La leyenda de la bruja Eudocia "La Vengativa" y Jacinto Zonto

 La leyenda de la bruja Eudocia "La Vengativa" y Jacinto Zonto.

Resumen

A principios del siglo XX, en San Juan de Dios de Desamparados, vivió una mujer llamada Eudocia, la cual se fue a vivir al Cerro del Común (conocido hoy como Cerro Infiernillo) y se convirtió en bruja porque un hombre llamado Espiridión la engañó, se aprovechó de ella y la abandonó.

Al tiempo comenzó a seducir y perder a los hombres que se la topaban, muchos de los cuales terminaban locos o muertos por las alucinaciones que les causaba y, por si fuera poco, con su magia convirtió a Espiridión en un mono horrible que, junto con el chacalín lloricón, fruto de su relación, asustaban a la gente que pasaba por el cerro.

Por las noches Eudocia organizaba aquelarres en los que los asistentes bailaban alrededor de un caldero, con cuyo contenido brindaban.

Cuando Jacinto Zonto, un hombre astuto y mujeriego, se enteró de esto, le apostó a sus amigos que él podía conquistar a Eudocia, como era muy mentiroso sus amigos le pidieron pruebas (un mechón de Eudocia y alguna pócima secreta o elemento mágico).

La noche del aquelarre Jacinto se disfrazó de monstruo y atendió a la ceremonia, secretamente echó una botella de guaro en el caldero, y a la hora del brindis todos cayeron inconscientes; Jacinto aprovechó para abusar de Eudocia, luego le cortó el pelo y se lo llevó, junto con Espiridión y su hijo.

El primero se quedó convertido en mono y murió naturalmente, el segundo fue adoptado por una señora, creció y se convirtió en indigente, sin embargo, fue reemplazado por otro Chacalín Lloricón, hijo de Eudocia y Jacinto.

La historia agrega que se rumorea que Eudocia la Vengativa fue la causante de que Jacinto terminara perdiendo sus orejas. (Fotos antiguas de Costa Rica)

Curiosamente, no muy lejos de ahí, en el cementerio de Desamparados, se dice que está sepultada una bruja de antaño; una hermosa mujer que cautivaba a los hombres con su belleza y su magia, los cuales se volvían locos al punto de que muchos terminaban suicidándose por su amor o locura hacia ella; se dice que, por las noches, el alma de la bruja y de sus amores se pasean por el pasillo del cementerio.

Uno de los panteoneros cuenta que se ven muchas sombras de personas que se esfuman de una manera inexplicable, además, un hombre que trabajó en ese cementerio falleció en ese lugar por un accidente con una máquina ( * ), y muchas personas afirman sentir que alguien o algo inexplicablemente les jala el pelo al entrar al cementerio, que se oyen lamentos y muchos relatos más. (Historias de Costa Rica)

Historia completa

Yo no sé si usted cree en las brujas y asuntos paranormales; pero que hay gente mala, la hay. De ser cierta su existencia, tal parece que estas servidoras del diablo solo buscan dañar al prójimo, con magia negra, encantamientos y conjuros diabólicos.

En épocas pasadas, San Juan de Dios no fue la excepción y pronto sabrán porqué. Se cuenta que por aquellos tiempos cercanos a 1900, habitaba en una casuchilla en medio del "Cerro del Común", una de estas hechiceras. Su nombre: "Eudocia, La Vengativa"

La razón por la cual Eudocia se había dedicado a aquel oficio tan poco cristiano, fue por causa de una gran decepción sufrida en su juventud, a raíz de un gran desengaño. Un fulano, de nombre Espiridión Matarrita, la engañó miserablemente. Ofreciéndole el oro y el moro, se aprovechó de la enamorada e ingenua Eudocia; que se entregó sin medida a este traicionero conquistador.

El malvado Espiridión, luego de saciar sus lascivos y concupiscentes instintos de la carne, la abandonó, pues él ya tenía otra familia.

