El cuyeo en el folklore mágico de Costa Rica

"A esta ave también se le conoce como chotacabras en algunas regiones, ya que pertenece a la familia de los caprimúlgidos, palabra latina compuesta que se deriva de una antigua creencia europea que afirma que estas aves se alimentan de la leche de cabras (o vacas), hiriéndolas y gradualmente dejándolas ciegas" (Jobling, p. 90).

"Es una especie con un comportamiento nocturno o crepuscular, que suele alimentarse de los pequeños insectos que encuentra en los bordes de los caminos y charrales. Sumado a lo anterior, es muy común observar a este pájaro “huir” de las personas cuando estas se acercan a él, no obstante, solo suele alejarse unos cuantos metros; es una estrategia para alejarlas de su nido con huevos o pichones, ya que lo hace sobre hojas secas en el suelo.

Esta conducta incita a los viajantes a seguirlo en una especie de juego de atrapadas, por lo que pudo haber inspirado el mito que narra que este animal se le suele aparecer a los viajeros durante las noches, especialmente a los niños, en medio de los caminos para atraerlos con su sonido hipnotizante* y, poco a poco, irlos perdiendo por rutas desconocidas para las personas. Para cuando las víctimas reaccionan se encuentran perdidas en lo más profundo de la selva y les es extremadamente difícil volver a encontrar el camino a casa" (Ramírez y Zeledón).

El folklore criollo también afirma que cruzárselo en el camino es de mala suerte, que maldice al que trate de dispararle (afortunado es al que solo se le rompa el arma), que le hace favores a quienes le dejen una flor de amapola en el nido, y que ha sido usado en rituales de prosperidad y adivinación de la fortuna, como lo registra Hugo Acuña en su canción Creencias ticas:


"Miré a un viejito, a media noche en una quebrada, / quitando plumas a un cuyeo para observar / en qué momentos una plumita cogía pa' arriba, / que mucha suerte y mucho dinero le habría de dar" (Acuña, 2020).


Sin embargo, tradicionalmente, su cuerpo era usado principalmente para hacer “amarres” mediante los procedimientos descritos a continuación:


1] "El procedimiento más detallado nos lo relata Federico Mora C., que según él, era utilizado por las brujas de Escazú, y según el cual, se caza al ave a las doce de la noche y se mantiene veinticuatro horas en una jaula cubierta con un trapo negro y huesos de muerto mientras se realizan cánticos y oraciones. A la medianoche siguiente, se le extrae el corazón aún palpitante usando como bisturí una vértebra de serpiente cascabela. El corazón se tuesta en un lebrillo de barro y el polvo resultante se mezcla con "tierra del nido de una serpiente toboba chinga" y polvo de ladrillo. Se dice que este preparado, además de enamorar, protege contra el embarazo en amores clandestinos" (Mora, 1956).

2] "Se extrae el corazón y el resto del cuerpo es enterrado hasta que se descomponga. El corazón se pone a secar a fuego lento y se hace polvo, y cuando el cadáver se ha descompuesto lo suficiente se toman los huesos, se lavan, se secan y se llevan atados en el bolsillo al mismo tiempo que se echa el corazón pulverizado en la bebida de quien se pretenda" (Cherrie, p. 324).

3] "Se pulverizan los huesos y se mezclan con el contenido de un cigarrillo que se regalará a quien se pretenda; se dice que la persona se enamora por más antipática que haya sido hacia su pretendiente hasta ese momento" (Alfaro, 1904, p. 404). "El polvo también puede mezclarse con perfume" (Brenes y Zapparoli, p. 125)

4] "Para tener éxito en los amoríos: se pulveriza el corazón y se lleva junto con huesos de lechuza. Es más efectivo si se combina el polvo de los corazones del cuyeo, la lechuza y el colibrí" (Cherrie, p. 324).


"Por su parte, el folclore Huetar dice que escuchar su canto seguido en las noches de abril y mayo anuncia el inicio de la temporada de lluvias, además, tradicionalmente lo cazan con escopeta porque se cree que tanto las plumas como los huesos pueden usarse como amuleto amoroso" (Alfaro, 2014, pp. 111, 268).


En cuanto a la mitología talamanqueña, "en ella el cuyeo (Shpö) representa al médico (awàpa) original. Se dice que cuando el dios Sibú creó a los primeros ocho curanderos (uno de los cuales era el cuyeo), decidió entrenarlos fingiendo enfermarse para que lo diagnosticaran.

