, caballos, vacas y gatos; le aparecerán culebras castigando eso en su viaje después de la muerte. Jiménez describe a estas culebras teniendo la cabeza como la del animal que está vengando. Guevara ofrece una buena explicación de por qué existe castigo después de la muerte sólo por haber abusado de animales domésticos, y no se incluyan a los animales salvajes. Los animales salvajes tienen su dueño, Duwàlok, El Señor de los Animales, que castiga a los cazadores que no cazan adecuadamente y dejan a los animales heridos.
Duwàlok envía a Shulékma̱, El Señor de las Culebras, a tomar venganza de esos animales. Shulékma̱ caza a los cazadores con sus flechas, las cuales, ya vimos, son las culebras mismas, y esta es la razón por la cual los cazadores que no se conducen apropiadamente durante la caza fácilmente son picados por culebras.
Los animales domésticos no tienen un amo (dueño, maestro, señor) mítico, sólo pertenecen a su dueño, que es entonces castigado por las culebras míticas después de la muerte. Es interesante notar que, en el caso de maltrato de animales salvajes y domésticos, los castigos se realizan en ambos casos por medio de culebras.
También hay culebras que castigan tanto a hombres como a mujeres por mentir acerca de haber tenido relaciones sexuales o grandes placeres sexuales sin haber sido esto cierto. Entonces, en el caso de un hombre, un montón de enormes mujeres aparecerían a sus almas quejándose acerca de las afirmaciones que hizo y exigiéndole tener relaciones sexuales con ellas. Y, como las almas son muy pequeñitas, no podrán complacerlas.
Por otro lado, un informante me ha dicho que los awàpa (doctores) deben trabajar correctamente y curar bien a sus pacientes porque hay culebras por cada cosa que hagan mal durante los ritos curativos. Este mismo informante siempre se excusa insistentemente si no puede dar explicaciones porque no domina bien la materia, diciendo que mentir es una falta muy grave, y que si inventara cosas entonces le podría ir muy mal después la muerte. Otro informante, que es el último stsököl sini' (asistente de los cantores funerarios) de Talamanca, una vez que estaba contándome cosas sobre las prácticas funerarias me dijo que debía ser muy cuidadoso al darme esas explicaciones pues no se acordaba muy bien, y si me explicaba algo incorrectamente su alma se encontraría con una gran maraca y un gran tambor en su viaje después de la muerte, y como las almas son muy pequeñas, no podrían tocarlos (se usaban maracas y tambores en las danzas funerarias).
Finalmente, un informante me dijo que la gente que había sido muy perezosa durante su vida y no le había gustado sembrar y trabajar, tendrían que trabajar muy duro en el mundo de SuLà, en donde las almas más bien viven como en un paraíso sin tener que trabajar.
En general, se cree que hay culebras para una gran cantidad de malas conductas, por lo que sería imposible para los informantes dar listas exhaustivas. Las culebras pueden castigar a las almas directamente, luchando con ellas, o bien deciden cómo castigarlas por otros medios (los casos de las enormes mujeres, y de las maracas y el tambor, por ejemplo). Pero, en conclusión, puede verse que el principio de los castigos es el mismo en todos los casos: las almas son castigadas forzándolas a realizar una versión hiperbólica del acto que no se llevó a cabo a causa de alguna mala conducta durante la vida (como el contrapaso de Dante, pero tanto para acciones como para inacciones).
Después de que las almas cruzan el río, van hacia el mundo subterráneo de SuLà. En general, se cree que las almas que regresan donde SuLà se quedan ahí eternamente. Sin embargo, Guevara ha señalado que una de las almas (la que llama /swöbLaköL/ en su modelo) puede reencarnar, en cuyo caso la gente se da cuenta porque el niño nace con los ojos abiertos. Según Quirce, estas almas pertenecen a guerreros que han fallecido, las cuales son llevadas a cazuelas llenas de semillas que se encuentran en una cueva y son guardadas por familiares, murciélagos y seres muy queridos y bondadosos hasta que lleguen a generar nuevas almas de guerreros que encarnan de nuevo en la tierra (Quirce, p. 202)
Por último, no debo dejar de mencionar que hay otros actos que son castigados más bien durante la vida. Dos ejemplos son el no matar apropiadamente a los animales en la caza, el cual ya lo presenté anteriormente en relación con otros aspectos, y el incesto. Comentaré entonces este último.