Según cuentan, quedó tan devastada que juró y rejuró que ningún varón sobre la tierra, la volvería a tocar y que Espiridión pagaría por su soez burla.

Para concretar esta venganza, y quizá, decepcionada de todo, se hizo bruja, y retirándose del centro de San Juan de Dios, se aisló en la cima del Cerro del Común. Ahí se dedicó a perfeccionar aquel arte maldito.

Una de las cosas dignas de destacar, era la singular belleza y juventud que aún poseía Eudocia, en especial su figura de odalisca, sus ojos gitanos y una espectacular cabellera, nunca jamás vista, de rojo-caoba intenso y grandes rizos, que se le desbordaban vertiginosos, por su espalda, hasta su cintura.

Esta atractiva apariencia fue acrecentada por la ira, el rencor y el deseo de venganza, o quizá por alguna pócima, de la que disponen estas habilidosas hechiceras.

— ¿Cómo actuaba Eudocia?

Cada cierto tiempo, se le aparecía a algún caminante varón, que transitaba por aquellos arrabales, luciendo el transparente traje de Eva. Inmediatamente el individuo quedaba enredado por su resplandeciente y desnuda belleza, matizada por su cabellera rojo caoba intensa. Perdida la voluntad, no había modo de escapar a sus encantos.

Dominado por esta aparición, el sujeto embrujado, intentaba poseerla infructuosamente, pues por más que corriera tras ella, nunca podía alcanzarla...

De pronto, después de mucho tiempo en ese juego, usted terminaba quién sabe dónde y aquella misteriosa ilusión desaparecía en una nube de humo, y se perdía toda orientación. Aquel paisaje que tantas veces había recorrido, aparecía ante sus ojos, como uno muy diferente, transformado y desconocido, iba tornándose hostil, sombrío, enmarañado. Totalmente extraviado, si usted entraba en pánico era lo peor, pues aquello se volvía tan confuso, que bien, podría terminar loco, intentando salir a toda prisa de este manicomio o cayendo en algún precipicio. Los pocos que podían salir de aquel trance, aparecían semanas después, sucios, desarrapados, la ropa hecha trizas, desencajados, llenos de heridas; como si hubieran cruzado un campo de espinas o el mismo infierno.

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— ¿Qué pasó con Espiridión Matarrita?

Poco tiempo después, y ya mejoradas las técnicas hechiceras, Eudocia concretó su venganza contra él.

Se cuenta que Espiridión empezó a experimentar cierta transformación; su cuerpo, extremidades y rostro se fueron cubriendo de un grueso y enmarañado pelambre, que le iban dando un aspecto de feo mono; la cosa no paró ahí; su voz, dio pasó a unos incomprensibles chillidos. Aquel manojo de pelos, empezó a despedir un olor a pólvora irresistible.

Esto era tan inusual, que ningún sanjuaneño dudaba que, detrás de aquello, estaba la mano de Eudocia. A partir de ahí, fue llamada con el apelativo de "La Vengativa".

Espiridión, ya convertido totalmente en peludo simio, se dedicó a vagar por todos aquellos territorios, como alma errante. En un estado de agonía, emitía aquellos lamentos angustiosos e incomprensibles; que se suponía, buscaban el perdón de Eudocia; el cual, nunca obtendría.

A la par de todo esto, surgieron nuevas apariciones: El cuento del "CHACALÍN LLORICÓN".

Se trataba de un niño que aparecía en medio del monte, en absoluto abandono.

Para muchos era claro que este chiquito, era el producto de la fugaz relación entre Espiridión y Eudocia. Él fue la inocente víctima de aquel episodio, convirtiéndose en instrumento de venganza.