En una versión, Shpö no consultó a nadie y le dijo a Sibú que moriría, como castigo Él le aplastó el pico, lo maldijo a anunciar malos augurios y enfermedades" (Stone, p. 148; Jara, p. 206), "y a dormir por las noches y poner los huevos en cualquier lugar" (Fernández et al, p. 6).

Otra versión dice que "tres de ellos (incluyendo a Shpö) predijeron que Sibú no se quedaría muerto, sino que se iría al cielo. Sibú fingió su muerte y al cuarto día, de lo impresionado que estaba, transformó al cuyeo en Dikúswa, la más poderosa de las tres Siä (piedras adivinatorias) principales, y desde entonces, cuando un curandero va a morir, Dikúswa les avisa desapareciendo o dividiéndose en dos.

Es tan poderoso que solo los curanderos más poderosos se atreven a usar a Dikúswa, el resto usa a sòrkuswa. Aunque todas se comunican con Sibú y los curanderos en un lenguaje sagrado, privado, desconocido para el profano" (Stone, p. 137).


Uno de los cantos para combatir las enfermedades se canta sobre Dikúswa; se usa para saber si el paciente va a vivir o morir. Stone recoge dos versiones (1), y proporciona la siguiente traducción libre:

“Al principio era un pájaro, y Sibú lo mandó a llamar cuando se sintió enfermo y le preguntó si él iba a vivir o a morir. Dikúswa contestó que sólo estaba fingiendo pues él nunca moriría. Sibú quedó tan complacido con la respuesta que nos dejó a Dikúswa convertido en piedra para que la usaran los curanderos cuando estuvieran en ejercicio de sus funciones” (Stone, p. 155).

Finalmente, "la palabra Dikúswa también se usa para denominar a uno de los cuatro clanes que Sibú designó para que de ellos salieran los Kòkama, médicos considerados peligrosos debido a su capacidad de, no solo curar, sino también de invocar a los espíritus de las enfermedades para hacer daño a alguien" (Jara, pp. 48, 109).


Para terminar, a través de la crónica histórica de José Luis Coto Conde sobre los tribunales coloniales, se puede concluir que estas creencias ya estaban profundamente arraigadas en la psique costarricense desde hace al menos 250 años, ya que entre los años 1775 y 1777, se siguió en Cartago una causa por brujería contra María Francisca "Portuguesa" y Petronila Quesada, en la cual el cuyeo figuró como una prueba central de maleficio. Según el expediente, a las acusadas se les atribuía la enfermedad de un joven galán de la época mediante el uso de "muñecos con alfileres, polvo de cuyeo o de murciélago" y piedras mágicas.

El caso resulta revelador no solo por documentar la antigüedad del uso del ave en la hechicería, sino por la mención de que Petronila era capaz de comunicarse con el animal: "se decía que una noche... había hablado con un pájaro nocturno, y que el avechucho le había avisado del peligro que corría de ser sorprendida" (Coto-Conde, p. 39). 

Aunque el Licenciado Don Enrique de Águila terminó por absolver a las mujeres tras argumentar que las dolencias del supuesto hechizado eran efectos naturales de su vida libertina, y no de "polvos de ave", el juicio dejó constancia de que, ya en la Cartago del siglo XVIII, el cuyeo era considerado un mensajero sobrenatural y una herramienta poderosa para "ligar a los hombres" (Coto-Conde, 1957).



Notas


1] Traducción literal de ambas versiones:


a)    Dikúswa

"ę́tsą́ KųLę́, i-tsúk. sibu-tə dikúswa patkęmį ę́tsą́ kųLé̟ i-tsúk buLáme-tą, sibu-tə dikúswa ichake “ǯu-ruə́wami?”

dikúswa-tə ių́té, “ké bu-ruə́kua. be-ęə emę. ké be-ruə́kwą, šųtę”. é-kuęgį sibu-tə dikúswa meąt-sé buąúnmeLe.


Traducción

Curarcantar* por primera vez. Sibú mandó a dikúswa a curarcantar por primera vez. En la mañana siguiente, Sibú preguntó a dikúswa, “¿Moriré?”

dikúswa le contestó, “Tú no morirás. Tú te haces el enfermo. Tú no morirás jamás”. Por eso Sibú dejó a dikúswa para curarnos" (Stone p. 177).


b)    šipə

"ę́ tsą́ KųLę́itsúk. etą sibu kirínawa. étą sibutə šipə kié ébauaųk męLę. étą sibutə šipə patkęmį. ę́ tsą́ KųLę́itsúk.

