Chario Fuentes


Foto: Sandí Varela, C. (10 de febrero de 2025). José María Fuentes Sequeira (Chario Fuentes) [Fotografía]. Facebook. Chario Fuentes


José María Fuentes Sequeira, conocido popularmente como "Chario" Fuentes (1913-1960), fue uno de los más emblemáticos sabaneros. Se crió y formó en la Hacienda El Tempisque, propiedad de la familia Sobrado, y allí su vida transcurrió estrechamente vinculada a las faenas del campo (Sandí Varela, 2025). En esta propiedad escaló posiciones gracias a su dedicación, llegando a ser mandador de campo y, posteriormente, administrador, lugar donde se le apreciaba profundamente por su honradez, buen comportamiento y por cumplir siempre con su deber (Cañas Ruiz, 1960a).

Como persona, Fuentes fue un hombre responsable, fiel servidor y de una seriedad respetable (Cañas Ruiz, 1960a). Personificó la identidad del trabajador rural de la época; un hombre de pies descalzos que vestía pantalones tipo balón para no mostrarlos, cuya sencillez contrastaba con una destreza técnica excepcional (Sandí Varela, 2025). Su vida estaba marcada por el rigor de la hacienda, iniciando la jornada a las dos de la mañana para prepararse para la vaqueada tras un desayuno de café, gallo pinto y tortilla payaste (Cañas Ruiz, 1959). Por su trabajo se le recuerda como un sabanero intachable que siempre se jugó la vida con los brutos cimarrones que pueblan la bajura, convirtiéndose además en un mentor y formador de nuevas generaciones de sabaneros (Cañas Ruiz, 1960a; Sandí Varela, 2025).

Su pericia con la manila de cabuya de media pulgada y trece varas de largo era legendaria. Una de sus hazañas más recordadas consistía en abrir la gaza al máximo, como si fuera una vaqueta agarrada con ambas manos; se enfrentaba al toro a pie y, justo cuando el animal lo embestía, lo lazaba directamente en los cachos (Sandí Varela, 2025). Esta valentía le otorgó junto a su compañero Inocente "Chente" Angulo, un rol protagónico como miembro de la Comisión de Festejos Cívicos y mandador de plaza en las fiestas de Liberia. En el ruedo, Chario no solo impartía órdenes, sino que también montaba, toreaba y prestaba auxilio inmediato a cualquier montador en peligro, demostrando la agilidad de un verdadero mozo campesino (Cañas Ruiz, 1959; 1960a); sus destrezas trascendieron los límites de la provincia de Guanacaste y alcanzaron fama en San José (Sandí Varela, 2025).

Más allá de las faenas ganaderas, en sus épocas de mozo se desempeñó como deportista, ocupando el puesto de portero en el equipo de fútbol de la hacienda, posición que defendió con orgullo (Cañas Ruiz, 1960a). Tras su inesperado fallecimiento en Paso Tempisque en 1960, su figura fue inmortalizada por el músico y escritor Mario Cañas Ruiz, quien transformó su biografía en una pieza de etnomúsica narrativa que captura la esencia del paisaje pampero (Cañas Ruiz, 1960b).

La estructura de la canción dedicada a su memoria funciona como un ciclo narrativo y simbólico de la vida en la bajura. La obra inicia con el sonido de las "cochas" y un solo de redoblante que simula el estruendo del arreo de ganado bajo las órdenes de Fuentes (Cañas Ruiz, 1960b). Posteriormente, la pieza transita hacia un dúo de trompetas en aire de danza, segmento que representa el descanso del sabanero, su romanticismo y la fraternidad de los hombres de campo al caer la tarde. Finalmente, la composición cierra con un aire de punto movido, el ritmo más representativo de Guanacaste, que celebra sus hazañas en las barreras de toros y asegura que el nombre de Chario Fuentes permanezca grabado en las páginas de oro de la historia cultural liberiana (Cañas Ruiz, 1960b; 1963).



