Décimas dedicadas al Dulce Nombre de Jesús implorando su ausilio para que cesen los estragos de la peste. J. N. G.


Las décimas.

Décimas dedicadas al Dulce Nombre de Jesús.

    Es una publicación de 1856 de cuyo autor únicamente conocemos sus iniciales, J. N. G. Consiste en una serie de oraciones y súplicas para que cesen los estragos de la peste, según anota el Lic. Jorge Enrique Guier «...la estructura de las décimas es simple, cada una de las quince estancias, como su nombre lo indica consta de diez versos octosílabos, de los cuales rima el primero con el cuarto y el quinto; el segundo con el tercero; el sexto con el séptimo y el último, y el último, y el octavo con el noveno. En ocasiones se pone a rimar "destroza" con "portentosa" y "preciosa", lo cual da cierto encanto costarricense al verso» («La Nación», 24-4-91. Pág. 15).
    El Lic. Guier muy gentilmente nos obsequió una copia de las Décimas las cuales reproducimos a continuación:



ACTO DE CONTRICIÓN.
Porque debes ser amado. 
Mi Jesús, que al alma quieres. 
Te amo, mi Dios, por quien eres 
Sobre todo lo criado: 
Pésame de haber pecado. 
Pésame mi REDENTOR; 
Creo en tí, mi dulce amor, 
Y espero en tí, de tal suerte, 
Que antes morir que ofenderte, 
Misericordia, Señor. Amén.
Se rezan tres Padres nuestros, 
tres Ave Marías y tres Gloria Pa-
tri, en honor de la Santísima Trinidad; 
y a la conclusión de cada décima, 
se rezarán una vez las mismas oraciones.


DÉCIMAS AL DULCE NOMBRE DE JESÚS
Centro de inmensa bondad; 
Dios eterno y soberano, 
El castigo de tu mano 
Lo sufre nuestra maldad. 
Señor, Señor, ten piedad: 
Aplaca el justo rigor; 
Te pedimos por tu amor, 
Por tu Pasión y tu muerte 
Compadezcas nuestra suerte 
De la peste en el horror.


Por tu santísimo nombre 
Misericordia Señor.


Lágrimas vierten los ojos;
Solo se escuchan gemidos:
Corazones afligidos 
Contemplan frios despojos.
Modera ¡oh Dios! tus enojos,
Calma del mal el furor,
Basta de luto y dolor, 
Cese el estrago espantoso:
Tu corazón amoroso
Nos dé consuelo y favor.


Por tu santísimo nombre...


Santísima Trinidad.
Padre, Hijo, Espíritu Santo, 
Cubridnos con vuestro manto, 
Perdonad nuestra maldad.
Esta peste desterrad 
Que nos llena de pavor:
El decreto asolador 
Yá sus efectos suspenda.
Vuestro poder nos defienda 
Del contagio destructor.


Por tu santísimo nombre...


Sangre de Cristo preciosa,
Medicina celestial;
Apárta lejos el mal
Que nuestro pueblo destroza,
La virtud tan poderosa
Que revela tu valor
Nos dé salud y vigor,
Y nos libre de la peste;
Que nó más lágrimas cueste.
Con sus estragos y horror.


Por tu santísimo nombre...


Por María Inmaculada, 
Nuestra grande intercesora, 
La peste desoladora, 
¡Oh Dios! quede aniquilada, 
La población, ya diezmada, 
Su fuerza pierde y valor 
¡Oh, Divino Redentor! 
Amparános amoroso, 
Y del soplo contagioso 
Libra esta casa en redor.


Por tu santísimo nombre...


Por el Patriarca José, 
De Nuestra Señora esposo, 
Nuestro Patron poderoso, 
A quien clamamos con fe, 
Dios Omnipotente haced 
Que el trueno con su fragor 
Dé pureza y esplendor 
A la atmósfera al instante, 
Y la peste en adelante 
Cese yá por tu favor.


