Expedición al cerro Chirripó (1953)



3.779 MTS. ALTURA DEL CERRO CHIRRIPÓ GRANDE LA GRAN MASA GRANÍTICA DEL SUR DEL PAÍS

Por espacio de trece días, pasando toda clase de privaciones y viviendo las más diversas emociones, la Comisión del Ministerio de Agricultura encabezada por el Prof. Alfonso Segura, traspasó la gran cordillera de Talamanca, del Atlántico al Pacífico. Es Haki la población más lejana que tiene el país hacia las cumbres desoladas del Cerro de Chirripó, que lo integran tres grandes elevaciones entre las cuales se halla una inmensa laguna de más de cien manzanas de extensión.

Segura Paguaga narra a LA PRENSA LIBRE el encanto majestuoso de las tierras del sur, donde halló finos mármoles y fósiles, al mismo tiempo que visitó el Sanatorio natural que tienen los indios a cuatro jornadas de Chirripó, en el extraño "Dedjé-Batá". — Un reportaje sensacional sobre la excursión científica más importante realizada últimamente en el país.


Mediodía. Estamos conversando con el profesor don Alfonso Segura Paguaga, jefe de la expedición que envió el Ministerio de Agricultura a escalar las cumbres del cerro de Chirripó Grande.




TRES DÍAS CRUZANDO EL ESPINAZO DE LA CORDILLERA DE TALAMANCA

—Por espacio de trece días nos ocupamos en la realización de nuestro plan de escalar las cumbres de la montaña más alta de Costa Rica. El jueves pasado —hace ocho días— Mario Madrigal y el Ing. Eliécer Castro, regresaban de la población de Haki, a 2.300 metros sobre el nivel del mar. Haki es la sustentación del cerro. Y el cerro —o la cadena de cerros— es un inmenso paquidermo de granito. Es la población indígena más avanzada en el camino hacia el Chirripó.


DE HAKI AL VALLE DEL DEDJE-BATA

Haki no es una ranchería. Son palenques situados a distancias desiguales, de varias millas entre uno y otro. Hay dos formas de palenques: el de forma cónica en su remate y el que en su base es redondo y en su parte superior casi cuadrado, con sus "tabancos" y sus "cujas".

Las gentes que viven en ellos cultivan la tierra y cazan. Esa es zona donde abundan las "pajuilas", los cabros, venados y otros animales. Pero es preferente el hogar de los tigres. Las inmensas montañas de cedros y de otras maderas constituyen una inmensa riqueza inexplotada. A manera de calveras en mitad de la selva, se hallan los sitios en donde están los ranchos. Alrededor de éstos hay pequeños cultivos de café y cacao. El maicillo. Un maíz resistente a muchas enfermedades, se da prodigiosamente. La alimentación la constituyen en esa zona el maíz, los ayotes y chiverres. El café lo usan los indios moliéndolo en "metates". Ponen a hervir el agua y luego ponen el café tomándolo "apagado", sin dulce de ninguna especie. Tampoco usan la sal en su dieta.

El hogar —el clásico hogar en torno al cual se formula la gesta familiar—, se mantiene encendido todo el tiempo. Lo constituyen tres grandes troncos colocados en forma que indican un ángulo, en cuya incidencia está el fuego. No usan piedras. Repito: con los troncos se hace lo que aquí conocemos por "tinamaste". No trabajan el barro ni la piedra. Cazan y cultivan la tierra. Pescan también. La pesca es abundosa y rica.

Y ahora, digamos algo de nuestro viaje al valle de las Aguas Calientes. Muy de madrugada el jueves 5 de marzo salimos de Haki. Todavía dominaban las sombras. A las 5 de la mañana íbamos sobre el inmenso manto de rocas camino a "Dedjé-Batá", es decir, a las fuentes de agua salada y caliente. Inmensas piedras. Rocas de cuatro manzanas por lo menos, menudean en el camino. Es un granito admirable. A veces se hallan otras toscas.


MARMOLES Y FOSILES

Como es bien sabido, mi afición por el estudio de la pre-historia lítica de nuestro país arranca de mucho tiempo atrás. Pero una de las satisfacciones más hondas que he encontrado a través de mi ya largo historial de trabajo investigatorio ha sido la que experimenté al encontrar grandes cantidades de fósiles. Conchas en cantidad en los lechos de las quebradas, sobre silicatos de fina porosidad. También encontré mármol en nada inferiores a los notables de la Italia feliz. (Y el profesor Segura pone, ante los ojos asombrados del cronista fósiles y mármoles magníficos, una riqueza hasta ahora ignorada de todos los q’ creemos q’ Costa Rica es la Meseta Central).


SUK-SIYETE

De Haki pasamos a la finca "Dicari" (Camote) a 2.600 metros (sobre el nivel del mar). Allí ya está el viajero en pleno macizo del Chirripó. Es la estribación oriental. Allí se hallan muchos pequeñas fuentes que van a engrosar el caudal del río Chirripó que a esa altura es ya caudaloso, formando multitud de cascadas. Aprovechamos las primeras horas del día para avanzar. En esas zonas sólo se puede caminar desde el alba hasta las 10 de la mañana, porque a esta hora comienza una niebla tremenda a llenar todo el ambiente. Avanza por los gigantescos cañones del río Chirripó y va posesionándose en la altura hasta envolverla por entero. La visibilidad entonces es cero. A dos metros no se distingue nada. No hay caminos. Casi ni trillos, como no sean los de las dantas.