La controvertida aparición del Chacalín Lloricón, daba la impresión de una tierna criatura de poco más de un año de edad. Algunos la describieron como la viva imagen del niño Jesús, con todo y sus dorados rizos. Su figura era tan desolada, triste y en total orfandad, que conmovía hasta los tuétanos al más insensible de los humanos. Sus inmensos ojos llorosos, producían tanta lástima, desconsuelo y ternura, que la gente al verlo, no había modo, de no querer ayudarlo, protegerlo y apapacharlo. Así de este modo, una vez que usted lo tenía en sus regazos, bien agarrado; ahí venía la transformación y se convertía de niño bonito, en figura diabólica. En sus brazos aparecía nada menos que Espiridión, como peludo y hediondo mono. Se cuenta que aquel olor era tan penetrante y nauseabundo, que la víctima quedaba impregnada por mucho tiempo de este almizcle.

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Con el tiempo todas estas historias lograron gran protagonismo y divulgación en mi viejo San Juan.

Se cuenta que, a partir de la permanencia de Eudocia "La Vengativa", en aquellos desolados territorios, se empezaron a celebrar periódicamente una especie de "aquelarres", o reuniones con otras brujas, duendes, muertos, espantos y cosas de este género. Todos se reunían bajo la luna llena, para hacer rituales y ponerse al día con los nuevos conjuros y hechizos.

Giraban y cantaban alrededor de una fogata, en una danza frenética, en cuyo centro figuraba un inmenso perol o caldero; ahí echaban cuanta diablura pueda usted imaginar. Como ellas todo lo hacen pecaminosamente, las danzas las ejecutaban desnudas, mientras repetían malas oraciones en honor a su patrón, Satán.

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Todo esto coincidió con los tiempos en donde aquel personaje conocido como Jacinto 'Zonto", era joven y aún no había perdido sus orejas.

Como ya he mencionado en publicaciones anteriores; en sus años mozos, la debilidad de Jacinto eran las mujeres, que, gracias a su fortuna y buena presencia, para este conquistador nato, no era mayor problema.

Pues nada, como todas aquellas historias eran "vox populi", Jacinto no era ajeno a ello. En cierta ocasión, departía con varios amigos de camaradería, en uno de sus frecuentes jolgorios; por supuesto, aquellas historias de brujas y apariciones, era el tema principal de conversación.

Ya entrados en tragos, a Jacinto se le salió lo fanfarrón, y les lanzó la siguiente apuesta a estos sanjuaneños:

Les aseguró que él era capaz de asistir a la reunión con la brujas, y no solo eso, les dijo que podía conquistar a la bruja Eudocia, y hacerla suya.

Los compañeros no lo tomaron en serio; pues nadie por más loco que estuviera, sería capaz de tal insensatez. Pero siguió en la majadería, y al final aceptaron el trato, y fijaron el monto de la apuesta.

Claro, no crean que los amigos iban a ser tan ingenuos de aceptar la palabra de Jacinto tan fácilmente, Jacinto era un jugado y esto podría tratarse de un engaño para sacarles dinero.

— ¿Quién podría garantizar que al ir a aquella reunión no cogiera para otro lado, se escondiera toda la noche por ahí, y luego en la mañana bajará, diciendo que todo lo había realizado, reclamando el premio?

Por lo tanto, ellos debían exigir pruebas, le pidieron que, de aceptar el trato, debía recoger evidencias de todo lo que figuraba en el contrato; entre ellos, un largo rizo del cabello rojo-caoba intenso de Eudocia, alguna pócima secreta o elemento que, confirmara de forma contundente y sin lugar a dudas la asistencia a aquella reunión.

Con varios testigos y un pelo del bigote de los participantes, firmaron un papel con las condiciones establecidas y el monto de la apuesta, que consistió en cien monedas de oro de la época; lo cual representaba una verdadera fortuna.

Ahora sí, todo convenido, Jacinto debía realizar el reto en un plazo determinado. En la próxima luna llena debía asistir a aquella reunión y cumplir lo prometido.

No sabemos qué pasaría por su cabeza el siguiente día, ya bueno y repuesto de la borrachera. — ¿Se habría arrepentido?

Los papeles habían sido firmados y ya no podía dar marcha atrás. Pero conociendo lo jugado que era, con seguridad debía tener algún plan. Jacinto no era persona que estuviera dispuesta a perder nada y menos aquella fortuna. Debía tener un As bajo la manga, pero... — ¿cuál?