Por tu santísimo nombre...


No desoigas, Dios piadoso, 
Nuestras súplicas y ruegos, 
Tú que das vista a los ciegos, 
Y pan al menesteroso. 
Eres Todo Poderoso, 
Eres benigno, Señor: 
Un rayo de tu esplendor 
Llegue a nosotros, y luego 
Habra salud y sociego: 
Lo esperamos por tu amor.


Por tu santísimo nombre...


¡Oh! los angélicos coros 
Canten himnos de alabanza, 
Que nuestra súplica alcanza 
De clemencia los tesoros, 
Tengan tregua nuestros lloros, 
Que el mal se sienta menor; 
Desaparezca el temor, 
Huya por siempre la peste, 
Porque el Médico celeste 
Nos concede su favor.


Por tu santísimo nombre...


Huya, Señor, que tu nombre 
Ahuyenta el mal de la tierra: 
Que no haya tampoco guerra, 
Ni terremoto que asombre. 
Piedad, piedad para el hombre; 
Piedad para el labrador, 
Que derrama su sudor 
Para cojer el sustento: 
Que no la plaga su aliento 
Aniquile en su labor.


Por tu santísimo nombre...


Todos tus hijos nacimos, 
Tomos somos acredores 
A tus inmensos favores: 
Por tí redimidos fuimos. 
Si atribulados nos vimos 
Clamamos a tí, Señor; 
Hoy la peste con furor 
Haciendo estragos está; 
Haz, Señor, que cese ya, 
Pues eres buen protector.


Por tu santísimo nombre...


¡Dulce Madre de Mercedes, 
Virgen llena de piedades! 
En nuestras necesidades 
Socórrenos, pues que puedes: 
Defiéndenos de las redes 
Del enemigo traidor: 
Danos amparo y favor 
Por tu Hijo Sacramentado: 
De la peste y del pecado 
Librandonos con amor.


Por tu santísimo nombre...


¡Oh Dios de eterna bondad, 
Padre amoroso y paciente! 
Danos fé viva y ardiente, 
Y una ejemplar caridad. 
Que cese la mortandad, 
Pues sois de la vida autor: 
Que calme nuestro temor, 
Que vuelva ya la confianza, 
Pues nuestra firme esperanza 
Está en nuestro Salvador.


Por tu santísimo nombre...


En los cielos y en la tierra 
Y en todo lugar estas; 
Todos los bienes nos das 
Que tu Omnipotencia encierra, 
¡Oh Dios! la peste destierra, 
Pues eres nuestro Pastor, 
Y tu rebaño, Señor, 
El fiero lobo devora; 
Tu amparo y socorro implora 
Con humildad y fervor.


Por tu santísimo nombre...


Por tu gloriosa Ascension
Despues de resucitado 
¡Oh Jesus Sacramentado! 
Suspende tu correccion; 
Ya con sano corazon, 
Y con cristiano pudor 
Se propone el pecador 
Enmendar su mala vida, 
Pues ya la siente perdida 
De la culpa en el error.


Por tu santísimo nombre...


Bendito tu nombre sea
En los siglos infinitos, 
Y para siempre benditos 
Los tributos que emplea. 
En todas partes se vea 
Con reverencia enzalsado, 
Por siempre glorificado, 
Con toda veneración; 
Digamos de corazon: 
Sea por siempre alabado.
En los cielos y en la tierra 
Por los siglos enzalsado,
Ademas de las oraciones ya di-
chas, se rezará un credo y un pa-
dre nuestro al Sagrado corazon de 
Jesús, y una Salve y Ave María 
al Corazon de María Santísima 
Señora nuestra, por la conversion 
de los pecadores.