Referencias:

Cañas Ruiz, M. (1 de febrero de 1959). Cosas de mi Liberia: Chente Angulo y Chario Fuentes. Diario de Costa Rica, p. 29. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/diario%20de%20costa%20rica/diario%20de%20costa%20rica%201959/ba-Diario%20de%20Costa%20Rica_1%20feb_1959.pdf 


Cañas Ruiz, M. (1960a, 3 de junio). Chario Fuentes: Ha muerto un sabanero. La República, 14. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/la%20republica/la%20republica%201960/La%20Republica_3%20jun%201960.pdf

Cañas Ruiz, M. (1960b, 24 de julio). "Chario" Fuentes: Descripción y dedicación literaria de la composición musical escrita por su mismo autor. Diario de Costa Rica, 22. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/diario%20de%20costa%20rica/diario%20de%20costa%20rica%201960/gs-Diario%20de%20Costa%20Rica_24%20jul_1960.pdf

Cañas Ruiz, M. (1963, 25 de julio). Chario Fuentes. La República, 28. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/la%20republica/la%20republica%201963/La%20Republica_%2025_2%20%20jul%201963.pdf

Sandí Varela, C. (2025, 10 de febrero). José María Fuentes Sequeira (Chario Fuentes) [Post de Facebook]. Facebook. https://www.facebook.com/cesar.sandi.9/posts/pfbid0dFhJh5pKrJkqkEFtajKEQEBVEgRRJP5rUFLd76irHbWdqSandAq4QhhVGSPmLKbDl?__cft__[0]=AZZIFrd5eKi5XFF84nU12XQi7r-GreJcJ6FgMWJiUlG4UhARQRoNJsiPkcMdguYoXb_Bj5fjHlyZVraOCjhJVvGfI-s8FnXInxsrrnag0fFqXbOqQNqrfSuAn9KU7gjDQJbvjRnNIpLbfd6Jiq6pwHo676uHYNNHulZlZUEDERfCfQ&__tn__=%2CO%2CP-R



Textos originales:


Cosas de mi Liberia:—
CHENTE ANGULO Y CHARIO FUENTES

 Chente Angulo, montando cara para atrás, a como saben hacerlo los verdaderos sabaneros guanacastecos.— Otros le jalan el rabo al animal, a la usanza típica por estas tierras.— Abajo, Chario Fuentes, montando un bravo toro.—


NOTA:

El siguiente artículo, de sabor criollo, de un regionalismo sin límites e impregnado de un fuerte olor a Pampa Guanacasteca, es salido de la pluma inquieta y sabrosa del popular Mario Cañas Ruiz, oriundo de Liberia. Lo escribe como un homenaje al sabanero guanacasteco, en las personas de los genuinos sabaneros Inocente Angulo Reyes y José María Fuentes. Cañas Ruiz es también compositor, y su música alegre es de todos conocida. L. V. M.


El viejo reloj, que cuelga en el centro del zaguán sillero, ha despertado a todo el personal de la Hacienda marcando las dos de la madrugada. Sabanero, mandadores, cocineras y demás habitantes de la vieja casona, un poco perezosos, abandonando sus cobijas se disponen a prepararse para el trajín. Es la vaqueada y el trabajo es recio. De haciendas cercanas han llegado peones y cocineras a formar parte de los quehaceres.

En la cocina ya el fuego comienza a chisporrotear en las fogoneras; y las cocineras, guapas morenas campesinas, van quebrando el maíz en la piedra que, entre palmada y palmada se trasformará en tortilla para ir luego al comal y acompañar así el café que no tardará en ser chorreado. Los tasajos de carne se ahuman colgados de los bejucos; esta carne es de la res que desde hace tres días el patrón autorizó para su destace. En el patio entre piedras, un par de ollas de barro conteniendo el conbajo para toda la peonada, llevan fuego.

Allá en el corral a la débil luz de los luceros, entre aperos y bestias hay preparativos para un trajín. De una rama de guanacaste, que da al centro del corral, cuelga el zopilote en estado de descomposición, ya que hace tres días fue muerto, puesto como castigo para todo aquél que no cumpla las órdenes impartidas. Hace frío; ese frío del amanecer que ya anuncia el nuevo día. Oyese allá, junto a la arboleda que rodea al río, el lamento de los congos punzados por el frío. Allá tras un recodo del camino, la canción doliente de alguno que canta su pena y que, al compás de ésta, se va la brisa helada del llano tras el lento quejido de las ruedas de una carreta lechera que se aleja por la plazuela.

