Música costarricense

 ​"Nos dice don Wilber Alpírez, que es musicólogo costarricense, que hay cuatro regiones culturales donde podemos ubicar asideros musicales, que son: Guanacaste, el Valle Central, Limón y San Isidro del General. Podemos encontrar así, entonces, patrones rítmicos tan variados, híbridos y mezclados o mestizos... ¿verdad?... que se practican en Costa Rica, eso sin incluir las nuevas influencias, como por ejemplo (y los escribí porque son muchos, a veces no nos percatamos de la gran riqueza musical que tenemos): Tenemos el Aire Nacional, la Balada, el Bolero, el Calypso, la Callejera, el Corrido, la Danza o Habanera, la Jota, la Mazurca, la Polka, la Parrandera, el Punto, el Pasillo, el Swing, el Tambito, el Tango, el Vals y el Foxtrot, entre muchos otros.

​Así que tenemos una gran riqueza, a veces se nos pregunta: es que Costa Rica ¿No tiene cultura? o ¿No se conoce? Creo que es a los costarricenses a los que nos toca averiguar un poquito y tratar de enriquecernos con la gran tradición que nuestros antepasados nos han dejado. Por eso, entonces, podemos decir que todos estos ritmos se han desarrollado a lo largo de todo el territorio nacional; sin embargo, a pesar de que no somos un gran país, hay provincias donde estos ritmos han tenido un mayor desarrollo.

​Lo vemos, por ejemplo, en San José, que por ser la capital ha desarrollado en todos los extremos los diferentes ritmos antes mencionados; sin embargo, si hacemos un análisis por provincias, podríamos ver que en Heredia, el Vals y el Tambito predominan; en Cartago, la Mazurca, el Vals y la Polka; en Alajuela, el Vals y el Pasillo; en Puntarenas, el Pasillo, la Parrandera, la Cumbia y el Bolero; en Guanacaste, la Parrandera, el Punto, la Danza y la Contradanza; y en Limón, por supuesto, el Calypso y las Cuadrillas."


Referencia: Voces para el alma. (2021, 2 de marzo). Música Activa con Antonio Alvarado - Música de salón de antaño costarricense [Video]. Facebook.



En Costa Rica se acostumbra pensar que la música guanacasteca son unas cuantas canciones de velada escolar, todas con un mismo ritmo, aderezadas con algo de marimba e interrumpidas a cada rato por un cholo que grita "¡bomba!".


No es extraño entonces que al escuchar las canciones de Max Goldemberg y Odilón Juárez, al resto de los ticos la mayor parte de ellas les parezca cualquier cosa menos música de Guanacaste.


Detrás del son de toros viene un pasillo, después un valsecito y luego una retahíla (tonada en la que se conectan muchas ideas sin relación aparente produciendo imágenes de doble sentido); ya entrados en materia llega el bolero, después un corrido, le sigue una tonada con dejos de foxtrot y hasta un danzón con aires melódicos de chorinho brasileño.


Es como si en las guitarras de Max y Odilón se hubiera quedado algo de toda la música que ha pasado por esos potreros amarillos en los últimos cien años. Ellos han seguido los pasos de Jesús Bonilla, José Daniel Zúñiga, Adán Guevara, José Ramírez Sáizar y tantos otros cantores que heredaron la manera guanacasteca (y universal) de entrelazar su identidad con las otras. Porque la música de Guanacaste ha bebido de tantas fuentes que ya no se reconoce solo en una.


De los indios tomaron la ocarina, el baile de la yegüita (una danza muy rústica dedicada a la Virgen de Guadalupe), cierto chasquido en el son propio que lo diferencia del son nica. De los africanos que recorrieron la pampa guanacasteca siglos antes de asentarse en Limón, tomaron la marimba, el quijongo, la base del son de toros. De los españoles adoptaron la contradanza, la guitarra, la retahíla y, por supuesto, el idioma.


Después el siglo XX trajo la victrola y la radio, el charlestón, el tango, el pasillo, la ranchera, el bolero, y así esa maña de tomar lo ajeno y compartir lo propio se volvió tradición y se tragó todo lo que pudo, hasta llegar a la quesera de Max; ahí, durante las largas horas que pasaba mirando escurrir el queso blanco que su padre le enseñó a fabricar, Max Goldemberg compuso gran parte de las canciones que componen este disco.


La quesera ya no existe, se convirtió en biblioteca, pero inspiró temas de una gran riqueza armónica como "La cofradía" y "El vals del coyote", una linda metáfora contra la soledad.


El concierto de Tierra Seca fue como sentarse al lado del fogón a entonar las canciones del tío Adán: "Tengo mi hamaca tendida", una pequeña obra maestra del folclore guanacasteco y "Fiestas en Santa Cruz", que exalta el valor del jinete que se arriesga montando un toro para impresionar a su amada, o bien "La coyolera", una canción anónima que recrea una antigua tradición: la de juntarse alrededor de un coyol recién cortado a beber el jugo que sale de su tronco. Mientras pasan las horas, el fermento del coyol, un tipo de palmera, va haciendo su efecto y todo el mundo se "juma". El disco incluye "Rasgos de un corcel", uno de los temas más celebrados de Odilón Juárez, inscrito dentro de la tradición de Caballito Nicoyano. Dos temas instrumentales ("El zapateao", de Fidel Gamboa, y "El portoncito", de Goldemberg), muestran la destreza de los músicos y el nivel de diálogo alcanzado entre tradición e improvisación.


Referencia: Gamboa, J. (2003). Folleto del disco. En M. Goldemberg & O. Juárez, Tierra Seca. Papaya Music.




​Desde Guanacaste hasta la jungla urbana: Niña Jaguar ruge en San José


​Niña Jaguar no viene a tocar canciones. Viene a invocar energía. Desde Liberia, Guanacaste, este proyecto de música original, fundado en 2021 por Tah Marzul y Chucho López, se ha consolidado como una de las propuestas más intensas y sensoriales del panorama musical costarricense. Su sonido nace de una búsqueda profunda, de la fusión entre tradición, ritmo y psicodelia, y del deseo de crear momentos donde el presente se celebre con cuerpo, voz y movimiento.


​La propuesta de Niña Jaguar se mueve entre géneros con soltura y sin etiquetas. Afro, cumbia, funk, reggae, ritmos guanacastecos, folclor latinoamericano y sonidos del mundo se funden con matices psicodélicos para dar forma al psicolatingroove, una mezcla propia que la banda ha desarrollado a lo largo de sus tres años de trayectoria. Su puesta en escena no solo es musical: incluye improvisación, live looping, marimba tradicional y una entrega escénica que convierte cada concierto en una experiencia irrepetible.