En tiempos pasados, de acuerdo con un mito publicado por Pereira, el incesto era castigado severamente por animales extraordinariamente grandes que torturaban hasta la muerte y comían a la gente que hubiera tenido relaciones sexuales con alguien de su propio clan. Estos males fueron enviados por los usékölpa (sacerdotes) a uno de los mundos subterráneos. El mismo texto dice que si una mujer no moría por causa de estos animales, de todas maneras, moriría de grandes dolores durante el parto. El incesto ha sido interpretado por Bozzoli también como una conducta mezquina, porque significa, en cierto sentido, negar el intercambio de cónyuges entre clanes.
Finalmente, además de estos dos ejemplos, una gran cantidad de enfermedades tendrían que ser incluidas en una lista acerca de las conductas que se castigan durante la vida, ya que de acuerdo con las creencias Bribris muchas enfermedades son consecuencia del transgredir ciertas normas. Así, por ejemplo, causa enfermedades urinarias el matar o comer danta si la persona no pertenece a los clanes cuyos miembros pueden hacerlo. Se dan serios problemas en el embarazo y el parto si los esposos de mujeres embarazadas no siguen ciertas restricciones alimenticias y de otros tipos.
También pueden padecer graves enfermedades las mujeres menstruantes que asistieran a ritos funerarios, así como mujeres embarazadas y sus esposos. Sin duda alguna, elaborar una lista de causas de enfermedades sería otro enfoque muy productivo en el estudio de las normas Bribris acerca de cómo conducirse correctamente.
Conclusiones
Hasta la fecha (1993) no se ha dado un estudio comprehensivo acerca de la religión Bribri, tarea por lo demás abrumadora, aunque sí existen muchos trabajos que han tratado aspectos específicos de las creencias religiosas acercándose a ellas desde diferentes posibilidades de estudio (la mitología, los ritos de pasaje, la cosmovisión, las prácticas curativas, etc.).
En este trabajo se intentó una aproximación por medio del examen de los castigos que pueden recibirse después de la muerte y también de algunos durante la vida. Así se obtuvo la lista que resumo a continuación de lo que los Bribris considerarían mala conducta en la versión más estricta de sus normas sociales del buen comportamiento:
No matar, no robar, no mentir, no violar, no embriagarse ni fumar en exceso, respetar a los mayores, llevar a cabo correctamente todo tipo de tarea ritual, no cometer adulterio ni incesto, no ser mezquino con los parientes en el compartir alimentos, no maltratar a los animales domésticos ni dejar malheridos a los animales salvajes durante la caza, no presumir de placeres sexuales, y no ser perezoso con el trabajo.
Además, como se mencionó, a esta lista, que de ninguna manera pretende ser exhaustiva, habría que agregar una que se construya con base en las enfermedades que se producen a causa de malas conductas. Ejemplos de todo lo anterior se dieron a lo largo del trabajo (Cervantes, 1993, pp. 214-223).
Notas:
El habla ritual religiosa diverge totalmente del Bribri cotidiano y tampoco representa una versión arcaica del habla cotidiana. Sus rasgos formales más característicos los son el hecho de que sea siempre cantada, que posea un tipo de discurso en verso, y que tenga una estructura formal basada en marcos estróficos que se repiten idénticamente cada vez con uno o varios términos diferentes, siempre en una posición fija. La variedad lingüística empleada ha sido descrita recientemente por Constenla. (Cervantes, 1993, p. 214).