Por dichas fechas, a Jacinto se le asociaba a una mujer, llamada Corina, vecina de un pueblo de Aserrí; y para variar, algunos decían que Corina también le hacía a la magia; pero no tan profesionalmente como Eudocia.

No dudamos ni por un momento que Corina le daría algunos volados, o tal vez le procurará algún salvoconducto o hechizo protector, pero sobre el asunto de poseer a Eudocia carnalmente, no creemos que estuviera muy de acuerdo, pero, en fin, alguna mano le echaría.

Pues bien, todavía quedaban varios días hasta la próxima luna llena, y los amigos veían con curiosidad a Jacinto, a ver que planeaba con aquella resolución.

Por lo pronto, Jacinto seguía su vida normal, no mostraba gran preocupación por el asunto; aunque en total secreto, se preparaba. Decidió confeccionar un disfraz, con unas peludas pieles de "perico ligero" cocidas y unidas entre sí. Su idea era llegar a aquella reunión con aquel atuendo, e intentar pasar desapercibido, confundiéndose con los demás seres. Esto le ayudaría a estar cerca de Eudocia y talvez, cumplir sus fines y ganar la apuesta.

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"Llegó el día que os anuncie"... o, mejor dicho, la noche anunciada. Una espléndida luna llena, decoraban el firmamento, como plato de porcelana fina. No habría vuelta atrás, ya todo estaba dispuesto, el reloj avanzaba; la hora fijada de la partida eran las ocho de la noche.

En verdad, el riesgo a ser descubierto y la peligrosidad que representaba esta epopeya, lo ponía a las alturas de "La Odisea" de Homero, pero en este caso sería ejecutada por nuestro héroe, convertido en " El Divinal Ulises Sanjuaneño".

Aquella gesta heroica debía dar inicio. Desde un punto estratégico, por la entrada de la "Calle Calabacitas" empezaría el reto. En la cima del cerro, ya se veían señales de haber iniciado el aquelarre, la luna llena estaba en el cenit, y la luz de una gran fogata anunciaba aquel festival del horror.

Jacinto llevaba un saco de gangoche a las espaldas, con las pieles de "perico ligero" y algunas cosas más, que debían ser parte de su plan; quizá algún crucifijo o algo sagrado; pero no lo dijo.

Esperemos a ver con qué sorpresa nos sale...

Ahora sí, rodeando de todos los apostadores, se dio el banderazo de salida.

El intrépido y temerario Jacinto inició la aventura...

En medio del camino, se puso aquellas pieles encima, y en las manos y pies unas inmensas garras, quedando como monstruo, y ahí le siguió...

Al llegar arriba, el ambiente estaba muy candente y ya había muchos asistentes; las brujas dirigidas por Eudocia, bailaban al ritmo de cantos profanos, totalmente desnudas.

Al percatarse de la aparición de aquel ser, que nunca antes habían visto, detuvieron su danza... Jacinto se preocupó... esperó...

Fue recibido con una cálida bienvenida, y le pidieron que se presentara.

Esto no lo esperaba Jacinto, que quería mantener más bien, un perfil bajo en la actividad. Pero no le quedó más que cumplir el protocolo, y sacando una voz tenebrosa se presentó como "El Ñordudo Del Monte"

Todos lo recibieron muy afectuosamente,

La verdad todo iba sobre ruedas, y ver aquellas brujas desnudas, lo alegró aún más. Mientras tanto, ahí se dedicó a socializar con cuanto duende, fantasma, diablo o aparición hubiera, a ratos se subía en la carreta sin bueyes, dando un pequeño paseo por la zona, a ratos le coqueteaba a la Segua; en fin, la estaba pasando "a cachete" en aquel bizarro carnaval. Todo aquello le parecía tan normal, y claro, viendo que Eudocia estaba bien buena, "El Ñordudo del Monte", se dedicó a danzar muy cerca de ella, y en una que iba y en otra que venía, chocaba contra ella, como si no fuera a propósito, con intención de refocilarse en aquellas sensuales carnes y redondeado trasero. Eudocia como estaba en lo suyo, ni se percataba, y aquel bandido, ahora con más confianza, le daba sus buenas embestidas y repelladas.