​Niña Jaguar ha recorrido diversas zonas del país, llevando su propuesta a la costa pacífica, San Carlos, Monteverde, San José y más allá. En 2022 trazaron la gira Ruta Felina, que les permitió compartir su música en Cancún, México, y posteriormente en Granada, Nicaragua.


​El concierto del próximo sábado es una invitación a sumergirse en ese universo. Una oportunidad para ver de cerca cómo suena el presente cuando se toca con identidad, cuerpo y conciencia.


Referencia: Kilómetro Cero. (2025, 8 de julio). Desde Guanacaste hasta la jungla urbana: Niña Jaguar ruge en San José. https://www.kilometrocero.rocks/noticias/desde-guanacaste-hasta-la-jungla-urbana-nia-jaguar-ruge-en-san-jos



MÁs al norte del recuerdo


Carlos Cortés


Alguien dijo una vez que el mundo se jodió cuando la poesía dejó de cantarse y se convirtió en un hecho privado. Como consuelo tenemos a los cantautores, trovadores y cantores de pueblo. Ese es el espíritu de Malpaís. Canciones para ser oídas, cantadas y tarareadas por muchas voces, en grandes espectáculos públicos, pero también para aprenderlas de memoria e incorporarlas a la literatura oral de la vida cotidiana. Canciones para amar gritar compartir y repartir de boca en boca.


Malpaís es la más exitosa y acabada tentativa de un grupo costarricense por fundir lo popular tradicional con la música culta y enriquecer esta experiencia con manifestaciones contemporáneas como el jazz y el rock.


Esto no se da de la noche a la mañana: es el fruto de una lenta evolución que reclama de nuevo sus raíces en el alambique de la tradición, específicamente la de la provincia de Guanacaste, en la frontera con Nicaragua, "más al norte del recuerdo". Esto sin desdeñar la cosmovisión urbana y las transformaciones de las últimas tres décadas de canción en Latinoamérica como lo evidencia el tema que da titulo al disco "Historia de nadie" el cual rinde tributo a la canción de protesta parafraseando al chileno Victor Jara y su tema "Te recuerdo Amanda" 


DOS puñados de canciones memorables


El refinado nectar que destila Malpaís no tiene nada que ver con búsquedas formales, necesarias pero minoritarias, y mucho menos con las simplificadas compilaciones folclóricas para turistas. Estamos frente a algo nuevo, y a la vez ancestral, y de ahí la resonancia que ha tenido en poco tiempo,


Malpaís arrancó en el 2002 con algunos de los mejores instrumentistas de Centroamérica: el violinista y productor Iván Rodríguez, el pianista Manuel Obregón, los percusionista Carlos "Tapao" Vargas y Gilberto Jarquín para darle la "caja de resonancia", el sonido y el auditorio que merecían las canciones de Fidel Gamboa y de su hermano Jaime.


Fidel Gamboa es quizá el más brillante compositor que surgió en la década de 1980. Tiene una formación clásica y mítica trayectoria con Adrián Goizueta y el Grupo Experimental, de donde también provienen Jaime e Iván. El Experimental acercó el público costarricense a la música contemporánea latinoamericana.


Fidel proviene de varias familias y generaciones de cantores guanacastecos, entre los que sobresalen Adán Guevara Centeno y Max Goldenberg. De ellos bebió en las raíces de una tradición criolla, mestiza y mesoamericana, con la que colorea su propio cancionero del alma y de donde salen "La Vieja", "Mazurca de Dámaso", "Presagio" y la bellísima "Más al norte del recuerdo". 


La herencia guanacasteca fue cocinada a fuego lento por los ritmos tropicales que llegaron de contrabando con la inmigración cubana, a finales del siglo XIX, y de otras tonadas lejanas que atesoraron los oídos de Fide. Así, el son, el danzón, el pasillo "bordoneado en la guitarra" y hasta la mazurca (ritmo venido de Europa Central) se convierten en la expresión de contenidos contemporáneos que producen una imaginería viva y envolvente y que repercuten en una gran diversidad de públicos y de circunstancias.


Historias de nadie es, por lo tanto, un acontecimiento, precedido por un año de conciertos clamorosos como las sucesivas "tomas" de la Aduana Central de la capital costarricense, donde miles de espectadores se reunieron a reclamar como propias un puñado de canciones memorables.


Es de esperarse que este nuevo puñado de canciones, presentes en el segundo disco de Malpaís, pronto comiencen a repartirse de boca en boca con sus cantos de despedidas y ausencias que, en el Último minuto, nos salvan de "El perro azul de la nostalgia" y donde Guanacaste es una metáfora aplicable a cualquier rincón del mundo donde "se van perdiendo los sueños", como remata el estribillo final de "Más al norte del recuerdo":


"Allá por el aromal se van perdiendo los sueños, allá lejos y jamás parece que llegaremos, Guanacaste ya no está, ya no me lo canta el viento, es que tengo que buscar más al norte del recuerdo. 


Por favor: vuelvan a poner el disco


Referencias: Cortés, C. (s.f.). Más al norte del recuerdo. [Folleto de disco]. En Malpaís, Historias de nadie.



GOSPEL ROOTS


YAZMIN ROSS


EN COSTA RICA EXISTE UNA LARGA Y FERVIENTE TRADICIÓN DE GOSPEL QUE ESTABA RECLUIDA EN LAS IGLESIAS. OCASIONALMENTE, LOS COROS SALÍAN DE SUS TEMPLOS PARA REUNIR SUS VOCES EN ALGÚN TEATRO PRESTADO DE LA CIUDAD Y RETORNABAN A DESPLEGAR SUS TALENTOS NUEVAMENTE EN CASA,


EL CONCIERTO GOSPEL CARIBE, QUE DIÓ ORIGEN A ESTE DISCO GRABADO EN VIVO EN EL TEATRO NACIONAL, FUE TODA UNA REVELACIÓN PARA EL PÚBLICO DE COSTA RICA Y LO SERÁ PARA QUIENES ESCUCHEN ESTE COMPACTO QUE REÚNE A MÁS DE TREINTA ARTISTAS DIRIGIDOS POR EL PIANISTA MANUEL OBREGÓN Y EL SEXTETO VOCAL MASCULINO MASTERKEY.