Wíköl: Alma exterior del cuerpo, también llamada escudo protector. Es visto como un ser independiente, pero que a la vez envuelve totalmente a la persona en una especie de capullo invisible. Cuando el escudo está sano, es invisible a las enfermedades y, por lo tanto, la persona lo es también.
Cuando el escudo se resquebraja, la persona queda a merced de las enfermedades. Estas, por lo general se presentan como si fueran animales, por ejemplo, cuando la enfermedad del reumatismo (áli̱m) ataca al escudo protector, se presenta como una ardilla que viene a comer cacao (el cacao representa la sangre de los Bribris). Los factores que pueden causar la ruptura del escudo protector son diversos: tensión emocional, frustración, incumplimiento de normas sociales, delitos contra la naturaleza o violación de algún tabú. Cuando esto sucede, wíköl nos avisa por medio de los sueños para que acudamos al médico (awá) y este restaure las fisuras que sufre el escudo al ser atacado por alguna enfermedad. (García & Jaén, pp. 3-4)
Diö́köl: Su nombre significa imagen, reflejo o sombra, es más fuerte que las almas del ojo izquierdo, por lo que puede ver este mundo (em mundo/tiempo de la luz) y el otro (el mundo/tiempo de la oscuridad). Esta alma fue obligada por Sibú a estar en este mundo hasta que la persona muera, no le gusta lo que ve porque cree que todo es falso, así que insta a los espíritus de las enfermedades a que maten a la persona para volver lo más pronto posible.
Pero hay algo de divino en ella, en lengua sagrada el término que se usa para referirse a ella es Yöbicha, que puede traducirse como "lo que le pertenece a Él", a Sibú. No es del todo mala, ya que nos permite admirar este mundo y discernir entre el bien y el mal, lo feo y lo hermoso, lo grande y lo pequeño, etc. Se dice que es la primera en enamorarse (García & Jaén, pp. 5-6), y también la primera en regresar al mundo de SuLà después de que la persona muere. (González & González, p. 164)
Wímbulu: Alma que forma parte del cuerpo, a diferencia de wíköl, que reside fuera de él; al morir la persona, wímbulu permanece en el mundo, por lo que también se le conoce como Dichèkala ("el ser del hueso"). Después de la muerte visita el lugar donde la persona murió, y durante los nueve días siguientes visita todos los lugares en los que esta estuvo en vida, luego va hacia arriba y después hacia abajo. Para que no se pierda se ponen ramas o palos en las intersecciones de los caminos y se amarran hilos de un lado a otro de los arroyos.
De no realizarse la ceremonia fúnebre se queda en la tierra para atormentar a los vivos y/o vengarse (García & Jaén, pp. 9-10; Bozzoli, 1977, p. 172; 1979, p. 124), hace lo mismo que al difunto le gustaba hacer y regresa para darse a conocer a la persona que más le interesaba en vida, se le aparece, hace ruido y molesta a su víctima en sueños. Se necesita de un curandero para librarse del wímbulu, de lo contrario la persona muere. (Stone, p. 115). Según Cervantes, chkalia cha no̱ksula cha, el alma del corazón, se queda junto con wímbulu después de la muerte.
Yàbolo:
Conocida como Tömala cha röksula cha en lenguaje ritual, término que además se emplea para referirse a las piedritas curativas (sia̱'). Se encuentra en el hígado y tiene la función de recibir los mensajes del más allá, por lo que se relaciona con la capacidad de hablar, la comprensión global de las cosas, las emociones y los deseos; para decir "lo entiendo" se dice literalmente Ye' é̱n a̱ i ò̱ne̱ (cayó en mi hígado), para decir "deseo verte" literalmente se dice " ye’ é̱n a̱ be' su̱wà̱k (mi hígado desea verte). (García & Jaén, pp. 7-8)
Canto 7: canto acerca de la vida del difunto: Como se ha mencionado anteriormente, era con la ejecución de este canto que las dos últimas almas que se habían quedado con los huesos, sabían que ya podían abandonarlos y debían empezar su viaje al mundo de SuLà para reunirse con las otras 6 almas.