La jornada se realiza en medio de circunstancias premiosas. La ascensión nunca es menor de angulaciones de 26 grados. Se avanza sobre las rocas. Una que otra raíz presta sostén. Es tierra inhóspita. Roca dura. Tremendamente dura, como que es granítica. El indio que nos guía en un determinado momento, a la orilla de una quebrada, nos dice: "Hasta aquí". O por lo menos, esto es lo que comprendemos. Se detiene. Nos detenemos también nosotros, jadeantes, extrañados. Estamos en "Sud-Siyeté". Y ese término quiere decir "Cerca del Cerro". Estamos a 2.700 metros. Temperatura: 11 grados. Hora 11 de la mañana. Es una naciente precisa. Tomamos agua. Esta brota de entre las rocas. De allí arranca nuestra próxima jornada. Pero antes, digamos algo más.


LA LEYENDA DE LA MUERTE

Nuestro guía, que habla siempre en infinitivo no usa las preposiciones y las pocas palabras que nos dice están recargadas de íes, nos expresa que de allí no se puede pasar. ¿Por qué?, le preguntamos. El entonces nos cuenta que si los indios avanzan, mueren y si nosotros avanzamos, seremos nosotros quienes moriremos. Cuando los indios llegan a Suk-Siyeté, ven venir desde la altura una gasa como algodón flotante que los mata. Por eso no quiere seguir acompañándonos y nos reconviene de que no nos expongamos. Nosotros hacemos allí una escala. Es la necesaria escala en vista de la hora que no nos permite seguir por entre aquellas nubadas cumbres desoladas.


DEDJE-BATA, UN SANATORIO NATURAL

A otra jornada nos hallamos en "Dedje-Batá", es decir, las fuentes de agua salada. Una inmensa roca de varias manzanas de extensión deja enormes intersticios en su base, donde se hallan aguas sulfurosas y salinas. Son aguas termales y en las grutas naturales que forman las rocas, se refugian los indios. Desde tiempo inmemorial allí se llegan los indios para curarse de sus dolencias. Usan esas aguas en forma de baños y también tomándola. Los resultados curativos son admirables, según nos dicen. Para ellos Dedje-Batá es el Vichí talamanqueño.


LA VEGETACION ENANA Y ALPINA

A medida que se avanza sobre la cordillera, va desapareciendo la inmensa vegetación tropical y se da en breve término de dos jornadas con inmensas extensiones cubiertas por líquenes blancos y rosados y lanas hasta de dos metros de espesor que forman inmensas alfombras preciosas. Los musgos crecen desmesuradamente. Nadie los quita. Por siglos han ido acumulándose allí, revistiendo, como lo quería Ruskin, ese inmenso corpachón de cerro, tumba de quién sabe que arcaicas civilizaciones.


LAS GRANDES ALTURAS: 3770 METROS

Realmente el macizo de Chirripó, que se extiende desde las cercanías de Moravia de Turrialba hasta Panamá, es una continuidad de cerros. Los tres más altos fueron escalados por nosotros. El segundo de este tríptico alcanza: 3779 metros, según nuestro altímetro.

A ambas vertientes se hallan enormes extensiones de tierras aptas para multitud de cultivos. Yo diría que el porvenir de Costa Rica está a ambos lados del Chirripó. A las grandes alturas suceden altiplanicies promisoras.


UNA LAGUNA DE MAS DE CIEN MANZANAS

Encontramos enclavada entre los inmensos cerros una gran laguna de más de cien manzanas, según cálculo.


DON JOSE ELIZONDO

Entramos, como ya dije, por Moravia, en el cantón de Turrialba. Salimos por Rivas, en Pérez Zeledón. En la vertiente occidental del Chirripó comienza a florecer una nueva cultura. Es la influencia de las gentes de la meseta. De los "Cartagos". Uno de ellos es José Elizondo, un bragado luchador que tiene una hermosa finca ganadera en Herradura.


UN SITIO QUE NO ESTA EN EL MAPA

Herradura no está en el mapa. Le ocurre como los trece grandes afluentes del Chirripó en su parte superior. Son magníficos y grandes ríos. En adelante deberían tomarse en cuenta. Lo mismo digo de Herradura. Esa finca es ya toda una hermosa población. Allí se está estructurando una fuerte agricultura y una promisora ganadería. Don José Elizondo, un doteño de los del mejor linaje, ha sido el promotor de ese verdadero paraíso. Más acá florecen otras tierras: Canaán, Rivas... Ya todas éstas son tierras del cantón de Pérez Zeledón. No podría terminar estas notas, sin agradecer al personal de la finca de don Fernando Alvarado, al "sukia" que nos ayudó en nuestra marcha hacia la cumbre del Chirripó y a don José Elizondo, las atenciones dispensadas. Ellos contribuyeron a hacer posible lo que creí que era imposible: escalar ese macizo, la cumbre más alta del país.


Fuente: Segura Paguaga, A. (12 de marzo de 1953). 3.779 mts. altura del cerro Chirripó Grande: La gran masa granítica del sur del país. La Prensa Libre, pp. 1, 15. https://www.sinabi.go.cr/bibliotecadigital/periodicos/laprensalibre/laprensalibre1953.aspx

Comments

Popular posts from this blog

La dama de negro y la dama de blanco del Cementerio Obrero

Los Alàrbulu

La Yarca