La historia de Łökës
La historia de Łökës
Hace muchos años nació Łökës. Era un niño inteligente, jugaba con sus compañeritos de su edad con flechas y chuzos, lanzaban las armas confeccionadas por ellos mismos y esquivaban los flechazos con la piel del tapir.
Conforme Łökës iba creciendo, conocía muy bien todas las cosas: Cantaba, hacía arcos, chuzos y flechas, y los usaba muy bien, practicaban tirándose el uno al otro, lo hacía muchas veces. Su madre lo llevó donde Tjër (1), y ella le dibujó en la mano una flecha y dijo:
- Łökës nació para pelear en la guerra.
Tjër lo adiestró para pelear en la guerra. Łökës había nacido con un tatuaje natural en su cuerpo, lo cual lo hizo muy diferente a otros hombres, tenía los labios adornados con dientes de tigre, lo que causó mucho respeto, como cuentan nuestros antepasados. Toda su vida era una guerra. Łökës adiestraba a su ejército para la guerra, para que nadie lo derrotara.
Para protegerse de los ataques de sus enemigos, usaba cuero de tapir de monte macho, la parte gruesa del lomo que no traspasaba ninguna lanza. Łökës no usaba ropa larga para la guerra, sino poca ropa, de manera que estaba casi desnudo, ya que no tenía miedo de los ataques de sus enemigos. La corona que usaba era de plumas de águila arpía, del copete del águila, que era de un color rojo.
Cuando no había enfrentamientos, Łökës permanecía sentado en una silla, teniendo la lanza en la mano, esperando a sus enemigos. Nadie legaba a conversar con él, ni siquiera sus soldados, solamente cuando había un ataque enemigo. En esos tiempos llegaron indígenas de otro pueblo y de otro lugar, llegaron acá a Téribe a pelear y a matar al pueblo Naso (Téribe); querían quitarnos nuestro territorio. Vinieron llegando más y más indígenas de otros pueblos con la misma intención, pero los Nasoga no se rindieron.
Un día, los invasores mataron a un inocente Naso. Por eso nosotros tuvimos que matar a uno de ellos, y así empezó la guerra. Si alguien mataba a un Naso los otros se enojaban y el asesino tenía que pagar con su vida. Llegaron más y más enemigos. Acostumbrado a la guerra, Łökës se convirtió en el general que guiaba nuestros ejércitos y nos defendía. Antes de la guerra, los padres mandaban a sus hijos desde temprana edad donde Łökës para que aprendieran a ser guerreros, Łökës siempre estaba dando instrucciones. Después formaron una guerrilla, persiguieron a los enemigos a donde fuera y mataron a todos los guerreros.
Los enemigos no pudieron matar a los Téribes porque el Sukia que fue enviado por Tjër les ayudaba. Fue por esa ayuda que los Teribeños lograron matar a muchos. Nuestros enemigos no nos pudieron matar. Resistimos, fuimos a enfrentarnos caminando de noche, decían nuestros antepasados. Con tranquilidad caminábamos entre la oscuridad, porque habíamos recibido este don de Tjër a través del Sukia. Los soldados consiguieron la piel del pájaro macuá preparada por Ella y se la colocaron en la frente, y así caminaban de noche con facilidad, y disparaban las lanzas.
Łökës vivía con su lanza en mano. La lanza era de tamaño grande, y él la disparaba con la mano. Por eso le dieron el nombre de Łökës, (que significa Francotirador o Dueño de la Lanza). Łökës tenía renombre, él era nuestro gran jefe, nuestro rey, decían los antepasados, era un gran hombre y de mucho valor. Peleó demasiado, mató a muchos guerreros enemigos. Nadie podía acercársele, vivía amargado, hasta su propia gente le tenía miedo. Los Teribeños mataban a todos los que se les enfrentaban y los perseguían hasta sus propios territorios, perseguían tanto a los Talamanqueños como a los indios Conejos (2), que estaban pintados como conejos.
Los Teribes llegaron hasta al territorio de ellos, y allá mataron a los que no huyeron. Cuando los encontraban en su banquete, en su chichada, en su baile, era cuando más mataban, aunque los enemigos venían con una artillería de flechas que caían como lluvia, los nuestros eran buenos para esquivarla y además usaban unos escudos hechos del cuero del tapir. Con eso se protegían de las lanzas de sus enemigos. El cuero de tapir era casi del mismo tamaño de ellos, y al tener ese protector los Teribes mataban a mucha gente, mientras que las flechas enemigas no les hacían daño. Todos estos guerreros enemigos se acabaron, incluso los Talamanqueños se acabaron.