Las horas pasaban, y la cosa no paraba; pero bueno, aún no se había concretado la meta, ni los términos de la apuesta; no tenía ni el mechón de cabello, ni evidencia alguna para mostrar a los apostadores.

A eso de las tres de la mañana, inició la ejecución de su plan, el cual, era el siguiente...

Sacó discretamente del saco de gangoche una botella y vertió su contenido dentro del caldero, y se dedicó a esperar... — ¿Que tramaba?

Pasado el tiempo, la bruja Eudocia, detuvo toda actividad; había llegado la hora de reafirmar los lazos de esta confraternidad. En un ritual, consumirían el bebedizo contenido en el caldero. La Segua empezó a repartir copas a los presentes, mientras un ser de tres cabezas y diez brazos, armado con grandes cucharones, repartía la burbujeante y oscura sustancia.

Eudocia inició con un pequeño discurso, reconociendo el espíritu tan participativo y carismático del nuevo visitante, conocido por "El Ñordudo del Monte", definitivamente se había convertido en el alma de la fiesta. E inclusive, la bruja lo propuso para que ocupara un puesto en la junta directiva.

Luego de finalizado el protocolo, a una señal de Eudocia, todos los concurrentes, levantaron las copas para brindar y ¡saz! se lo tragaron hasta el fondo... Evidentemente Jacinto solo hizo la pantomima y no tomó ni gota...

En fracciones de segundos, todos cayeron patas para arriba y luego de espalda; quedando totalmente horizontales en el terreno. Brujas, duendes, fantasmas, el cadejos, la llorona, el padre sin cabeza, etc., etc. ninguno se movía.

Este era el momento que esperaba Jacinto; se fue directo donde yacía Eudocia, y viendo aquella hermosa figura, sin ningún escrúpulo, hizo lo que le vino en gana, abusando y gozando de aquel cuerpo inerte. Luego, saciado sus inmorales instintos, sacó unas tijeras del saco de gangoche, y procedió a cortar el largo cabello rojo caoba intenso; casi la deja pelona. Cogió más evidencias para mostrar a los apostadores, y ahora sí, bajó como disparo, antes de que todos aquellos seres despertaran.

Llegó exactamente a las cinco de la mañana a la "Calle Calabacitas", en el punto y hora convenida con los apostadores. Ahí estaban todos, aguardándole, a fin de corroborar si las pruebas habían sido recabadas.

No solo les mostró aquella abundante cabellera de color rojo-caoba intenso, sino que además les llevó a Espiridión, que metido en una jaula en condición de mono, aún seguía dormido; y como si todo esto no fuera suficiente, en sus regazos reposaba el mismo "Chacalín Lloricón"; eso sí, dormidito, como angelito y sin chistar, gracias a una mamila, que contenía aquella sustancia adormiladora.

A los perdederos no les quedó otra cosa que aceptar la derrota, y saldar la deuda con aquella fortuna de cien monedas de oro puro, que no solo hizo a Jacinto más rico, sino que lo convirtió en un auténtico héroe.

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— ¿Qué pasó después?

— Con Espiridión Matarrita, como no hubo manera de volverlo a su antiguo estado, ahí siguió de mono, metido en aquella jaula y murió de viejito.

El Chacalín Lloricón, fue dado en adopción a una solterona que vivía por donde está la actual iglesia. Creció, se hizo muy grandulón, pero tal parece que la traumática experiencia de niño, hizo mella en él, y nunca fue normal. Aquel muchacho como tarambanas, se dedicó a deambular por todas las callecillas sanjuaneñas, sin oficio ni beneficio.

— Se dice que un año y pico después, de la historia de Jacinto y Eudocia, otro Chacalín Lloricón llegó a sustituir al primero; pero a diferencia del anterior que era rubio y parecía al niñito Dios, este otro parecía un diablillo y era la viva imagen de Jacinto.