ORACION
Amorosísimo Jesús, dulce con-
suelo de las almas, que veniste al mundo
a redimirnos del pecado; por vuestro 
santo nombre os pedimos nos concedas 
la gracia necesaria para tener un verda-
dero arrepentimiento de nuestras cul-
pas, una constante enmienda para no co-
meterlas mas; la salud, paz y sosiego de 
esta República y de todos los paises cris-
tianos. Amen.


Oracion contra la peste.
¡Oh Dios Omnipotente! que en tu 
ira enviaste la peste sobre tu pueblo en 
el desierto, por su obstinada rebelion 
contra Moises y Aaron; y asi mismo en 
tiempo del Rey David, destruiste con 
pestilencia a setenta mil personas, y con 
todo eso, acordandote de tu misericor-
dia: salvaste a los restantes, ten piedad 
de nosotros miserables pecadores, que al 
presente nos hallamos amenazados con 
enfermedad y mortandad, para que co-
mo entonces aceptaste una reconcilia-
cion, y mandaste cesar al Angel extermi-
nador, de igual modo te dignes mandar 
cesar ahora esta plaga, mediante Jesu-
cristo nuestro Señor. Amen.


NOTA.
Habiendo ecsaminado el Ilustrísimo Se-
ñor Obispo Don Anselmo Llorente y Lafuente, 
los conceptos que manifiesta el presente cuader-
no, y no encontrando cosa alguna que se oponga 
al dogma católico ha permitido por lo que a el 
corresponde su impresion y circulacion, con-
cediendo al mismo tiempo cuarenta dias de 
indulgencias por cada décima que se lea con de-
vocion rogando a Dios por la conversion de los 
pecadores.


El Lic. Carlos María Campos Jiménez (1984:93) al hacer la reseña de la procesión del Dulce Nombre en su obra Devociones populares: Introducción a su estudio en Costa Rica, reproduce las Décimas de acuerdo a un folleto que según él, existe en el Museo Nacional de Costa Rica, en ellas se incluyen cuatro que no contempla en el folleto facilitado por el Lic. Guier. Por su interés y porque consideramos que viene a ser complemento nos permitimos transcribirlas:


Por tu santo Escapulario 
Del Carmen, Virgen María, 
Sacanos de la agonía 
Del contagio temerario. 
Tu santísimo rosario 
Nos de consuelo y valor, 
y nos libre del rigor 
De la epidemia horrorosa, 
Que nos aflige y acosa 
Con soplo desolador. 
Por tu santísimo nombre 
Misericordia Señor.


Por tu corona de espinas 
¡Oh Redentor amoroso! 
Cese este mal espantoso 
Que a castigarnos destinas 
Considera tantas ruinas, 
¡Desolación y terror! 
Piedad, clemencia, Señor, 
Por quien eres te pedimos 
Que ya el castigo sufrimos, 
No hagas que sea mayor. 
Por tu santísimo nombre 
Misericordia Señor.


Padres, hermanos, esposos, 
Mujeres, niños, ancianos, 
A ti levantan sus manos 
Afligidos y llorosos 
Mira con ojos piadosos
¡Nuestra miseria, Señor! 
Atiende nuestro clamor, 
Con humildad te imploramos, 
y confiados esperamos 
El perdón de nuestro error. 
Por tu santísimo nombre 
Misericordia Señor.


¡Oh, Jesús, Jesús divino! 
Somos tus hijos amados: 
Mira cuan atribulados 
Nos tiene nuestro destino; 
Tu, que eres guía y camino 
De salvación y de amor. 
Quita la peste, Señor, 
Disipa el aire malsano; 
El azote de tu mano 
Deponga nuestro criador. 
Por tu santísimo nombre 
Misericordia Señor.



De esta manera quedarían completas las famosas DÉCIMAS, pasando a ser éstas, diecinueve en vez de quince.


Fuente:

Le Franc-Ureña, R. (1999). Una devoción muy josefina: el Dulce Nombre, 1 ed., pp. 69-80. San José, Costa Rica: Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, Editorial de la Dirección de Publicaciones.

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