"CUANDO HICIMOS ESTE CONCIERTO NOS PREGUNTABAN DE QUÉ PAÍS ÉRAMOS", COMENTA OBREGÓN, INVESTIGADOR MUSICAL Y PRINCIPAL IMPULSOR DE ESTE ESPECTÁCULO QUE PUSO EN UN MISMO ESCENARIO A MÚSICOS COSTARRICENSES INFLUENCIADOS POR EL JAZZ, EL BLUES, EL SOUL Y LA MÚSICA CONTEMPORÁNEA; Y A LOS TALENTOS QUE CADA FIN DE SEMANA ENALTECEN EL CULTO EN LAS IGLESIAS PROTESTANTES DE SAN JOSÉ Y LIMÓN,


LA BASE DE ESTE CORO SON JÓVENES ADVENTISTAS, ANGLICANOS Y ALGUNOS EVANGÉLICOS QUE SOLÍAN CANTAR A CAPELLA SUS HIMNOS Y ALABANZAS. LO NOVEDOSO E IMPACTANTE DE ESTE ESPECTÁCULO FUE COMPROBAR QUE EL GOSPEL Y EL NEGRO SPIRITUAL FORMAN PARTE DE LA IDENTIDAD CULTURAL DE COSTA RICA DESDE HACE MÁS DE CIEN AÑOS, AL IGUAL QUE TODO EL BAGAJE TRAÍDO POR LA MIGRACIÓN AFROCARIBEÑA A FINES DEL SIGLO XIX CON SUS ORGANIZACIONES DE AYUDA MUTUA, SUS FRATERNIDADES, SUS ESCUELAS PARROQUIALES Y SUS MISIONES RELIGIOSAS. EL OTRO HECHO NOVEDOSO FUE QUE MÚSICOS DE CALIDAD COMO FIDEL GAMBOA, BERNARDO QUESADA Y EL PROPIO MANUEL OBREGÓN, CON CARRERAS Y COSTUMBRES MUY DIVERSAS, NO TAN CREYENTES, PERO SÍ RESPETUOSOS DEL VALOR ARTÍSTICO Y LA FUERZA EMOTIVA QUE ADQUIEREN ESTOS CANTOS EN LOS OFICIOS RELIGIOSOS, VOLVIERAN SUS OJOS A ESTE FENÓMENO Y LO HICIERAN SUYO INCORPORÁNDOLE ARREGLOS Y ABRIENDO UNA SENDA MUY PROMETEDORA EN LA MÚSICA NACIONAL. 



LA LLAVE MAESTRA


MASTERKEY ES FUNDÓ EN 1998 COMO UN SEXTETO MASCULINO QUE SE PROPONÍA "ABRIR CORAZONES" CON SU ABANICO DE VOCES. ES UN CORO BILINGÜE QUE COMPONE COSAS PROPIAS E INTERPRETA CANTOS TRADICIONALES A BASE DE ARMONÍAS, PERCUSIÓN VOCAL E IMITACIÓN DE INSTRUMENTOS.


LA MAYORÍA DE LOS INTEGRANTES DE MASTERKEY CRECIERON EN LIMÓN Y LUEGO SE REENCONTRARON EN SAN JOSÉ, COMO PARTE DE LAS HISTORIAS DE MIGRACIÓN INTERNA QUE HAN SEGUIDO MUCHAS FAMILIAS AFROCOSTARRICENSES. ENTRE ELLOS EXISTEN LAZOS FAMILIARES Y DE AMISTAD INICIADOS EN EL CORO INFANTIL Y EN LA ESCUELA SABÁTICA, DE DONDE SALE TAMBIÉN EL CUARTETO DE LAS HERMANAS TUCKER.


LA FAMILIA TUCKER ES TODA UNA INSTITUCIÓN EN LOS COROS ADVENTISTAS. "DE OCHO HERMANOS, SIETE CANTAMOS Y UNO NO CANTA PORQUE ES SORDOMUDO -REFIERE DINA TUCKER-. MI MAMÁ SIEMPRE NOS INCULCÓ EL CANTO Y ESA ERA UNA FORMA DE EMPEZAR EL DÍA. ELLA ERA MAESTRA EN LA ESCUELA SABÁTICA. MI PADRE VIAJÓ POR BELICE, EL SALVADOR Y VARIOS PUNTOS DE CENTROAMÉRICA COMO PASTOR".


PARA MASTERKEY ASOCIARSE CON MANUEL OBREGÓN EN EL MONTAJE DE GOSPEL CARIBE FUE ABRIR LAS PUERTAS DEL GRAN PÚBLICO Y PROYECTARSE HACIA OTROS ESCENARIOS. "EL RETO ES LLEGAR A UN GOSPEL TICO, DARLE UNA PERSONALIDAD PROPIA; AQUÍ HAY MATERIAL DE SOBRA PARA TRABAJAR", SEÑALAN JOSUÉ WATSON Y DAVID TUCKER.


WADE IN THE WATER ES UN PRIMER ACERCAMIENTO AL REPERTORIO QUE SE CANTA HOY EN LAS IGLESIAS DE COSTA RICA. POR UN LADO REFLEJA LA FUERTE INFLUENCIA QUE HA COBRADO EL GOSPEL AFROAMERICANO EN ESTAS LATITUDES, TANTO EN LAS FORMACIONES CORALES, LOS RITMOS Y ESTILOS DE INTERPRETACIÓN ADOPTADOS EN SAN JOSÉ Y EL VALLE CENTRAL DONDE PREDOMINARON LOS MISIONEROS PROTESTANTES QUE ARRIBARON DEL NORTE MIENTRAS QUE LA CONEXIÓN CON JAMAICA Y LAS ANTILLAS ES MÁS PATENTE EN LAS CONGREGACIONES DE LIMÓN, DONDE LOS CANTOS MANTIENEN UN SABOR MÁS CARIBEÑO.


LOS SOLISTAS


EL INTERÉS DE MANUEL OBREGÓN POR RASTREAR ESTAS INFLUENCIAS LO LLEVARON A PHILL JONES, EL CARISMÁTICO SOLISTA QUE ABRE Y CIERRA ESTE CONCIERTO, A LOS MUCHACHOS DE MASTERKEY Y A SALOMÓN, UN CANTANTE DE REGGAE NACIDO EN LIMÓN, QUE HIZO CARRERA EN CHILE CON EL GRUPO GONDWANA.