Algo muy interesante acerca del propósito de este canto es que los impletores se seleccionaban no sólo en relación con el estatus del difunto, sino también en relación con características particulares de su vida. Así, por ejemplo, debían usarse los impletores correspondientes si el difunto era un hombre o una mujer. Si el difunto pertenecía al clan de los usékar, las palabras kaba y to̱mi̱ indicarían, respectivamente, si el difunto era un hombre o una mujer de esa condición. También hay impletores para indicar oficios rituales. Por otro lado, si el difunto gustaba mucho de viajar, se usaba el impletor ká̱iros. Bölötuiga se usaba si había tenido animales como chanchos o vacas. Otros impletores indicarían si había sido un buen trabajador, y así sucesivamente. De esta manera se obtenía un canto que describiría la vida del difunto. (Cervantes, 1991, p. 87). (ver imagen #9)
Canto 8: canto para dirigirse al fabricante de las almas:
Según las explicaciones de un informante, con este canto se le avisa a los SuLà que las almas ya van de regreso y se les pide que las reciban. (Cervantes, 1991, p. 87). Según Constenla, su traducción es la siguiente:
Invocación a los espíritus creadores de las almas
Sorsökö SuLà,
la condición de tu creación, la condición del que ha llegado a ti,
examínala.
Këeala keala kë,
aö k'ö k'ö
SuLà tsago suLà
la condición de tu creación, la condición del que ha llegado a ti,
examínala.
Këeala keala kë,
aö 'ö 'ö.
SuLà lakö suLà,
la condición de tu creación, la condición del que ha llegado a ti,
examínala.
Këeala keala kë,
aö 'ö 'ö.
Satek suLà,
la condición de tu creación, la condición del que ha llegado a ti,
examínala.
Këeala keala ke,
aó k'ó k'ó. (Constenla, p. 118)
Canto 18: para depositar los huesos en el osario: Este es el último canto, cuya ejecución marcaba el final de todo el proceso funerario. Al final del canto, los huesos se colocaban en el osario. De acuerdo con un informante, el propósito del canto es despedir por última vez al difunto. Explicó que con este canto se les dice a los muertos: "Ustedes ya no son de aquí, vayan al lugar de SuLà. ¡Vayan!". (Cervantes, 1991, p. 90).
Canto 17: despedida del mismo muerto a sus familiares:
Con este canto, los difuntos, por medio del cantor fúnebre, se despedían de sus familiares. Un informante me ha dicho, literalmente, que el canto dice algo así como: "Yo me voy, ustedes de quedan. ¡Pobre papito, pobre mamita! Yo me voy, yo tengo que irme". El verso sato̱ tara e kë se ha traducido como "ustedes se quedan huérfanos" (tara': huérfano). El canto se ejecutaba cuando al empezar la procesión para ir al osario, los óköpa (manipuladores de cadáveres) tomaban el paquete de huesos y caminaban alrededor de la casa donde se realizaba la ceremonia. El canto se seguía cantando durante la procesión (Cervantes, 1991, p. 90). Según Constenla, su traducción es la siguiente:
Despedida de los difuntos
Sépanlo:
quedan huérfanos.
Sépanlo:
nos vamos.
Sépanlo:
quedan huérfanos.
Sépanlo:
nos vamos.
Sépanlo:
quedan huérfanos.
Sépanlo:
sin familia.
Sépanlo:
solos.
Sépanlo:
sin compañía.
Sépanlo:
quedan huérfanos.
