Visita del crucero japonés Yakumo a Puntarenas en 1920
1. Diario de Costa Rica (10 de enero de 1920)
Un crucero japonés visitará a Puntarenas
La Legación del Japón en México ha avisado al Gobierno, por medio del Cónsul Prestinary, que el 30 de enero próximo visitará a Puntarenas el crucero japonés Yakumo.
Parece que este crucero visitará también los demás puertos de Centro América.
2. Diario de Costa Rica (31 de enero de 1920)
3. La Prensa (3 de febrero de 1920)
4. Diario de Costa Rica (4 de febrero de 1920)
5. Diario de Costa Rica (16 de noviembre de 1920)
6. Diario de Costa Rica (15 de febrero de 1922)
Referencias bibliográficas (APA 7):
Visita oficial al barco de guerra japonés "Yakumo"
Puntarenas.— El "Yakumo", anclado en nuestra bahía, es el centro de atención de los que andan de vacaciones y los vecinos.
Para nosotros son más simpáticos los japoneses que los gringos y por eso hay ahora un ambiente de pura buena onda para los marinos del país lejano.
Así nomás, con una pluma ligera, les voy a contar algo de la visita que el Sr. Ministro de Relaciones Exteriores y otras personalidades importantes le hicieron al "Yakumo".
Después de que los marinos se bajaron a tierra y brindaron con champaña en la Gobernación del Puerto, el Capitán Usagahua invitó al señor Ministro Venegas y a las demás autoridades a visitar el crucero a las 3 de la tarde.
A esa hora, un botecito se acercó al muelle para llevar a la comitiva, y una parte no quiso subirse por miedo al mar que estaba bien movido.
Al atracar al muelle la embarcación, uno de los marinos japoneses se golpeó.
Reconocimos en la comitiva a los siguientes: Ministro de Relaciones Exteriores señor Venegas y señora, doña Emilia de Santos, el Gobernador, el Capitán del Puerto, el Segundo Comandante de Plaza, el Edecán señor Kepfer, y don Jorge Aguilar y otros.
Al poner un pie en el barco el señor Venegas, la tripulación presentó armas y la Banda del barco tocó el Himno Japonés.
Luego, el Estado Mayor se dedicó a atender a los visitantes, mostrándoles cómo funcionan los cañones, dejándolos impresionados con la cantidad de proyectiles que pueden lanzar en un minuto.
Vino el lunch, con ricos vinos de arroz y manjares raros y sorpresas. De ese vino le mandaron una botella al señor Presidente Aguilar Barquero.
En la cubierta, sobre colchones, se hicieron enseguida deportes bien chidos: el famoso jiu jitsu en el que el japonés más flaquito puede ganarle al gringo más grandote.
Un marino probó que a un hombre que lo atacara con revólver, lo ahorcaría en un minuto.
Ya para despedirse, el Capitán le preguntó al señor Venegas si quería que lo despidieran con 21 cañonazos, pero el señor Venegas no quiso el honor porque no es costumbre en los otros barcos de guerra.
El Comandante le regaló al señor Venegas el árbol de la dicha: un palito chiquito que sale de una maceta lleno de conchas marinas y que siempre está florecido de "primorosas".
Fueron momentos bien chidos los que se pasaron en el barco del país lejano.
Después, en la noche, tomaron el expreso para esa ciudad, y estos son los nombres de los que visitan esa ciudad: Capitán de Navío Tomoyosi Usagahua, Comandante; Capitán de Corbeta Singo Isikahua, Oficial de Navegación; Capitán de Corbeta Keinosuke Ikeda, Estado Mayor del Cond.; Médico Segundo Teniente Tosio Sibata; Maquinista Segundo Teniente Kaichiro Akamatsu; Tercer Teniente Tomequichi Nomura; Contador Tercer Teniente Motojaru Nagai.
La Historia de Guerra sobre "Yakumo", es así:
Batalla de Puerto Arturo el 9 de febrero de 1904;
Bombardeo de Vladivostock el 6 de marzo de 1904;
Bloqueo de Puerto Arturo desde el 4 de mayo de 1904;
Batalla el 10 de agosto de 1904;
Batalla de Tsusima el 27 de mayo de 1905;
Ocupación de Sagalen el 4 de julio de 1905;
Ocupación de Chintau desde el 27 de agosto de 1914;
Busca a los buques alemanes en el Océano Indio desde el 27 de octubre de 1914.