ADMIRADORES DE LAS ACROBACIAS VOCALES DE KIRK FRANKLIN, DEL SEXTETO MASCULINO TAKE 6 Y DE THOMAS DORSEY, CONSIDERADO EL PADRE DEL GOSPEL EN LOS ESTADOS UNIDOS, LOS MUCHACHOS DE MASTERKEY DECIDIERON INCLUIR UN PAR DE TEMAS DE FRANKLIN: LEAN ON ME Y BLESSING IN THE STORM. OTROS COMO AMAZING GRACE Y WE SHALL OVERCOME, (ASOCIADO A LA LUCHA POR LOS DERECHOS CIMLES DE LOS AÑOS 70), REPRESENTAN EL PUENTE QUE HERMANA A LAS IGLESIAS CARIBEÑAS Y AFROAMERICANAS EN SU FE. 


"AÚN LO QUE VIENE DE ESTADOS UNIDOS, VIENE DEL CARIBE, NO HAY POR QUÉ ESCONDERLO -SOSTIENE DABBIN COLE-, LA MÚSICA CEREMONIAL AFRICANA, LA MÚSICA PENTATÓNICA TIENE ESE ORIGEN, AMAZING GRACE, POR EJEMPLO, SE PUEDE TOCAR CON SÓLO LAS TECLAS NEGRAS DEL PIANO. ORIGINALMENTE LOS NEGRO SPIRITUALS FUERON COMPUESTOS EN CINCO TONOS".


PHILL JONES LLEGÓ A COSTA RICA EN 1996 PROCEDENTE DE ATLANTA, GEORGIA, Y DESDE ENTONCES ALTERNA SU TIEMPO ENTRE CANTAR BLUES EN HOTELES DE LUJO Y TRABAJAR EN LOS PRECARIOS CON LOS POBRES COSTARRICENSES Y LOS INMIGRANTES NICARAGUENSES.


PASTOR DE LA IGLESIA SANGRE Y FUEGO, JONES VIENE DE CINCO GENERACIONES DE PASTORES EVANGÉLICOS Y DE UNA ABUNDANTE CARRERA EN FESTIVALES CRISTIANOS DE LOS ESTADOS UNIDOS. "A DIOS LE GUSTA TODO TIPO DE MÚSICA, LE GUSTA EL ROCK AND ROLL, EL SOUL, EL RHYTHM AND BLUES, LA MÚSICA ALTERNATIVA", DICE PHILL JONES MUY CONVENCIDO DE AGRADAR AL CREADOR CON SUS INTERPRETACIONES.


WADE IN THE WATER SE SUMERGE EN LAS AGUAS DE UNA DEVOCIÓN QUE COBRA FUERZA Y PERSONALIDAD PROPIA EN CARIBEAN MEDLEY, ESA ALEGÓRICA MEZCLA DE PIEZAS TRADICIONALES EN JAMAICA DONDE LA VOZ DE SALOMÓN EVOCA EL SINCRETISMO CON LA FILOSOFÍA RASTAFARIAN.


LA HERENCIA QUE NO CESA


ANACRISTINA ROSSI


POCOS PUEBLOS HAN LOGRADO INCORPORAR LA INTERPELACIÓN A LO TRASCENDENTE EN FORMA TAN HERMOSA COMO LOS DEL ÁFRICA OCCIDENTAL. LÚDICA, SENSUAL, HIPNÓTICA Y MISTERIOSA. SU MÚSICA POSEE COMO NINGUNA EL PODER DEL TRANCE.


EL ESTALLIDO DEL JAZZ BLUES, LA MÚSICA DEL ALMA, SE DIO A PRINCIPIOS DEL SIGLO VEINTE EN EL SUR DE LOS ESTADOS UNIDOS. Y SEGÚN CONSTA EN LAS FUENTES HISTÓRICAS, LLEGÓ A COSTA RICA: A LIMÓN. 



LIMÓN, TAMBORES Y TRANCE


EN LIMÓN EL JAZZ BLUES ENCONTRÓ TERRENO MÁS QUE FÉRTIL PUES LOS PRIMEROS POBLADORES NEGROS YA HABÍAN ESTABLECIDO TRADICIONES MUSICALES DEL OESTE AFRICANO. HISTORIADORES COMO CARMEN MURILLO CHAVERRI DOCUMENTAN QUE EN LIMÓN EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO DIECINUEVE "... A DIFERENCIA DEL RESTO DEL PAÍS, A DIARIO SE BAILA AL SON DE TAMBORES Y CAJONES, HASTA ALTAS HORAS DE LA MADRUGADA..."


LO QUE VOLVÍA ESA MÚSICA DISTINTA -Y PARA LOS EUROPEOS Y COSTARRICENSES DEL INTERIOR, A VECES ATERRORIZADORA- ERA SU CARÁCTER RITUAL: SE HACÍA PARA BAILAR Y PRODUCIR UN TRANCE. SIEMPRE ERA DESPUÉS DE LA CAÍDA DEL SOL Y DURABA HASTA LA MADRUGADA. A PESAR DEL TEMOR QUE PRODUCÍA, ESA MÚSICA FUE TOLERADA POR LAS AUTORIDADES COSTARRICENSES COMO EXPRESIÓN DE LA DIVERSIDAD DE RELIGIONES Y CREENCIAS.


ESA TOLERANCIA CONTINUARÍA POR DÉCADAS, HASTA QUE EN 1911 SE ESTABLECE UN VÍNCULO ENTRE CANTOS, TAMBORES, TRANCE Y SUBVERSIÓN POLÍTICA, A RAÍZ DE LAS TREMENDAS HUELGAS DE LOS AFROANTILLANOS Y SUS PODEROSOS SINDICATOS.


EL MOVIMIENTO LABORAL Y POLÍTICO ES APLASTADO Y DESMEMBRADO, LOS LÍDERES SON DEPORTADOS ACUSADOS DE SER HECHICEROS ENTENDIDOS EN RITUALES Y TRANCE. ANTE ESTE ESTRUENDOSO FRACASO, LOS TRABAJADORES NEGROS SE LANZAN CON DESESPERACIÓN A LOS CANTOS, DANZAS Y TAMBORES. UNA OLA REVIVAL SACUDE LIMÓN ENTRE 1911 Y 1912.