Sépanlo. (Constenla, pp. 121-122)
Según el intérprete del canto, el suquia don Francisco García, quien durante su juventud estudió para sini' (ayudante de stsököl o cantor fúnebre), el primer SuLà invocado, Sorsökö SuLà, sería el creador de las almas de las personas que alcanzan mayor edad o mayor distinción social; el segundo, Satek suLà, el de las almas de personas que no llegan a edad muy avanzada o no destacan socialmente; el tercero SuLà tsago suLà, el de las de quienes mueren durante la infancia o la adolescencia, y, el cuarto, SuLà lakö suLà, de las de quienes mueren al nacer. (Constenla, p. 120)
Según González y González hay dieciséis SuLà, ocho son mujeres y ocho son hombres, si hacen muy bien al muñeco la persona será bien hecha, buena, fuerte y durará muchos años. A veces todos los SuLà trabajan en una sola persona, pero la mayoría del tiempo son menos.
Cada uno contribuye a algo diferente y utilizan diferentes aguas para fabricar a las personas, las cuales siguen haciendo hasta que alcanzan la edad de aproximadamente treinta años. Si los SuLà que hacen a la persona son jóvenes, no trabajan bien, por lo que la persona muere joven. (González & González, p. 121; Jara, 1993, p. 84)
SuLà también es el nombre del hijo de Sibö y Sibö’ ami (diosa madre), fue él quien le enseñó a los Bribris como cultivar plátanos y maíz, a hacer chicha y a construir casas circulares. También colocó a los Bribris, a los Chánguinas, Térrabas y Borucas en sus respectivas localidades, y fundó el clan Uniwak (semilla o raza de la vasija), llamado así porque SuLà les ordenó ir en pos de la muerte bajo una vasija (un) que fue puesta boca abajo para que así alcanzaran su cielo subterráneo. (Stone, p. 51)
Según Jiménez, él también participa en la creación de las almas y su trabajo consiste en lavar y colorear a los muñecos que crean en el río Alári, por lo que tiene la capacidad de predecir el destino de las personas mediante sus aguas. (Jiménez, pp. 137-138)
También se conoce con el nombre de Irìuaa, ulèuaa (Jara & García, 1997, p. 21).
Diwo Akëköl (lit. El Sol Jefe): uno de los dos soles originales creados por Sibö con el mismo calor. Cuando uno se ocultaba el otro se elevaba, Sibö vio que eso no era conveniente, pues las semillas humanas se iban a acabar, la tierra se iba a quemar continuamente y no iba a crecer ningún vegetal. Entonces decidió que era necesario que se enfriara uno y quedara congelado; ese es el que ahora camina de noche (la luna), y el otro sería el sol.
Según Jara & García, este sol fue el primero hallado por Sibö, pero se dio cuenta de que no era lo suficientemente brillante ni caliente, así que lo envió más allá del sol que vemos y fue a buscar el actual. Este sol es más grande (y más caliente) y se encuentra en un lugar llamado SotLa sösöku̱a̱ LishtLacha Lishku̱a̱ si̱a̱ëtLa seseskua̱ ishtarracha Lishku̱a̱; no se apagará nunca y cuando alguien mata a otra persona, el alma del asesino va donde este sol, no al reino de SuLà. El destino de estas almas, entonces, es ir por un mal camino y llegar a donde está el sol más grande (Bozzoli, 1977, pp. 83-84; Jara & García, 1997, pp. 63-64)
Pueden ver una ejecución del baile Sorbón en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=hk_nYNGIDVo
Canto 9: canto acerca de las culebras que castigan:
El mayor peligro con que se encuentran las almas en su viaje de regreso al mundo de SuLà, lo representan unas enormes y monstruosas culebras que castigan las mezquindades y otras malas conductas que las personas hayan cometido en vida. El propósito de este canto es advertir a las almas acerca del encuentro con dichas culebras.
El canto es realmente una descripción de las mismas. Siempre hay cuatro culebras por cada cosa que se castigue. Lo que se castiga se indica con un impletor al principio de cada estrofa, al que sigue la palabra para culebra "to", con lo que entonces se identifica la mala conducta a la que el canto se está refiriendo (por ejemplo, ia̱mo̱l to, "culebra de la chicha" o "culebra que castiga el haber sido mezquino con chicha").