Lejos, tras el cerro vecino, no tarda en acostarse la Cruz del Surá y tras la burra de monte que rodea la llanura pronto desaparecerá el arado. La sabana duerme silenciosa bajo el pálido titilar de las estrellas trasnochadoras; esta misma sabana pronto tomará vida, animación. En la cercana plazuela la jauría bullanguera se confunde con el aullar de los coyotes; son los perros hacenderos. Hay una tenue brisa que llega del cercano bosque, trayendo entre sus pliegues un dulce mensaje de fe para todos los creyentes. Una orden es dada y de la cocina llaman a la merienda, el desayuno, café caliente con tortilla payaste, gallo pinto y cuajada.

Chente Angulo y Chario Fuentes dos buenos mandadores de campo, sabaneros intachables, en los cuales el patrón ha depositado toda su confianza, hombres que saben compartir sus valentías con la ruda y fiera naturaleza; se disponen a la aventura, al peligro, a la audacia. Ellos van al frente de la peonada y con ella a jugarse la vida en lucha constante con los fieros cimarrones que pueblan el sitio. El chirrido de los portones y el ladrido de los perros anuncian la partida a la lucha tenaz y sin límites. Todos se lanzan, llevando a flor de labio aquella sonrisa única con que suelen desafiar la muerte los bravos sabaneros guanacastecos.

Y así, después de un grosero y fastidioso trajín, regresan a la Hacienda, al caer de una tarde esculpida de arreboles sugerosos; cansados y borrachos de sol y fatiga, pero con la dicha de haber dado cumplimiento a su deber. Los días pasan en la Hacienda en la que suelen pasar su vida estos hombres de alma sencilla. Pero un día del año corren los comentarios de las fiestas cívicas en Liberia; y estos muchachos, para los cuales la vida es un poema de dulces floraciones, se preparan para marchar a su adorada ciudad natal, Liberia: o bien arreando un lote de ganado cedido por sus patrones para las fiestas. Allí, la Comisión de Festejos Cívicos, los tiene nombrados como miembros de la misma y mandadores de plaza. Y éstos, responsables a su deber, saben dar cumplimiento en su seriedad de hombres respetables. Ya en la plaza de toros imparten órdenes que son cumplidas en el acto por sus ayudantes; prestan ayuda a los montadores, arreglan los toros, y si es posible también montan y torean: en esto saben lucirse, rindiendo homenaje de fidelidad en nuestra tradición, jugándose la vida en los cuernos de los fieros animales.

Esos son Chente Angulo y Chario Fuentes; bravos sabaneros, buenos y muy populares muchachos, estimados y apreciados por todo nuestro ambiente liberiano; además, son amigos de verdad. Por eso hoy, al acercarse las fiestas cívicas de Liberia, rindo estos párrafos como un caluroso homenaje de cariño y simpatía a estos intrépidos sabaneros, los cuales serán en estas fiestas de la Ciudad Blanca, al igual que siempre lo han sido en épocas pasadas, la defensa de todo aquel que, en la corrida de toros, se encuentre en peligro. Hombres del llano, del campo, venturosos de mis queridas pampas guanacastecas.

Liberia, enero 1959. Mario Cañas Ruiz


Referencia: Cañas Ruiz, M. (1 de febrero de 1959). Cosas de mi Liberia: Chente Angulo y Chario Fuentes. Diario de Costa Rica, p. 29. https://www.sinabi.go.cr/biblioteca%20digital/periodicos/diario%20de%20costa%20rica/diario%20de%20costa%20rica%201959/ba-Diario%20de%20Costa%20Rica_1%20feb_1959.pdf


HA MUERTO UN SABANERO

Chario Fuentes, mostrando su valor como campista monta un toro, hermoso y lleno de vida, en una competencia de resistencia y nervio. 