LA CLASE MEDIA AFROANTILLANA, CULTIVADA Y EUROPEIZANTE, ASUSTADA POR EL ESTALLIDO DE FUERZAS ANCESTRALES, PIDE A LAS AUTORIDADES COSTARRICENSES LA SUPRESIÓN DE TAN ABOMINABLES Y PAGANOS RITOS


ASÍ, LAS SESIONES DE RITMO Y TRANCE, DE SER TOLERADAS PASAN A SER FRANCAMENTE ODIADAS POR LOS AFROANTILLANOS ACOMODADOS Y VIGILADAS DE CERCA POR LA POLICÍA COSTARRICENSE. ESTAS SESIONES COEXISTEN EN LIMÓN CON OTRA FORMA MUSICAL QUE TAMBIÉN APELA A LO TRASCENDENTE: LOS SPIRITUALS JAMAIQUINOS Y EL GOSPEL, QUE SE CANTABAN EN MUCHOS LUGARES PERO SIN FALTA EN LAS IGLESIAS:


LOGRAN ESCAPAR DEL ASEDIO OTROS RITUALES QUE INDUCEN A UN TRANCE EN APARIENCIA MENOS "PAGANO", QUIZÁS PORQUE SUSTITUYEN EL PROTAGONISMO DE LOS TAMBORES POR EL DE LAS VOCES QUE CANTAN HIMNOS PROTESTANTES. ESTOS HIMNOS LLEGAN A TENER ASÍ UN INMENSO VALOR EMOCIONAL Y CASI SOBRENATURAL


JAZZ BLUES EN LIMON


EL JAZZ BLUES LLEGÓ A LIMÓN DESDE PRINCIPIOS DEL SIGLO VEINTE, EN LOS BARCOS BANANEROS QUE IBAN Y VENÍAN DE LIMÓN A NUEVA ORLEANS, MOBILE, NUEVA YORK, ES CUANDO SE ESTABLECEN LAS PRIMERAS ORQUESTAS EN LIMÓN: THE LIMON BAND, Y THE LIMÓN INVINCIBLE MUSICAL TROUPE. 


EN LOS AÑOS TREINTA, EN LA SEGUNDA OLA REVIVAL DE LIMÓN, LAS SESIONES DE TRANCE PASAN DE SER VIGILADAS A SER PERSEGUIDAS Y SUS LÍDERES DEPORTADOS. ESTO LES QUITA A LOS AFROANTILLANOS LA POSIBILIDAD DE LA DESCARGA RÍTMICA COLECTIVA Y ES COMO SI TODA ESA TENSIÓN SE VOLCARA HACIA LAS FORMAS MUSICALES SOCIALMENTE ACEPTADAS DE HACER CONTACTO CON LO TRASCENDENTE. NO ES CASUAL QUE COINCIDA LA DESAPARICIÓN DE ESTAS SESIONES Y DEL TAMBOR EN LIMÓN CON EL AUGE DE LOS VIRTUOSOS SAXOFONISTAS, TROMPETISTAS, PIANISTAS, Y LA INNUMERABLE CANTIDAD DE BANDAS Y ORQUESTAS DE JAZZ BLUES Y POSTERIORMENTE DE SWING. HUBO MUCHAS, BASTE CON CITAR LO MÁS CONOCIDO: PROFESOR GIBBS, JOHHNY STEELE, MACCREATH, WHITEMAN, RIVERSIDERS, YANQUEE'S BAND, WALLY LOGAN, LA BANDA DE LA U.N.I.A, LA BANDA DEL HIPÓDROMO DE SIQUIRRES, ETC. LOS PERIÓDICOS EN INGLÉS DE ESA ÉPOCA REBOSAN DE ARTÍCULOS SOBRE ESTOS ESPECTÁCULOS MUSICALES.


VERTIENTE VOCAL


ES POSIBLE QUE SEA A PARTIR DE ESTE MOMENTO QUE EL JAZZ BLUES SE CONMERTE EN EL HEREDERO DE LA MÚSICA DE TRANCE EN LIMÓN, EN DOS VERTIENTES: INSTRUMENTAL Y VOCAL, LA PARTE VOCAL ESTÁ REPRESENTADA POR DECENAS DE COROS, SOLISTAS, DÚOS, TRÍOS, CUARTETOS. ENTRE ELLOS PARECÍAN SOBRESALIR EL MELLOWTONES QUARTETT DE LOS ADVENTISTAS Y EL CORO SINFÓNICO DE LA IGLESIA SAN MARCOS-LA IGLESIA ANGLICANA. EL ESPLENDOR MUSICAL INSTRUMENTAL PARECE HABER DURADO HASTA EL FINAL DE LOS AÑOS CINCUENTA. DESPUÉS, COMO LAS SESIONES DE DANZA, TAMBORES Y TRANCE UNAS DÉCADAS ANTES, SE DESVANECE.


LAS BANDAS DE JAZZ BLUES Y DE SWING DESAPARECEN COMO SI SE LAS HUBIERA TRAGADO LA TIERRA Y QUIZÁS EFECTIVAMENTE SÍ SE LAS TRAGÓ LA TIERRA PUES LOS ÚLTIMOS PERIÓDICOS EN INGLÉS, EN LOS AÑOS CINCUENTA, RESEÑAN UNA TRAS OTRA LA MUERTE DE LOS INSTRUMENTISTAS MÁS DESTACADOS. VARIOS DE ELLOS MUEREN INDIGENTES; O LOCOS, EN EL ASILO EN SAN JOSÉ. LA TRADICIÓN INSTRUMENTAL AFROCOSTARRICENSE DE JAZZ, BLUES Y SWING SE PERDIÓ. NUNCA SABREMOS CÓMO SONABA LA TROMPETA DE GIBBS O EL SAXOFÓN DE STEELE. PERO LA PARTE VOCAL DEL JAZZ BLUES PERMANECIÓ. SOBREVIVIÓ EN LOS COROS DE GOSPEL, OCULTA PARA LA GRAN MAYORÍA DE LOS COSTARRICENSES. QUIZÁS LOS AFROCOSTARRICENSES, AL ESTIGMATIZARSE SUS COSTUMBRES E IDIOMA, QUISIERON PROTEGER DE LA INCOMPRENSIÓN DEL RESTO DEL PAÍS ESA CAPACIDAD DE HACER CONTACTO CON LO TRASCENDENTE.