De como terminó la guerra
El fin de la guerra y el comienzo del reinado Naso tiene que ver con dos mujeres de nuestro pueblo que dijeron:
- Ya no debemos pelear, no debemos seguir matando, es demasiado. Estamos mal porque nos están matando a todos nuestros hijos. Esto no debe ser, no debemos seguir más en guerra. Todos estos lugares eran habitados por el pueblo Naso, pero nos estamos acabando, ya no queda casi nadie. Dolorosamente así hemos quedado, por eso ya no debemos seguir peleando.
Las dos mujeres eran de un lugar llamado Shönuso. Hoy en día todavía existe esa familia Shönuso, se trata de la familia Santana. Estas dos madres conversaron con un hombre, analizaron la situación y se pusieron de acuerdo para ir a conversar con nuestro general. Estaban dispuestas a perder la vida al acercarse a Łökës, pero pensaban que valía la pena tratar de hablar con él.
El guerrero vivía en la desembocadura de la quebrada Btöyzik. El hombre se quedó a buena distancia de la casa. Las dos mujeres continuaron, llevando en la mano una tela de algodón como una bandera, diseñada y hecha por ellas mismas. Al llegar a la casa de Łökës, él estaba sentado con su lanza en la mano.
Cuando las dos se acercaron, Łökës les preguntó: - ¿Que desean?
Ellas contestaron:
- Vinimos a visitarle, y mire, hemos tejido esta tela como bandera para usted. Vea, ya no debemos seguir peleando, hemos asesinado a muchos, y cantidades de niños mueren siendo inocentes, hasta a los recién nacidos los mataron como si no valieran nada. Por eso, los diseños que tenemos en esta tela representan la paz.
- Es cierto - respondió Łökës.
- ¿Qué le parece si damos por terminada la guerra? - preguntaron.
Al conversar con el general, dijeron que pensaban quedarse como reyes, pero para bien, no para mal:
- Le proponemos que nosotros vamos a quedarnos como reyes de este territorio, para servirle a nuestro pueblo.
- No he pensado en esto, pero está bien, estoy de acuerdo. - respondió Łökës.
Ellas se levantaron y le pusieron la bandera sobre su hombro, y su corona de plumas de águila y pavón en la cabeza. Así es que llegó el fin de la guerra. Como ya no habia más peligro, las dos mujeres llamaron también al hombre que se había escondido. Luego llegaron dos mujeres y un hombre de otro pueblo indígena para dialogar con Łökës, también. El hombre se escondió, y las mujeres llegaron hasta la casa.
- ¿Qué quieren? - preguntó Łökës.
- Nosotras vinimos a decirle que ya no debernos pelearnos, no debemos ser más enemigos, hagamos la paz entre nosotros, respetándonos el uno al otro. Queremos ser buenos vecinos, conversar, bailar juntos, comer juntos.
Estas mujeres, cuando eran niñas, fueron robadas por los guerreros de otro pueblo. Todavía hablaban el Naso, pero también aprendieron a hablar el idioma del otro pueblo. Łökës estuvo de acuerdo con su propuesta, y los tres llegaron a un acuerdo de paz. El general se separó de su lanza, dejó de tenerla en la mano y la puso a un lado.
De los indígenas Conejos, igualmente llegaron tres: dos mujeres y un hombre. Vinieron con miedo, el hombre no se atrevió a asomarse, pero ellas si llegaron a la casa de Łökës, conversaron con él y le entregaron una bandera. El general contestó lo mismo que antes. Las banderas significaban que no debía haber más enemistad entre los pueblos. Łökës dejó las armas, las recogió todas y dejó de tocarlas. Después de tantas guerras, a Łökës lo coronaron como héroe de la guerra (Łökësee) de mucha valentía y gran prestigio.
Primero hubo una reina y después un rey, y hasta la fecha el pueblo Naso tiene a su rey o reina.
Julio Torres comenta que la paz entre los pueblos es importante, y los reyes o cualquier autoridad siempre deben luchar por mantener la paz.
Notas:
1 Tjër es La Gran Abuela de los Téribes; ella es un espíritu que fue dejado por Dios en un cerro con el propósito de protegerlos y enseñarles a hacer varias cosas, como sanar y cantar. Tiene un ejército de espíritus a su servicio conocidos como los Kjusga, los cuales la asisten y protegen a los Téribes de todo daño.
2] Los indios conejo son una tribu mítica, se dice que tenían la piel azul y podían ver bien en la oscuridad, pero eran sensibles a la luz y por eso vivían en cuevas y solo salían de noche. Según la leyenda todavía existen y acostumbran comer carne humana.
Fuente:
IEATSAY. (2001). Narraciones teribes: nasoga łaĩwãk, pp. 92. San José, Costa Rica: VARITEC, S.A.
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