Chario, buen sabanero, siempre resultaba vencedor en la lid.


CHARIO FUENTES

Escribe: Mario Cañas Ruiz

La melodiosa sinfonía de las aves anuncia en toda la pampa la llegada de un nuevo día. Allá tras la Burra de Monte que rodea la llanura, en busca de sus cavernas huyeron las sombras de la noche. Los lamentos de los congos acosados por el frío en los espabelares, ponen una nota sentimental en cada cosa. Las garzas con su sedoso vuelo, cruzan las aguas cristalinas del majestuoso río Tempisque, en busca de sus hijuelos.

Era un amanecer hermoso y lleno de alegría, amanecer de verano adornado de cantares y de ritmos. En la hacienda El Tempisque todo el personal está en pié de trajín, pues ese día Don Chale, el patrón, había ordenado a Chario Fuentes, mandador de campo, y fiel servidor, hombre responsable y de seriedad respetable, fueran con sus sabaneros al sitio de la isleta a parar un ganado para llevarlo a la feria de Alajuela. En el corral cada sabanero ensilla su caballo listos a cumplir aquella misión. Y fue cumplido todo lo ordenado por su patrón. Ya en la tarde, cuando el sol tiñe de oro los montes y los llanos, al son de sus alegres gritos entró al corral el ganado.

Así, pasaba su vida este famoso hombre del campo, este viejo mandador y últimamente administrador de la Hacienda de El Tempisque, donde se le apreciaba por su honradez y buen comportamiento, siempre cumpliendo con su deber. En aquellas épocas de mozo, este sabanero se volvió deportista, la hacienda hizo su equipo de foot-ball y Chario defendió con orgullo y honor la portería.

Pero una mañana de invierno, en el pueblecito del Paso Tempisque, la muerte inesperadamente clavó sus garras en aquel famoso campista. La noticia corrió por todos los llanos, por todos los pueblos, llegó a la hacienda y fue como un grito de dolor en cada corazón. Por esto; hoy al dedicar estos párrafos a la memoria de Chario Fuentes, de aquel sabanero de botas y descalzo que siempre se jugó la vida con los brutos cimarrones que pueblan la bajura. De aquel verdadero hombre del campo, sencillo y buen amigo, que en las fiestas bravas de los pueblos guanacastecos; se le veía demostrar su agilidad de un verdadero mozo campesino.

Por eso cuando Liberia se encuentra de fiesta y de gala y en las tardes de toros anuncia la banda liberiana con sus alegres parranderas la salida del primer toro, allí el recuerdo de Chario Fuentes llegará a nuestras memorias y en algún minuto de silencio que guarde nuestro corazón, dejemos escapar una oración por el descanso eterno de aquel buen amigo, que en vida llamamos cariñosamente CHARIO FUENTES.

Mario Cañas Ruiz

Liberia, 31 de Mayo de 1960






Referencia: Cañas Ruiz, M. (1960, 3 de junio). Chario Fuentes: Ha muerto un sabanero. La República, p. 14. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/la%20republica/la%20republica%201960/La%20Republica_3%20jun%201960.pdf



"CHARIO" FUENTES

Descripción y dedicación literaria de la composición musical escrita por su mismo autor.

Es un día de trabajo de campo en un sitio perteneciente a la Hacienda del Tempisque, propiedad de Don Chale Guillén donde se desarrolla esta mi composición.

Oyénse en la lejanía del llano las COCHAS (congas) con que acostumbran los sabaneros llamar el ganado que vaga por la inmensa bajura bañada de sol y tragedia. Ya formado el rodeo el Mandador que es CHARIO FUENTES ordena el arreo escuchándose el tremendo tropel del ganado al entrar al corral (redoblante solo). Una vez terminada la recia faena en el descanso y al caer de la tarde teñida de arreboles cuando las garzas perezosas y borrachas de pampas celajes abandonan las lagunas y huyen de la noche. Se escucha una dulce y sentimental canción de dos sabaneros que quizás a esas horas les llega a invadir el recuerdo de alguna aventura amorosa de sus vidas.