EL REDESCUBRIMIENTO


ES UN ERROR SUPONER QUE LAS RAÍCES AFRICANAS DE COSTA RICA ESTÁN SOLAMENTE EN LA POBLACIÓN LIMONENESE DE ORIGEN AFROANTILLANO. LOS COSTARRICENSES, AUNQUE LO HAYAMOS NEGADO DURANTE SIGLOS, SOMOS UN PUEBLO MESTIZO CULTURAL Y BIOLÓGICAMENTE, PRODUCTO ESENCIALMENTE DE LA MEZCLA DE TRES GRANDES GRUPOS: INDÍGENAS, AFRICANOS Y EUROPEOS, ASUMIRLO ES ASUMIR NUESTRA RIQUEZA. Y ENTRE ESAS RIQUEZAS ESTÁ EL GUSTO POR EL RITMO, LA PASIÓN POR EL BLUES, Y LA AÑORANZA DE UNA MÚSICA QUE NOS VINCULE CON LO TRASCENDENTE.


POR ESO NO RESULTA CASUAL QUE UN MESTIZO DEL INTERIOR DE COSTA RICA, EXCELENTE PIANISTA DE JAZZ BLUES E INVESTIGADOR INCANSABLE, ENCONTRARA EN LOS COROS DE GOSPEL LA TRADICIÓN QUE PARECÍA PERDIDA, AL MENOS PARA LA CULTURA OFICIAL Y EL RESTO DEL PAÍS, Y SE PUSIERA A TRABAJAR CON ELLOS. EL FRUTO DE ESE EXCEPCIONAL TRABAJO FUE EL ESPECTÁCULO GOSPEL CARIBE, EN EL CUAL PUDIMOS REVIVIR, EN TODO SU ESPLENDOR, LA TRADICIÓN DEL JAZZ BLUES LIMONENSE.


ESTA MÚSICA ES LA HERENCIA DE LOS AFRODESCENDIENTES PERO EN LA MEDIDA EN QUE COSTA RICA ES UN PAÍS MESTIZO, PUEDE LLEGAR A SER LA HERENCIA DE TODOS.


LA HERENCIA QUE NO CESA.



Referencia: Ross, Y. (s.f.). Gospel Roots y La llave maestra. [Folleto de disco]. En Wade in the water: Costa Rican gospel singers.



LA MÚSICA 

de nuestra nación


Desde que Costa Rica existe como nación independiente, la música ha formado parte esencial de nuestro ser.


Comenzando con las primeras cimarronas, que acompañaron a nuestros antepasados en sus celebraciones populares o las bandas y tambores que siguieron los pasos de la tropa en la Gesta del 56, hasta llegar a las modernas bandas de pop, salsa, merengue, rock, folclor guanacasteco, cumbia, trova, jazz, nueva canción, calipso y muchos géneros más, la música costarricense ha exhibido una profundidad, diversidad y riqueza indudables.


Nuestra posición geográfica, así como el temprano aprecio por las expresiones de la cultura universal (reflejadas simbólicamente por nuestro Teatro Nacional), hicieron que nuestra música siempre estuviera expuesta a toda clase de influencias y fuera enriquecida por la visión de grandes músicos procedentes de Europa y otros países.


Factores adicionales, como la gran cobertura de la radio, la alta penetración del sistema educativo y la creación de instituciones pioneras en Latinoamérica, como el Conservatorio de Castella y la Orquesta Sinfónica Juvenil, le han dado a la música costarricense una solidez académica particular que ha llegado a todos los niveles de nuestra creación y producción musical


Sin duda alguna, a la tradición musical tica no le ha faltado talento, creatividad ni ambición profesional, pero a veces ha carecido de apoyo. Grandes autores e intérpretes, compositores de alto valor en el terreno de la música popular y la música llamada "culta" a menudo tuvieron que buscar el reconocimiento más allá de nuestras fronteras.


Esta colección trata de contribuir a hacer realidad esa necesaria valoración del impacto de la música autóctona en la conformación de nuestra identidad. Esta serie de discos será una herramienta en manos de maestros y estudiantes, estudiosos y amantes de la cultura nacional, un punto de partida para comenzar a reconocer nuestra herencia musical y darle su lugar a los hombres, mujeres y grupos que han creado la parte más sonora de nuestra alma tica


Espiritual


Del rito aborigen a la globalización


Las raíces de la música espiritual en Costa Rica son tan antiguas como los ritos practicados en nuestro territorio desde tiempos precolombinos, cuyos trazos aún pueden apreciarse en los cantos de los aborígenes de Talamanca y algunas celebraciones religiosas tradicionales.


La llegada de los españoles en el siglo XVI, al igual que en el resto de América Latina, enriqueció estas raíces y produjo un repertorio litúrgico y festivo que mezcló los cantos católicos con las melodías y ritmos de raíz indígena. Aunque la mayoría de los ejemplos de esta mezcla en Costa Rica se han perdido, quedan aún algunos rastros, como la música que se interpreta en las celebraciones de la Yegüita, en Nicoya, donde se puede apreciar una tonada chorotega integrada a una celebración católica. Es de suponer que fenómenos similares ocurrieron en otros puntos del territorio nacional, del mismo modo que se dieron en Nicaragua, Guatemala y el resto de Centroamérica.


La época colonial y nuestros primeros años de vida republicana siguieron bajo la misma tónica, marcada por un uso de la música totalmente funcional al desarrollo de la liturgia de la iglesia católica o ligada a celebraciones tales como la Semana Santa o la Navidad. Algunas fiestas, como la "Entrada de los Santos" -celebrada hasta hoy en la ciudad de San Ramón de Alajuela- o las "posadas" típicas de la época navideña dan cuenta de una utilización de la música como vehículo de difusión del evangelio y narración de historias relacionadas con los santos o la Biblia


Sin embargo, la gran revolución en el uso de la música como un instrumento movilizador de conciencias, con un papel funcional central dentro de la liturgia religiosa, llegó al país entre los años 60 y 70, junto con la aparición masiva de las iglesias protestantes. Si bien estas denominaciones, con sus prácticas eminentemente musicales, habían existido desde el siglo XIX en la provincia de Limón, es en el último cuarto del siglo XX que se extienden definitivamente por todo el país.