Por otro lado, cada una de las cuatro estrofas del canto se refiere a una de las cuatro culebras, las cuales son de diferentes colores, negra (bëk en la primera estrofa), roja (yöt en la segunda estrofa), moteada (sör en la tercera estrofa) y blanca (sulat en la cuarta estrofa). (Cervantes, 1991, p. 88)
Pueden ver detalles sobre todos los cantos en el documento adjunto ‘La temática de los cantos fúnebres bribris’, así como la traducción de algunos de ellos en el documento adjunto ‘Poesía tradicional indígena costarricense’.
Chichi Akëköl: Según Sánchez y Mayorga, este perro tiene un dueño llamado Chichi Bulu (El Señor de los Perros), si la persona tuvo perros en vida y fue bueno con ellos, Chichi Bulu recoge el agua que sale de la nariz del perro, se la da de beber al alma para calmar su sed y le indica el camino al mundo de SuLà, pero si fue mala con los perros, Chichi Akëköl no echa agua de la nariz, y Chichi Bulu la envía por un camino lleno de espinas, abismos y espíritus malos que la matarán (Sánchez & Mayorga, pp. 68-70).
El documento mencionado es una tesis en francés a la que aún no tengo acceso, pero según otra publicación de Guevara, y la imagen 7, las culebras de los castigos aparecen en el espacio que recorre el sol por el cielo entre las 8:00 a.m. y las 12:00 m.d., a excepción de las serpientes de las aves de corral (Guevara, 2010, p. 208).
Fuentes:
Bozzoli-de Wille, M., E.
(1977). Narraciones Bribris. Revista Vínculos, Vol II, N 2. Museo Nacional de Costa Rica.
(1979). El nacimiento y la muerte entre los bribris, 1 ed. San José, Costa Rica: EUCR.
Cervantes-Gamboa, L.
(1991). La temática de los cantos fúnebres Bribris. Revista de Filología y Lingüística de la Universidad de Costa Rica, Vol XVII, N 1-2: 81-104. Recuperado de: https://revistas.ucr.ac.cr/index.php/filyling/article/view/20978
(1993). Origen y destino de las almas después de la muerte en la religión Bribri. Káñiña: Revista de Artes y Letras de la Universidad de Costa Rica, Vol. XVII, N 2: 213-223. Para más información sobre la fiesta sulàr, leer la parte II.
La mayoría de la información fue tomada de parte traducida de una tesis en inglés la cual pueden leer completa en el documento adjunto titulado Sulàr: playing for the dead.
Constenla-Umaña, A. (1996). Poesía tradicional indígena costarricense, 1 ed. San José, Costa Rica: EUCR. En: https://www.sinabi.go.cr/ver/Biblioteca%20Digital/LIBROS%20COMPLETOS/Constenla%20Umana%20Alfredo/Poesia%20tradicional%20indigena.pdf
Ferrero, L., Gabb, W., M. (1978). Talamanca el espacio y los hombres. Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Departamento de Publicaciones, Departamento de Patrimonio Histórico. San José, Costa Rica.
García-Segura, A, Jaén-Rojas, A. (1996). Ìes sa' yilìte (nuestros orígenes): historias bribris, 1 ed. San José, Costa Rica: Centro Cultural Español - ICI.
González-Cháves, A., González-Vásquez, F. (1989). La casa cósmica talamanqueña y sus simbolismos, 1 ed. San José, Costa Rica: EUNED.
Guevara-Berger, M. (2010). Por una epistemología nuestra. Política y antropología, desde los Bribris. Revista Anales de Antropología, Vol. 38, Nº 1. Instituto de Investigaciones Antropológicas, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Recuperado de: https://www.revistas.unam.mx/index.php/antropologia/article/view/16590
Jara-Murillo, C., V.
(1993). Ittè: historias bribris, 1 ed. San José, Costa Rica: EUCR. En: https://www.lenguabribri.com/i-tt%C3%A8-historias-bribris
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