— También a muchos les pareció que el disfraz usado por Jacinto, que lo convirtió en "El Ñordudo del Monte" era muy similar a la de aquel otro personaje llamado "El Pizoncho" que asolaba la localidad de Aserrí, con viles intenciones y raptaba señoritas.

Aunque para mí abuela esto no era cierto y se trataba de envidias hacia Jacinto.

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También se asegura que Eudocia "La Vengativa" sí se vengó de Jacinto, no solo por la pérdida de su cabellera rojo-caoba intenso, sino por la osadía de mancillar su cuerpo y todos los sucesos sufridos; por lo tanto, también se le atribuye ser la causante de que Jacinto fuera desorejado.

— ¿Serían acaso que aquel par de meretrices apodadas "La Guitarrona" y "La Chompipa" tan solo fueron instrumento de Eudocia para despojarlo de sus orejas?...

En fin, nada sabemos...raro no sería. (Fotos antiguas de Costa Rica)

 

Nota: no he podido hallar nada sobre este incidente, encontré una noticia de un trabajador que murió aplastado por un tractor en Desamparados, pero fue en un camposanto privado.

Fuentes:

 

-        Fotos antiguas de Costa Rica. [Ronald Porras Valverde]. (15 de julio de 2023). LA LEYENDA DE LA BRUJA EUDOCIA Y JACINTO "ZONTO". (Historias de mi viejo San Juan de Dios) [Imagen adjunta] [Publicación de estado]. Facebook. https://www.facebook.com/groups/fotos.antiguasCR/posts/7297257786967883/?__cft__[0]=AZXnf5Mw6ykXXl32ub6B8B0J8iUljpMYz-HtzcF91qgES0IT2z9zYwe88hIL085uI5tJ_HlwPxlgkG1PFKxBAIEJRMwr2kFirq5N4I-x-0mGcDC0HZn1pG-snXLstjLIsaICJKhmfDTEsYjj_llrSq4ftOfckyocgU0nGxWPGtOJsNQuI3l5DYVRGyRehnnwtPQ&__tn__=%2CO%2CP-R

 

-        Historias de Costa Rica. (10 de marzo del 2022). El fantasma del cementerio de Desamparados. Leyenda Costa Rica. [Imagen adjunta] [Publicación de estado]. Facebook.

https://www.facebook.com/HistoriadeCR/posts/pfbid06quH3Gnw1Je4A4Yx96bSAqfVWSFBHkW1qBPtd14EzP7ZhxZGefbtQLUbMv8rqdZYl?__cft__[0]=AZXqzklrBjGyx7xNZuvFpluF7_v7P5BrQTfDseycf8knvvOLd1yKbB1SgpMGMsY4Jr14qPLzHbUPPHEErkkv26Q5HTKcsdU0B-cfS88RPaGm_KWjz2YMNPz1B-vvxfbxYlXG8RslzFdxhvWl4MbSR_-u2fosbzktBCKwWntDNiBZEA&__tn__=%2CO%2CP-R

 

Imagen: Cementerio de Desamparados. En: Periódico el Desamparadeño. (23 de junio de 2020). Cerrados cementerios en Desamparados. [Foto] [Facebook]

https://www.facebook.com/periodicodesamp/posts/pfbid02PARdmopZbAKSc1i7UZhx5NZDgnJtuQ5VHoV1rmDzeDXjNM8oZ3TpxYGsPuqSGpc6l?__cft__[0]=AZVj8komFR6Gs3CPZXCLfNFRu641xAuOVGEGFuM4I5QRk0DanPAkBJhJZiOouO_favOGkMWk8I3twVQsMJ0Gsii-8QjM69fvBSENhxIXswQH1NLaVJHGvqn7L0rEYfetrXD8CncUJm9TEaRulis01lFrTVvsvFIr8HjQc8W6nmeWnA&__tn__=%2CO%2CP-R



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