Movimiento marítimo
—Anoche a las 9 zarpó para Panamá, República de Panamá, el crucero japonés «Yakumo», de 10,000 toneladas, 700 tripulantes. Comandante Tomayosi Usagahwa. El Capitán del puerto,—R. Urbina G.
A bordo del Yakumo: Impresiones de uno de nuestros cronistas
El gran paseo de la semana pasada fue a bordo del Yakumo, que fondeó muy lejos, casi frente a la Roca.
Las gasolinas alquiladas iban y venían llevando gran número de paseantes y también las propias del crucero de vez en cuando estaban a disposición del público. El precio de alquiler de una gasolina para ir a bordo era de ₡ 30.00 que resultaba como a ₡ 2.00 por persona.
El Yakumo es un gran barco de tres chimeneas, bien armado y con una tripulación de 700 japoneses. Lleva cuatro poderosos reflectores y una magnífica estación inalámbrica, de lo más moderno.
En ausencia del 1er. Capitán Usagahwa, recibía el segundo Comandante T. Tachikwa que habla inglés y francés y apenas si entiende algo de español. Los visitantes se empeñaban por hacerse entender en mal inglés y él, como sin darse cuenta, sonreía tranquilamente. Para conocer el crucero ordenaba a la tripulación acompañar a los visitantes, divididos en pequeños grupos.
Impresiones
En general los japoneses son poco comunicativos y exageradamente desconfiados. Se resistían a dar mayor número de pormenores y tampoco permitían la llegada de todos los visitantes a ciertas secciones.
Algunos que mascuyaban frases en español, al ser preguntados por el mecanismo de los cañones eléctricos o el alcance de sus reflectores, cortaban la interrogación con una frase seca: “eso no se dice”, seguida de una sonrisa maliciosa.
El hábil fotógrafo don Francisco Hernández quería obtener impresiones de todo lo que llamaba su atención y a veces también oía la frase maliciosa: “eso no se puede”, seguida de la sonrisa. Porque eso si no faltaba nunca la sonrisa con un tanto de malicia disimulada.
Galanterías
Los japoneses, al decir de Gómez Carrillo, tienen mucho de heroicos y de galantes. Pudimos apreciarlo: al ver sus ejercicios gimnásticos, su valor y destreza, que dan idea de su heroísmo cuando el caso lo exige y su galantería, al verlos esforzarse por atender a sus visitantes y hacerse entender.
A todos les ofrecían escarapelas con la bandera de marina y la del Imperio; a algunos flores artificiales, imitando las de su país y a otros regalitos de concha y hueso y objetos de arte japonés.
Para llevar
Poco antes de zarpar se habían llevado a bordo, cientos de tamugas de pasados, naranjas, loras, pericos y verduras. Nada les llamó tanto la atención como las loras y pericos a quienes escuchaban con deleite; no faltó quien pensara en que los llevaban para oír frases y palabras en español; casi como maestros.
Agilidad y orden
Daba gusto ver la agilidad de la tripulación. Todo se hace corriendo y las órdenes con sonidos guturales, con visos de gritos. Una alfombra la arrollaban entre seis velozmente, la llevaban a los hombros y salían a la carrerita, sin chistar, ni siquiera mirarse los unos a los otros. En todas partes se podía notar limpieza y orden. Lavar un piso, limpiarlo y secarlo era cosa de un instante: ante la vista de su destreza recordábamos a nuestro “Relámpago o Eléctrico”, que en muy poco les aventaja.
El zarpe
El domingo al medio día regresó el Capitán Usagahwa con su oficialidad, y además acompañado por el señor Ministro de Gobernación, Lic. don Carlos María Jiménez, algunos oficiales y no pocos particulares. A bordo le fue ofrecido un espléndido almuerzo y algunos objetos raros. A las nueve de la noche, después del saludo de ordenanza, zarpó el Yakumo con rumbo a Panamá para seguir su itinerario: Mazatlán, San Diego, etc.
Estrechar relaciones
Un oficial, Shinozaki, que habla algo de español, nos dijo que deseaban en el Japón conocer los costarricenses y que su deseo era estrechar relaciones. Tomó varios nombres de representantes de la prensa, artistas y elementos del comercio, para escribir desde Yskosuka. A la vez dejó su dirección, fotografía del crucero y autógrafos en su idioma.