šipə mią i-tsą́ KųLę́itsúk. étą i-mią tsək. emę kéwą iujchenę, tə i-ruə́wami. buLáme-tą sibutə ichake i-ątə, “¿ǯə-ruə́wąmi?”

šipə ių́té, “tə́ bu-ruə́wąmi”. ę́ kuęgį sibutə šipə jkə́ tuwą i-wəbLar ką́chək


Traducción

Curarcantar por primera vez, entonces Sibú enfermó. Entonces Sibú mandó a llamar al cuyeo a curarlo a él. Entonces Sibú mando a cuyeo a curarcantarle por primera vez.

El cuyeo fue primero a curarcantar. Entonces fue a cantar. Sólo, no sabía si moriría. En la mañana del día siguiente Sibú le preguntó, “¿Yo moriré?”

El cuyeo le contestó, “Sí morirás”. Por eso Sibú apretó la boca del cuyeo por mentiroso" (Stone, p. 176).


*el término "KųLę́itsúk" significa: curar mediante piedras adivinatorias y cantos sagrados; he decidido traducirlo como "curarcantar"


2] Pueden escuchar el canto del cuyeo en el siguiente enlace: https://macaulaylibrary.org/asset/272721711#_ga=2.111940676.1571392199.1603165542-1187739782.1594695619 



Fuentes:

- Acuña, H. (6 de setiembre de 2020). Creencias ticas [Canción]. SoundCloud. https://soundcloud.com/soymaicero/creencias-ticas 

- Alfaro-Gonzáles, A. (12 de julio de 1904). El nido de las aves. Páginas ilustradas, Vol. 1, N° 26. Recuperado de: https://www.sinabi.go.cr/ver/biblioteca%20digital/revistas/paginasilustradas/paginasilustradas1904/01x-Ano%201%20-%20n.%2026.pdf 

- Alfaro-Solórzano, G. (2014). Agricultura güetar, 1 ed. Cartago, Costa Rica: Editorial Tecnológica de Costa Rica.

- Brenes-Marín, M., y Zapparoli-Zecca, M. (1991). ¡De que vuelan, vuelan...!: un análisis de la magia y la brujería en Costa Rica, 1 ed. San José, Costa Rica: Editorial Costa Rica.

- Cherrie, K., G. (Octubre, 1892). A Preliminary List of the Birds of San José, Costa Rica (Concluded). The Auk, Vol. 9, N° 4, pp. 322-329. Recuperado de: https://www.jstor.org/stable/4067707?seq=3

- Coto-Conde, J. L. (1957). Eran otros tiempos (1.ª ed.). San José, Costa Rica: Imprenta Nacional.

- Fernández et al. (2005). Conocimiento indígena sobre las aves de Talamanca. Recuperado de: https://repositorio.catie.ac.cr/handle/11554/904

- Jara-Murillo, C.V. (2018). Diccionario de Mitología Bribri, 1 ed. San José, Costa Rica: EUCR. [Versión digital]. En: https://www.lenguabribri.com/diccionario-de-mitolog%C3%ADa-bribri

- Jobling, J. A. (2010). The Helm Dictionary of Scientific Bird Names. London: Christopher Helm. En: https://archive.org/details/Helm_Dictionary_of_Scientific_Bird_Names_by_James_A._Jobling/page/n89/mode/2up

- Mora, F. (18 de diciembre de 1956). El polvo de corazón de cuyeo. La Prensa Libre, 8. https://www.sinabi.go.cr/ver/biblioteca%20digital/periodicos/la%20prensa%20libre/la%20prensa%20libre%201956/La%20Prensa%20Libre_18%20dic%201956_Parte2.pdf 

- Ramírez, D. (20 de octubre de 2020). ¿Un ave que pierde a las personas? Mr Birding. Recuperado de: https://mrbirdingguide.school.blog/2020/10/20/un-ave-que-pierde-a-las-personas/

- Stone, Z., D. (1993). Las tribus talamanqueñas de Costa Rica, 1. ed. San José, Costa Rica: Comisión Costarricense V Centenario del Descubrimiento de América.

- Zeledón, A. (12 de enero de 2017). Un ave experta en ocultarse. El jornal. Recuperado de: https://eljornalcr.com/un-ave-experta-en-ocultarse/

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