Es entonces cuando aparece el apelativo "pandereta" como sinónimo de practicante de esas religiones diferentes de la católica, que llenaban sus altares de músicos y coros que cantaban y tocaban instrumentos de percusión, incluyendo -por supuesto -la característica pandereta. El resultado de esta revolución es la aparición de solistas y grupos de música religiosa, con impacto dentro y fuera de nuestras fronteras


Figuras como Danilo Montero y Alex Rodríguez, en el ámbito de las corrientes protestantes o Martín Valverde, en la iglesia católica, son excelentes muestras del nivel alcanzado durante los años 80 y 90 del siglo pasado. El rock, el hardcore, el hip-hop y otros géneros alternativos pronto comenzaron a hacer su aporte a la música cristiana, con la aparición de grandes bandas, como la legendaria Sin Paredes, o las más recientes Cristocracia, Sepulcro Vacío y Rompiendo Cadenas entre otras fundadas a finales del siglo pasado.


Vale mencionar también el papel jugado por grupos vocales de la calidad de Senderos, Kayrós y Ángelus ambos formados en los años 90 del siglo pasado, que también dejaron una huella importante y señalaron el camino a agrupaciones más recientes. La búsqueda armónica y la excelencia en los arreglos de estos grupos preparó el terreno para la aparición de bandas contemporáneas de gospel, como los espectaculares Master Key o las T4 (las hermanas Tucker), cuyo desempeño en vivo y en estudio ha hecho que el género se proyecte hacia un público mucho más amplio que el de la música religiosa tradicional.


En esa misma tónica de alta elaboración y cuidado en la producción musical y discográfica se colocan grupos más recientes como Eolian y Crossover o cantautores de gran proyección, como Fabricio Alvarado, Irving Funes y José Cañas. Otra vertiente está formada por cantantes que proceden de distintos géneros, como el rapero "Tapón" y el vocalista Alexis Jiménez, que han incursionado en la música religiosa de forma complementaria a sus carreras.


Hoy contamos con un mosaico diverso y sofisticado, con expresiones depuradas en ritmos tan lejanos como el rock y la música ranchera, y manifestaciones de espiritualidad que se salen de los templos de las religiones tradicionales y exploran otras formas de relación con la divinidad. Tal es el caso de músicos como Marianela Ortiz, cuya búsqueda es a la vez terapéutica, espiritual y musical.


Referencia: La música de nuestra nación: espiritual. (s.f.). [Folleto de disco].



LA PAPAYA


Escuchar este disco es romper un mito. Una costumbre. Una idea muy frecuente entre los habitantes de este pequeño continente intermedio entre el norte y el sur latinoamericanos. Ese querer, mas no poder, vivir en unión real, armónica y respetuosa entre sí de todas las partes de nuestra América Central no ha sido posible obtenerla en los ámbitos de las relaciones políticas y comerciales. Mientras el pueblo lo anhela quienes detentan el poder no lo concretan. Es el mito.


El sentimiento de unión y convivencia que existe entre nosotros, los centroamericanos, se ha convertido en una necesidad anímica. Queremos conocernos más y mejor. Queremos escucharnos y queremos vivir cada uno en la casa del otro para ver y sentir como somos.


Este disco derrumba todos los muros mentales que interfieren con esa aspiración tan natural de querer ser hermanos en la diversidad de culturas. Cuando alguien, en cualquier parte del mundo, escuche las canciones y la música de la Orquesta de la Papaya, una orquesta centroamericana, podrá comprender ese sentimiento. También comenzará a entender nuestra alegría de vivir y nuestra tristeza cotidiana, los motivos de nuestras lágrimas y el brote de la sonrisa. El movimiento de la cintura y el grito de la sabana. La mirada hacia el mar y la caminata silenciosa por la montaña. El bullicio de nuestras ciudades y el jolgorio en los solares.


He aquí una muestra de la diversidad musical centroamericana. Un valioso documento sonoro que le permitirá apreciar la magnitud de nuestro deseo integracionista. He aquí la confirmación de la posibilidad a través de catorce temas musicales llenos de un espiritu desconocido. La música centroamericana reunió a músicos de estilos, instrumentos y costumbres diferentes para dar paso a la magia cotidiana, porque esto que se escucha aquí es cosa de todos los días aunque nunca lo hayamos escuchado.


El resultado de este concierto es tan nuevo para nosotros, los del continente central, como para alguien ajeno a nuestras calles. Lo mismo que yo había escrito para este evento se puede aplicar ahora para el disco: "...tiene una construcción típica de ciudad centroamericana. Barriadas sonoras en las que los carretones rítmicos transitan por sus calles de puertas abiertas y la voz de los pregoneros lega a los traspatios donde cada cual fisgonea al son de su cultura. En este aparente caos el equilibrio persiste y el producto termina siendo de extraño diseño cromático. Su contudencia no está sostenida por el hecho de la fusión como sí por la permanencia de cada identidad regional..." *


Por ahora celebremos este encuentro de músicos centroamericanos compartiendo sus canciones con más gente. Ayudemos a convertir el mito de la separación en una leyenda.


Alberto Zúñiga


* "Fantasía de lo Anormal", Crítica de Música, periódico La Nación, 23.02.02.



LA CELEBRACIÓN 


Crisol de etnias y paisajes, Centroamérica guarda entre sus volcanes y lagos, mágicos sonidos ancestrales, acurrucados por la selva tropical. Viajan voluptuosos por ríos y cascadas buscando el mar. Vuelan orgullosos por el aire, sin fronteras que los detengan. 

Atraviesan pueblos y ciudades y se enriquecen con inimaginables ecos primitivos y acústicas nuevas. Solamente es necesario escuchar atentamente y aparece de forma clara el mapa de 

esta cintura de América y su historia antigua, la que no ha sido escrita. Tal es la fuerza de este lenguaje musical, que conmueve hasta la última célula del cuerpo; se entiende a través de las vibraciones sonoras la perfección de lo simple, de lo natural. 


La Orquesta de la Papaya es un sueño colectivo y la música contenida en este disco es el resultado de un largo y maravilloso proceso vital de muchas personas que compartimos el descubrimiento de una nueva armonía, la alegría 

solidaria de un acuerdo posible, de un sueño real. 

La orquesta no tiene como fin una fusión en sí ni la pretensión de un nuevo discurso unificado, sino y sobre todo, la celebración del encuentro. 


Manuel Obregón. Director de la Orquesta de la Papaya. 



EL MILAGRO


Esta música fue concebida en La Unión de Tres Rios, un pequeño rincón de montañas encantadas, con una puerta ancha y alta para que el viento del Caribe pase franco y digno y siga el largo viaje que lo llevará hasta los lugares innombrables del Pacifico profundo, un atajo para vulnerar a América y dejarla partida en dos, con las entrañas expuestas al perfume de las orquideas, del caimito y el tiquizque.