Los chinos bravos
Sólo los chinos no han visto bien la visita de los japoneses. En Puntarenas se decía que algunas casas de comercio se negaron a venderles. Un elemento importante del comercio de aquella plaza, le decía a nuestro Redactor: esa es gente mala; no tienen tierra para extenderse y la buscan en América. Si el Gobierno de Costa Rica les presta oído, puede ser perjudicial, porque ellos no quieren a los yankis ni aceptan la Doctrina Monroe que les limita su horizonte.
Comentarios
Los chinos odian a los japoneses y de allí su modo de pensar. De la visita de los japoneses a Costa Rica, sólo ha de quedar el recuerdo de sus atenciones y la satisfacción de haber conocido un buen número de representantes del gran país del sol, la tierra heroica y galante que cantan en sus crónicas Gómez Carrillo y Pierre Loti.
POSTAL DE UN TENIENTE JAPONES
El Teniente japonés Shinozaki, que visitó este país en el crucero Yakumo, de cuya tripulación formaba parte, ha escrito en correcto castellano una tarjeta anunciando su regreso a la patria, así como el haber pasado al buque de guerra Tenryu.
Se refiere además a la grata impresión que llevó de nuestro país y al deseo de mantener comunicación, a fin de practicar el idioma.
Ingeniero japonés que desea casarse en Costa Rica
Hace algún tiempo vino a nuestro puerto del Pacífico un barco japonés, el "Yakumo", unidad de guerra de mucha importancia, que fue muy visitado.
Entre los tripulantes venía el señor Sinogaki, uno de los primeros jefes y que comenzaba el aprendizaje del español.
Ahora viene el cuento.
Con fecha 27 de diciembre, nos escribe de Katsura el señor Isao Oda, hermano de Sinogaki, quien hace la presentación.
DETALLES DE ISAO ODA
Este señor es ingeniero de la armada japonesa y siente especial cariño por Costa Rica y los costarricenses.
De niño hizo estudios en las escuelas respecto a la América Latina y después se dedicó a aprender el idioma español y lo escribe con alguna corrección.
Se lamenta mucho de no tener amigos costarricenses en su país, ni tener relaciones aquí, lo cual le indujo a pedirle a su hermano la presentación, por medio de cartas, para los amigos y conocidos que dejara en su último viaje por las costas americanas.
UN PARRAFO DE SU CARTA
De la carta recibida tomamos el siguiente párrafo, sin variar la redacción defectuosa, es verdad, pero que representa un gran esfuerzo para una persona que ha estudiado el idioma solo:
"Me gusta costarriqueño mucho, pues deseo servir a Ud. con mi mejor intención para aumentar la amistad de Costa Rica y Japón. Tenemos que amarse, porque Costa Rica y Japón siempre tenemos los mismos corazones, es decir, costarriqueño ama la paz y la justicia así japonés también las ama; verdaderamente costarriqueño es el buen amigo del Japón".
ISAO QUIERE CASARSE
Isao Oda quiere venir a Costa Rica y casarse aquí.
Así lo expresa en un párrafo siguiente que dice:
"en el país quiero casar con costarriqueña para hacer familia ideal como la mejor expresión de esta combinación nacional (Costa Rica y Japón)."
Con el objeto de que puedan los curiosos relacionarse con este buen amigo de Costa Rica, damos su dirección:
Katsura, 22 Kuchikutai, Sasebo, Nagasakiken, Japón.
Un crucero japonés visitará a Puntarenas. (10 de enero de 1920). Diario de Costa Rica, p. 1.
Visita oficial al barco de guerra japonés "Yakumo". (31 de enero de 1920). Diario de Costa Rica, p. 1.
Movimiento marítimo. (3 de febrero de 1920). La Prensa, p. 5.
A bordo del Yakumo: Impresiones de uno de nuestros cronistas. (4 de febrero de 1920). Diario de Costa Rica, p. 1.
Postal de un teniente japones. (16 de noviembre de 1920). Diario de Costa Rica, p. 8.
Ingeniero japonés que desea casarse en Costa Rica. (15 de febrero de 1922). Diario de Costa Rica, p. 3.
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