(Dúo de trompetas en aire de danza) contestando todos a coro la misma canción, formando de acto seguido una alegre fiesta entre estos hombres de alma sencilla y romántica. (Aire de punto movido) finalizando así esta mi humilde composición la cual va dedicada a la memoria de aquel famoso sabanero que al morir tantos recuerdos dejó en las fiestas guanacastecas por un valor y coraje en sus proezas de nombre CHARIO FUENTES que como una historia quedará grabado en las páginas del libro de oro de esta mi tierra guanacasteca.


MARIO CAÑAS RUIZ

Referencia: Cañas Ruiz, M. (1960, 24 de julio). "Chario" Fuentes: Descripción y dedicación literaria de la composición musical escrita por su mismo autor. Diario de Costa Rica, p. 22. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/diario%20de%20costa%20rica/diario%20de%20costa%20rica%201960/gs-Diario%20de%20Costa%20Rica_24%20jul_1960.pdf


CHARIO FUENTES

(Como un elogio al buen Sabanero de mis pampas Guanacastecas dedico esta canción Aire Guanacasteco. Letra y Música de Mario Cañas Ruiz).


Tras la Plazuela viene asomando,

la madrugada

cantan los gallos, huye la garza.

En los corrales, los sabaneros

allá en la Hacienda,

ensillan bestias,

van a vaquear...

El Mandador es Chario Fuentes,

buen sabanero,

hombre de campo, macho en su oficio.

En el Tempisque fue el sabanero

más respetado;

fiero coraje;

historia y fama...


Cuando en las tardes

Liberia celebre sus bravas corridas;

de los Bramaderos, larguen los toros;

la Banda festeja la hazaña grandiosa

de algún sabanero,

deje la emoción,

alegría y grandeza

en nuestro corazón...


Será recordado,

esa tarde de fiesta a Chario Fuentes

aquel sabanero

de hazañas gloriosas,

que fue popular, compañero y amigo

y de fama en su oficio.

Y a su memoria, como una historia va mi canción.


Mario Cañas Ruiz Liberia Julio 63.

Referencia: Cañas Ruiz, M. (1963, 25 de julio). Chario Fuentes. La República, p. 28. https://www.sinabi.go.cr/ver//biblioteca%20digital/periodicos/la%20republica/la%20republica%201963/La%20Republica_%2025_2%20%20jul%201963.pdf


Chario Fuentes, JOSÉ MARÍA FUENTES SEQUEIRA, (nació en el 1913 y falleció en Paso Tempisque, en el año 1960). 

Se crió y se formó en hacienda “El Tempisque” de la familia Sobrado, llegó a ser mandador de campo, hombre muy diestro en el trabajo con el ganado, formador de sabaneros, hombre de pies descalzos, de pantalones balón para no dejar ver sus pies descalzos. Fue mandador de plaza de las fiestas de Liberia, una de sus hazañas era usar manila cabuya de 1/2 pulgada y 13 varas de largo para lazar toros, abría la gaza al máximo, como si fuera una vaqueta agarrada con ambas manos, se enfrentaba al toro y cuando el toro lo envestía, lo lazaba en los cachos.

Sus destrezas trascendían de la provincia de Guanacaste y tenían fama en San José, la capital de Costa Rica.


Sandí Varela, C. (2025, 10 de febrero). José María Fuentes Sequeira (Chario Fuentes) [Post de Facebook]. Facebook. https://www.facebook.com/cesar.sandi.9/posts/pfbid0dFhJh5pKrJkqkEFtajKEQEBVEgRRJP5rUFLd76irHbWdqSandAq4QhhVGSPmLKbDl?__cft__[0]=AZZIFrd5eKi5XFF84nU12XQi7r-GreJcJ6FgMWJiUlG4UhARQRoNJsiPkcMdguYoXb_Bj5fjHlyZVraOCjhJVvGfI-s8FnXInxsrrnag0fFqXbOqQNqrfSuAn9KU7gjDQJbvjRnNIpLbfd6Jiq6pwHo676uHYNNHulZlZUEDERfCfQ&__tn__=%2CO%2CP-R


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