Provenientes de siete distintos países y desconocidos entre sí, catorce músicos en igual cantidad de días acopiaron su talento en un mismo cajón y lo enterraron en la tierra fértil. Lo abonaron con saliva. Al día siguiente, sacaron el cajón de la humedad del subsuelo, lo agitaron frente al verdor de las colinas y lo hicieron rodar cuesta abajo hasta romperse. Lo que estaba en su interior se arremolinó en los oidos de audientes incrédulos; los no audientes también lo oyeron, cada vez fueron más los congregados, cada día en mayor número vinieron a oír, ver y sentir lo que se oye, se ve y se siente frente a la milagrosa energía de la creación.


Se había producido el Milagro de la Papaya: una hermosa herejía, un desafio íntimo y cariñoso a la ancianitud regional. La nueva tradición cabe en una papaya, América Central cabe en una papaya, lo decible e indecible cabe en una papaya, aunque no se sepa que palabras, que frases o compases o elusivas cualidades cuánticas de la fisica les metieron alli. Cuando corte una papaya deténgase, preste cuidado, sepa que por ahí viene la procesión, el desfile pagano, el silbido de estadio, la humareda del bus, la falsa candidez del jilguero seductor, la oleada de olas, la marea de sol, la luna completa, la tristeza sempitema, la voluptuosidad erótica, la romería del perro callejero. Sepa que en San José de Costa Rica se armó un burumbúm y desde entonces el Milagro de la Papaya quedó registrado al patrimonio milagrero, en la sección de los placeres más sencillos, los verdaderos, que hacen parte del hatillo de ilusiones de todas y cada una de las familias de esas tierras...


Edgar Mora 


Referencia: Obregón, M. (2002). La celebración. [Folleto de disco]. En Manuel Obregón y la Orquesta de la Papaya.



Homenaje al campesino meseteño


Este disco surgió de la unión de dos figuras indiscutibles de nuestra cultura musical: Aurelia Trejos, actriz, cantante, voz femenina del grupo Cantares y cultora de la música popular, y Manuel Obregon reconocido pianista, compositor, productor y forjador de cultura costarricense y centroamericana. Entre abril y mayo se da la transición del verano al invierno. Es cuando empiezan las lluvias, cantan los yigüirros, y los campesinos se preparan para la siembra. Es cuando sale a la luz este disco augurando reverdeceres. "Estampas de abril y mayo es un dialogo musical, creativo y respetuoso entre cantante y pianista. Se grabó en vivo, canto e instrumento simultaneamente, en un intercambio permanente entre ambos.


El disco reúne una colección de canciones de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, recopiladas por Aurelia Trejos a lo largo de 30 años de búsqueda y de contacto con los más genuinos compositores de música campesina, con la tradición oral y con los herederos de Emilia Prieto, que semana a semana eran convocados por los programas de radio y televisión: "Somos como Somos" y "Aurelia, Canción y Pueblo".


La selección es fruto de esa labor televisiva y radiofónica que Aurelia Trejos fue madurando para sí y que encontró una gran afinidad artística con Manuel Obregón y con el tratamiento del folclore panameño, nicaragüense y costarricense en su disco "Piano Malango". Fue asi que surgió la idea de unir piano y voz, la fuerza instrumental e interpretativa de ambos artistas para darle una nueva sonoridad a la música del Valle Central.


La intención de Manuel y Aurelia ha sido poner en valor la música campesina y muy especialmente la meseteña, como se denomina lo propio del Valle Central. En su opinion el interés por lo folklórico sique dejando de lado esta música. Es por eso que la mayoría de los temas son de autores vernaculos como Alfonso Calvo Fajardo de Tucurrique, joyas del sentimiento del campo tico como "La Carreta" de Evelio Granados de San Ignacio de Acosta o "Estampas de Abril y Mayo", canción que da nombre al disco, de Roberto Gutiérrez, autor de "La Guaria Morada" y fundador de los Talolingas. Otras canciones incluidas pertenecen al acervo hispanoamericano; canciones "de ida y vuelta" como "Malaya la Cocina", derivada de una antigua zarzuela o "El Colibri", presente tambien en el cancionero de otros paises, pero que ha arraigado en nuestro suelo, No olvidan Aurelia y Manuel en este disco los aires guanacastecos, como la retahila "Ensalada liberiana", o una danza como "El Cambute", a la que Aurelia pone letra para que pueda ser cantada.


El canto amoroso


Pero quizá el homenaje más hermoso de ambos a lo meseteño está en el trato artístico dado a este material. Mucho se ha hablado del canto de nuestros campesinos del Valle Central, de su melancolía y su sensibilidad introvertida. En este disco Aurelia, en un viaje a sus raíces culturales, se apropia de ese estilo meseteño, buscando su veta más sublime: el tema amoroso.


Lo amoroso acude a su garganta, o más bien. Aurelia acude a lo amoroso del canto, recurriendo a esa forma apacible pero intensamente autocontenida del canto de la meseta. En esta ocasión Manuel ha elegido para ella un tono de voz más grave del que nos tenía acostumbrados. Se acentúa entonces el aspecto profundo y melancólico de estas canciones. Canciones ya de por sí densas, como aquella del enterrador que viene de enterrar su propio corazón, canciones cantadas a media voz. Canciones de la intimidad y la pena.


Hay ocasiones en la vida en que las cosas se dicen en voz baja para que se escuchen en todos los rincones del alma. Así canta Aurelia. Y hay pueblos que han aprendido a cantar despacito, como mascullando el cogollo de las palabras, Asi cantan los campesinos meseteños. Una canción sentida, quizá cercana al solozo, pero que no sabe de amarguras, tiene más bien el rustico dulzor del cafeto maduro, pese a la abierta herida de los rojos cuchillos del poró,


José Luís Amador.


Antropólogo y escritor


Referencia: Amador, J. L. (s.f.). Homenaje al campesino meseteño. [Folleto de disco]. En A. Trejos & M. Obregón, Estampas de abril y mayo.


Desde los cafetales, desde las frescas brisas del Valle Central surgen estas tonadas rescatadas de la música campesina, con fragmentos de vals, de pasillos y zarzuelas, que les aportan delicadas cadencias. Manuel Obregón y Aurelia Trejos logran revitalizar el cancionero popular meseteño y darle un aire bucólico que remite a la música cortesana sin perder su espíritu popular.

Comments

Popular posts from this blog

El Credo Costarricense

Los gritos de la montaña

La Yarca